Separata del Pregón pronunciado por el Alcalde de Illas, Don Alberto Tirador, el pasado día 16 de septiembre, con motivo de la celebración del Día de Asturias en Madrid

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Publicada por Redacción Búscolu el 09/10/2012 00:00:00

Pregón en el Día de Asturias en Madrid de Don Alberto Tirador Martínez, Alcalde de Illas.

Palabras de Don Alberto Tirador Martínez, Alcalde-Presidente del Ayuntamiento de Illas Buenos días. Un cariñoso y afectuoso saludo a nuestro querido presidente Cosme que seguro desde la distancia comparte este momento con todos nosotros

A:
Valentín, Presidente Adjunto
Paz, Presidenta del Consejo de Comunidades Asturianas
José Luis, Presidente de la Federación Internacional de Centros Asturianos (FICA)
Miembros de la junta directiva
Amigos y amigas del Centro Asturiano de Madrid.


En primer lugar, mi más sincero agradecimiento, por permitirme compartir con todos vosotros este día tan señalado, el día de Asturias, la fiesta de los asturianos y asturianas en Madrid, es un verdadero honor que hayáis pensado en mí para dirigirme a vosotros a través de este pregón.

Sin ningún género de duda amigos comunes tienen mucho que ver en esto.

Un agradecimiento que hago a nivel personal y también en nombre de los vecinos de Illas que en la distancia quieren compartir con todos vosotros este día.

Los vínculos de unión entre el Centro Asturiano de Madrid e Illas se entrelazaron y fortalecieron en estos últimos tiempos, gracias a una de esas personas que tejen redes de unión entre las gentes, que con la solidaridad por bandera crean lazos de amistad difíciles de romper, pues están tejidos con una gran dosis de amistad y generosidad.

Como todos podéis imaginar, me refiero a nuestro común amigo Ceferino, que compartió con este Centro Asturiano más de 20 años de su vida como capellán y al que distinguisteis con vuestro galardón de “Asturiano Predilecto” y que ahora ejerce como párroco en nuestro concejo, con gran satisfacción para todos los illenses.

Illas pretende ser como otros muchos lugares de Asturias, un concejo que respeta su pasado y que se siente orgulloso de su carácter rural, sin que ello signifique renunciar a disfrutar de las mejoras sociales a las que todos tenemos derecho, pero sin duda el identificarse como un espacio rural, nos permite conservar nuestra esencia, nuestra cultura y sobre todo mantener y defender como uno de nuestros grandes valores nuestro espacio natural, en un entorno netamente asturiano, poniendo en valor ese paisaje que impregna nuestros más profundos sentimientos.

Permitidme, que cree en este sentido un paralelismo entre Illas y los centros asturianos, que también son “Illas” - islas de Asturias en un mar de territorios, islas donde se conservan las tradiciones en muchas ocasiones con más fuerza y empuje que en la propia Asturias y sin duda el Centro Asturiano de Madrid, decano de las casas regionales españolas, es un claro ejemplo, que con una capacidad envidiable y una fuente inagotable de energía, ha colaborado en gran medida al fortalecimiento y difusión de la cultura asturiana a través de sus actividades, generando asturianía y siendo en buena medida responsable en múltiples ocasiones, de la imagen de nuestra comunidad, siempre buena imagen sin duda, el Centro Asturiano es una verdadera embajada de Asturias y de lo asturiano.

Illas y los illenses también colaboraron en el desarrollo del asociacionismo asturiano, en épocas en el que este llegó a tener gran influencia, en especial a partir del siglo XIX cuando los asturianos se unen para formar instituciones de beneficencia, instrucción, recreo, deportes, protección y cultura, no solo en su provecho, sino también, en algunos casos, para prestar ayuda económica o educacional (fundamentalmente construir escuelas) a sus aldeas, villas o municipios de origen. Solo en Cuba el Centro Asturiano poseía 112 delegaciones en todo el país y delegaciones en EE.U.U. rigiéndose autonómicamente, con edificio social y casa de salud propios y eran muchos los pueblos y concejos que tenían su propia asociación, como ejemplo permitidme que cite:

La Asociación Naturales del Concejo de Illas (Beneficencia, Instrucción y Recreo). Y al ilustre illense Juan González Pumariega que allá por el año 1851 a los 11 años salía de Illas del pueblo de Calavero rumbo a Cuba, donde fue nombrado Hijo Adoptivo y muy Querido de la ciudad de La Habana.

Fue secretario general del Centro Asturiano de La Habana desde diciembre de 1902 hasta octubre de 1905. Fue miembro de la Sociedad de Amigos del País, de La Habana, asimismo, fue académico correspondiente de la Academia Hispano-Americana de Cádiz, así como de otras corporaciones españolas y americanas.

Claros ejemplos de cómo Illas también contribuía a la creación de “islas” asturianas.

En momentos, por fortuna ya pasados, en los que la cultura asturiana decaía en nuestra región, fueron los Centros Asturianos y el de Madrid a la cabeza, los que enarbolando la bandera de la asturianía, preservaban con arraigo nuestra cultura, distinguiéndose en la labor de recuperación y mantenimiento de nuestras tradiciones.

Se hace necesario un reconocimiento a la labor que desempeñaron y desempeñan los Centros Asturianos, como divulgadores de las costumbres y tradiciones asturianas.

Volviendo a” illas” a la isla, a ese territorio real o imaginario que todos los asturianos llevamos con nosotros y que ocupa un espacio importante en el equipaje de los asturianos y asturianas que históricamente y por diversas causas han tenido que salir de su región.

De estos asturianos, algunos siempre con la mirada puesta en Asturias, soñando continuamente con regresar como única meta. Y por otro lado están los que sin ningún género de duda quieren seguir siendo asturianos, pero al mismo tiempo desean ejercer su asturianía en otros territorios.

El Centro Asturiano cobra un especial valor en ambos casos, pues sin duda es esa isla amable y acogedora donde buscar refugio en compañía de buenos amigos.

Los asturianos tenemos la necesidad, seguramente compartida por miembros de otras comunidades, de reencontrarnos en nuestra “Illas” nuestra “isla”. Cada asturiano lleva consigo Asturias y siente la necesidad de reproducir y mantener viva su asturianía.

Indudablemente una dosis importante de esa necesidad es sentimental, pero dicen los científicos y no vamos a cuestionarlo que nuestros genes se han ido modificando a través de los tiempos, que la alimentación y el medio ambiente son causa fundamental de esta modificación.

Pues si durante miles de años generaciones y generaciones de asturianos se alimentaron de determinados productos y vivieron en un mismo entorno, los asturianos somos como somos ,porque nuestros genes se adaptaron a un modelo de vida, así que sin duda necesitamos nuestra gastronomía y nuestro paisaje para vivir mejor o al menos para sentirnos mejor.

De ahí la importancia de tener “illas”, islas repartidas por el mundo para poder empaparnos de esa asturianía vital para nuestro organismo.
Así que podríamos proponer prescripción facultativa para los asturianos residentes fuera de nuestra región, con la indicación de, visitar frecuentemente los Centros Asturianos. Sin duda tendrá unos efectos muy saludables y ayudará a nuestro bienestar.

Los que vivimos en Asturias y solo salimos esporádicamente, muchas veces nos preguntamos ¿cómo se vive Asturias en la distancia?, ¿cómo se siente la añoranza?, ¿se idealiza Asturias y lo asturiano?

Independientemente de la respuesta lo que no tiene duda es el vínculo y el arraigo entre los asturianos y su tierra y la exigencia por mantener vivo el contacto, sabiendo que Asturias siempre está esperando.

Pero al mismo tiempo también está la necesidad de muchos asturianos de salir al exterior, si en épocas pasadas mayoritariamente ese éxodo estaba constituido por campesinos llevados por las penurias económicas de la región y por su innegable espíritu de aventuras (los asturianos estuvieron presentes en la América hispana, desde los comienzos de la conquista y colonización), en la actualidad, son los jóvenes más formados los que abandonan nuestra región, víctimas de la crisis económica. En los últimos años ha aumentado el número de asturianos que sale fuera de la región a buscar trabajo y este éxodo mantiene un preocupante ritmo creciente.

Paralelamente a esta realidad, otros muchos asturianos a través de los tiempos compartían otra necesidad que era la de ampliar sus horizontes, buscando nuevas metas culturales, artísticas, empresariales etc.

Unos y otros son creadores de islas todos construyen su isla.
Son nuestras Islas del Tesoro, aquellas en las que se fraguan los porvenires de trabajo y riqueza.

Son nuestras Islas Misteriosas, aquellas que nos recibían con los futuros inciertos y los miedos y los desconsuelos.

Son nuestras Islas de Utopía, aquellas creadas por nosotros mismos para vivir, en la esperanza, en el recuerdo, en la memoria del regreso.
Son nuestras Islas Bonitas, cargadas de fragancias presentes, cercanas, sentidas en aromas a tierra y a hierba y a lluvia y a lucha, y a trabajo y a sal y a sol.

Son, también, nuestras Islas Desconocidas, aquellas que al final, por fin, se hacen a la mar a la búsqueda de sí mismas.

De nosotros mismos. Islas cercanas y lejanas, cuidadosas y respetuosas con las tradiciones, fuertes y enérgicas con nuestro pasado, fortalecedoras de nuestro presente y emprendedoras en nuestro futuro.

Pequeños islotes, grandes islas, lugares vivos para el reencuentro, para la fiesta, para preservar, para lo mestizo, para compartir, para mostrar, para vivir.

Todas son Asturias. Y aunque en estos tiempos de globalización se acortan las distancias y lo lejano ya no nos es tan ajeno, seguimos con el mismo apego a la tierra natal, que es realmente lo que fomenta la idea de asociarse, de seguir recreándonos en lo nuestro para poder compartirlo.

En este sentido el Centro Asturiano de Madrid por su historia y trayectoria es un modelo a seguir, ya son muchas la manzanas de oro, urogallos de bronce, picos Urriellos y otros galardones más que enriquecen la vida cultural y social de Madrid y de Asturias y cómo no, esta fiesta del día de Asturias en estas magnificas instalaciones, en esta isla asturiana con un innegable sabor a nuestra tierra.

Y ahora a celebrar la fiesta, que para ello, los asturianos solo necesitamos un poco o un mucho de sidra y el sonido de la gaita, no tenemos que olvidar, que como decía nuestro recordado poeta Celso Amieva, son los aires de Asturias los que hinchen el fuelle de la gaita y su son es del color del alma que la escucha.

Así somos los asturianos y además así queremos ser
FELIZ DIA DE ASTURIAS PUXA ASTURIES

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