Historia del Concejo de Colunga: Los primeros pobladores

Comentar

NOTICIAS RELACIONADAS

Ofertas descenso del sella en oriente de Asturias
Patrocinio Cogersa

Publicada por Redacción Búscolu el 03/11/2014 10:28:53

En el concejo de Colunga muchas son las cuevas descubiertas, pero escasas las que presentan huellas de haber sido ocupadas por el hombre. Tan sólo tres, una de ellas, Cuevas de Obaya, citadas por Aurelio de Llano. Las Cuevas del Taruxu en las proximidades de la Riera, incluidas por J. M. Quintanal en un inventario de lugares con restos prehistóricos, y la Cueva del Molino, en la localidad de Libardón.

La escasez de materiales, asociados a las mismas, hace casi imposible fechar con exactitud los yacimientos. Tan sólo podemos adscribirlos genéricamente al paleolítico.


Tras un largo vacío en el registro arqueológico, y la neolitización de la región, la presencia humana en la zona se atestigua mediante las estructuras tumulares, que Madoz menciona en su diccionario Geográfico-Histórico, impreso en 1845-1850: “unas lomitas o montecillos, en forma de media naranja”. Dichos enterramientos tumulares se alzan en las proximidades de Covian. Una centuria más tarde J.M. González descubre los túmulos de la Rasa de Luces.


Posteriormente G. Adán, añade más estructuras funerarias a las ya señaladas.


Los túmulos son monumentos funerarios, consistían en un conjunto de placas de piedra que rodeaban un agujero a ras de suelo y formando las paredes, en las que se introducía la cista y se cubría con tierra y piedras, produciendo al exterior una elevación del terreno.


Eran enterramientos individuales, que se agrupaban, formando necrópolis.


En el año 1870 Braulio Vigón encontró en Luces un hacha pulimentada de sección oval; Posiblemente vinculada a uno de los túmulos de la Rasa de Luces.


EL BRONCE FINAL


Asturias era rica en estaño y cobre. Las primeras minas se explotaron con métodos muy rudimentarios, posteriormente los minerales eran manipulados mediante el fuego para fabricar los instrumentos necesarios para su supervivencia. No sólo fabricaron herramientas de trabajo sino también armas.


La continúa experimentación en la industria metalúrgica, hizo que pronto se llevasen a cabo aleaciones de metales que producían aumento de la resistencia y eficacia de los utensilios fabricados con dichas aleaciones.


El bronce final ha proporcionado tres hachas de talón de sección rectangular, dos de una anilla y una de dos anillas, de aire más estilizado y ligero con finas nervaduras. Dos encontradas en la Rasa de Luces y la otra en la parroquia de Lastres.


CULTURA CASTREÑA


Aurelio de Llano (Bellezas de Asturias,1928) escribió, tras realizar excavaciones arqueológicas y encontrar objetos similares a los de Caravia, que algunos cerros de Colunga-Obaya, la Isla, Castiello de Lué, la Riera y la Villeda- estuvieron habitados por poblaciones prerromanas: la planta de los castros es circular o elíptica, y la fortificación, simple, doble ó triple, según, si tienen una, dos ó tres terrazas escalonadas que se comunican entre sí por medio de rampas, como en el caso de la Riera. La de la Villleda es mixta: al este, un foso y el resto pared; la terraza tiene un perímetro de 300 metros. En el cerro de la Riera estuvo una de las ciudadelas citada por Plinio cuando habla de la organización de los Astures; es la única que hasta ahora se ha descubierto en Asturias, debió tener mucha importancia a juzgar por su gran superficie y por el número de rampas que conducen a las terrazas donde estuvieron las viviendas. El recinto era inexpugnable; al Suroeste, el terreno está naturalmente tajado sobre un barranco y el resto del perímetro se conoce que estuvo fuertemente amurallado. La ciudadela se alza en medio de un espléndido valle fertilizado por el río de Colunga.


Posteriormente a Aurelio de Llano, J. M. González tan sólo catalogó dos castros en el concejo de Colunga: El Castiello en la Riera, y el Castro de la Villeda.


Estudios llevados a cabo posteriormente, admiten como seguros cuatro de los castros inventariados por Aurelio de Llano. Poniendo en duda el de Obaya, que podría ser de la misma época o ser una ocupación alto medieval.


Recientemente la carta arqueológica añade nuevos asentamientos castreños en el concejo de Colunga.


PERIODO ROMANO


En el solar de la iglesia y casa rectoral de la Isla se conocía la existencia de vestigios antiguos desde la decimoctava centuria. Excavaciones realizadas en el siglo XIX por j. Argüelles y a comienzos del XX por E. Guilhou, sacaron a la luz columnas de un hipocausto, mosaicos, ladrillos, monedas y otros materiales que parecen corresponder a una villa romana. También aparecieron enterramientos y según J. A. Suárez Victorero, de la Isla se perdieron muchas lápidas con inscripciones que “fueron destinadas por algunos vecinos a varias obras comunes y particulares”. De allí procede la famosa lápida dedicada a Mitra invicto Deo Austo, única representante en Asturias del culto a una divinidad oriental. Propagado por los ejércitos romanos. Se fecha en el siglo III, el texto alude a cargos sacerdotales. Y se piensa en la posibilidad de que existiese un templo.


Además de la villa romana de la Isla, se han identificado en Libardón, en la localidad de Fano, en latín pequeño templo. Aquí recoge Braulio Vigón la noticia de dos ánforas y una inscripción romana. Otra villa se localizó en Colunga en las proximidades de la playa de Colunga, se encontraron restos de cañería, un sepulcro construido en tegulae, además de hornos. En Luces en las inmediaciones de Fana, fueron descubiertos dos hornos abovedados, y restos de muros que se podían asociar a la existencia de una villa.


ALTA EDAD MEDIA


El documento original más antiguo entre los conservados en el archivo catedralicio de Oviedo corresponde a una donación efectuada en el 803 a favor del monasterio de Santa María de Libardón, consistente en bienes procedentes de diferentes lugares.


Por estas fechas el topónimo de Colunga, se aplicaba a una villa y no a una demarcación supracomarcal. Habrá que esperar al año 921, en el que una escritura de donación habla ya del territorio de Colunga, como entidad aglutinadora de diferentes núcleos. Según F.J. Fernández Conde dicha escritura podría ser falsa.


En el año 1090, Fortes Sanxiz entregó a la iglesia de Oviedo la villa de Pernús con sus edificios y seis moros que allí había.


En el año 1115 los representantes de Colunga acuden al concilio convocado y presidido en Oviedo por el obispo don Pelayo.


Desconocemos cual ha sido el centro administrativo altomedieval, pero sabemos que a mitad del siglo XIII, la puebla de Colunga ya aparece documentada, en una carta del monarca Alfonso X en la que resuelve unos problemas sobre los terrenos de asentamiento de la Puebla de Maliayo. La puebla de Colunga como la mayoría de los villazgos asturianos, sería fundada por el rey Alfonso X.


El nuevo villazgo, la puebla de Colunga, surgía con la intención de convertirse en el vértice económico y administrativo de su alfoz.


Pronto en el territorio de Colunga se dejó sentir la influencia de los diferentes dominios eclesiásticos. La primera interesada fue la iglesia de Oviedo, posteriormente los monasterios de San Pelayo, y San Vicente de Oviedo y el de San Salvador de Celorio.


Con el ascenso social de la aristocracia laica, poco tardó el concejo de Colunga en caer en sus manos. Pasó a formar parte de vastos dominios de alguno de estos magnates, siendo uno de los pocos concejos que obtiene por compra, Rodrigo Álvarez de Asturias.


Finalmente Colunga cae en manos de Alfonso Enríquez, fiero protagonista de continuas rebeliones contra la autoridad real. Se produce la derrota final de esto y significó la reversión de la mayor parte de las tierras del señorío de Alfonso Enríquez a la Corona, incluida Colunga.


Este ambiente de inestabilidad se mantiene durante todo el siglo XV, a este periodo corresponde la edificación de varias torres, en la Poledura, una cita de Madoz (siglo XIX) referente a la torre de Covián y sobre todo, a la torre de Gobiendes.


COLUNGA EN LA MODERNIDAD


En 1517 Carlos I, cuatro días después de su desembarco en Tazones, permaneció un día en Colunga. Procedente de Villaviciosa, tras un forzoso desembarco en Tazones. Según nos relata Lorenzo vital, el cronista real, Los pobladores de las villas y aldeas cercanas, “varias compañías y numerosas gentes de a pie, todos armados con palos”, se acercaron a las márgenes del camino para ver el paso del soberano y su espectacular comitiva. Se alojó en la localidad colunguesa a pesar de que el cronista oficial, dice en general del país que “está como desierto y es inhabitable, muy penoso de pasar y peligroso”.


El puerto de Lastres experimenta un notable crecimiento, a mediados de siglo se construyó el primer muelle. Que soportó la actividad mercantil, combinando el comercio marítimo y el arrierismo hacía el interior, y sobre todo una intensa actividad pesquera, que generaba otras actividades como los salazones y los escabeches. Entre las labores de pesca preferidas, la pesca de la ballena.


Se llegó a decir que Lastres fue uno de los puertos balleneros más importantes de Asturias.


Al comenzar la edad moderna Colunga mantenía la jurisdicción sobre los antiguos términos del territorio altomedieval, excepto sobre el coto de Carrandi, surgido del señorío jurisdiccional de la Mitra. Durante el reinado de Felipe II, se lleva a cabo la desamortización de bienes eclesiásticos. Entonces el enclave de Carrandi es comprado por Gonzalo Ruiz de Junco.


Varios fueron los episodios bélicos durante la época moderna, tendrían especial repercusión en las localidades costeras, sobre todo en el puerto de Lastres. Incluso cuando la guerra de Sucesión el puerto de Lastres llegó a ser cañoneado. Y en el año 1740 una fuerte tempestad arruinó y destruyó las instalaciones portuarias, iniciándose aquí el declive de todas las actividades comerciales y pesqueras.


Colunga, situada en el itinerario costero oriental del Camino de Santiago, que conduce a San Salvador de Oviedo, presenta el típico trazado urbano de las villas del camino, articuladas en torno a una vía central de tránsito.


En esta época contaba el concejo con dos hospitales para peregrinos, uno en Lastres y otro en Colunga.


SIGLOS XIX Y XX


A principios del siglo XIX, el año de 1809 sufrió Colunga la entrada de las tropas napoleónicas, saquearon la villa, quemaron el archivo municipal y se fortificaron en la iglesia.


Al año siguiente atacan el puerto de Lastres intentando de este modo evitar la llegada de suministros ingleses al ejército español y asegurar su propio abastecimiento desde este punto estratégico.


Con la legislación liberal el antiguo Coto de Carrandi, se incorporó a la jurisdicción ordinaria del concejo.


Durante la segunda mitad del XIX el clima de inseguridad reinante, provocó que el municipio se mantuviese un poco al margen de las transformaciones económico-sociales.


Las explotaciones mineras, aunque tempranas, tuvieron un carácter meramente marginal. La actividad industrial de transformación de productos alimenticios alcanzó un desarrollo similar al experimentado en el vecino municipio de Villaviciosa. La finalización del puerto de Lastres en la segunda mitad del XIX, no provocó un aumento en el tráfico mercantil, viéndose reducida su actividad a las labores relacionadas con la pesca.


Un capítulo importante de la historia de Colunga es la figura del indiano, producto de la emigración ultramarina que no cesará hasta la crisis de 1929. Estos emigrantes enriquecidos, invertirían su riqueza en las típicas construcciones de arquitectura indiana y en la constitución de fundaciones encaminadas al bien público. Como la casa y consulta del médico de Libardón, las escuelas de Colunga, Carrandi, Libardón y la Riera.


La sociedad de Colunga es eminentemente conservadora, plasmándose esto en las elecciones habidas en 1936, dominadas por la derecha. Durante la guerra civil, se habilitó una improvisada pista para la aviación. Colunga quedó enmarcada en la zona republicana, tomada por los nacionales el 18 de octubre de 1937.


El concejo sigue manteniendo el aspecto rural, con predominio de la ganadería, a la que se une la tradicional actividad pesquera en el puerto de Lastres y los nuevos y pujantes servicios relacionados con el florecimiento de las actividades turísticas.

¿Quiéres comentar? Identifícate o Registrate

También en El Búscolu