El Bable en Villahormes (Llanes) en los años 40, por Javier de Montini

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Publicada por Redacción Búscolu el 29/01/2014 00:00:00

Vocabulario Villahormense-Español. Estudio inédito de Joaquín García de Quevedo

En vísperas de su muerte, Joaquín García de Quevedo Suárez, nacido en Madrid el 19 de abril de 1927, pero con un corazón que toda la vida latió con sangre asturiana, me ha entregado un estudio muy curioso sobre el habla de Villahormes, Llanes, en los años cuarenta. Título: "Vocabulario villahormense- español". El trabajo es de 1943 y él mismo detalla así el contenido:" Vocabulario antiguo y actual; reglas de pronunciación; modismos y locuciones comunes: ejercicios de lectura y muchas cosas más".
Visité a Joaquín García de Quevedo en su casa de Madrid ocho días antes de que se produjera su muerte. Aunque cargado de años y con su salud muy debilitada, ni él ni yo podíamos sospechar que su corazón se pararía justo a fin de año: El mismo 31 de diciembre de 2013, San Silvestre.
De cabeza se encontraba perfectamente. Lúcida, la memoria. Muy lector desde su niñez, se había aficionado con Julio Verne y Emilio Salgari, también le divertía escribir recuerdos, cuentos, pequeñas historias y poemas. Me regaló, de despedida, una de sus últimas poesías.
Como habíamos hablado no poco de Asturias con nostalgia, quedó en enviarme una copia de su "Vocabulario villahormense- español". Y cumplió su promesa casi contra reloj, me lo facilitó por correo electrónico al día siguiente y, además, una copia en papel.
"Ten en cuenta que lo elaboré - me dijo- en Villahormes, pequeño pueblo del concejo de Llanes, en el Oriente de Asturias, en el verano de 1943. Era un estudiante de bachillerato de 16 años, pero se ve que despertó en mi una especial curiosidad aquel bable o habla rural de la gente del pueblo donde yo veraneaba desde niño con la familia".
La asturianía le veía a Joaquín por su madre, Concha Suárez Gavito, villahormense de la casa "Los Palacios", con alguna raíz en Urría (Teverga).
Aunque madrileño, Joaquín García de Quevedo se sentía tan a gusto disfrutando las vacaciones estivales en el pueblo de Asturias, entre Ribadesella y LLanes, que toda la vida mantendría allí su casa de verano.
"Tan sólo faltamos los veranos de la Guerra Civil cuyo estallido, por cierto, nos sorprendió en Villahormes de donde tuvimos que partir precipitadamente una madrugada en tren hacia Santander porque alguien alertó a mi padre de que su vida corría peligro. No se cómo, casi de milagro, logramos sobrevivir a la contienda en la ciudad de Santander".
Volviendo al "Vocabulario" de Villahormes, Joaquín García de Quevedo me contaba que, en su infancia, aprendía cada verano expresiones en bable y que, ya adolescente, "decidí ir más allá por lo que, provisto de una libreta, me convertí en "pescador de palabras". No se me escapaba una y todo lo que oía a paisanos, muyeres y guajes me lo apuntaba. Recuerdo como muy valioso escuchar a las "vieyinas del lugar" cuando se reunían a charlar del presente y del pasado, de lo último más. Disfrutaban de lo lindo fumando unos singulares cigarrillos, unos "pitus" de un tabaco barato que ellas liaban no en hojas de librito sino en hojas de maiz, de "panoyas", que cortaban y recortaban a su antojo".
Pese a su juventud, dieciséis años, el estudiante se tomó muy en serio su trabajo de lexicógrafo de "entretenimiento", tratando de apuntar con el máximo rigor las palabras del habla o bable del pueblo de sus veranos. Después las ordenaría en este "Vocabulario villahormense- español" que ha guardado inédito toda la vida sin pensar que podría ser de interés para el Instituto de Estudios Asturianos y, últimamente, para la Academia de la Llingua Asturiana.
Abre con "Abaxu-abajo" y "Abeyón-abejorro" y termina con "Zarda-especia de desván donde se colocaban las castañas", "Zaspiar- dar", "Zenahoria- zanahoria", "Zunas- malas costumbres" y "Zurdido". Y recoge treinta y siete modismos como "dar la pargayüela- dar la lengua"," En purretu- completamente desnudo" y "gozar un paxau- pasarlo muy bien".
Con el visto bueno de su viuda Toñi Puerta Muñoz y de sus tres hijos, David, Marta y César García de Quevedo Puerta, pongo este curioso estudio a disposición de la Academia de la Llingua Asturiana que actualmente preside Ana María Cano González.

JAVIER DE MONTINI

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