En la Fundación Museo Evaristo Valle inauguró una exposición la pintora EMMA FERNÁNDEZ (simplemente Fernández).

Ya hace varios años que fuimos sorprendidos por la originalidad de los cuadros que salían de las manos de esta entonces joven pintora asturiana. Ahora ya no es sorpresa, sino que es verdadera satisfacción de que en Asturias haya artistas de este nivel.

Chano García, en el catálogo, escribe que Emma consigue “una admirable síntesis entre nuevas tecnologías y pintura, lo que supone una perspectiva revolucionaría, que enriquece en gran medida el arte asturiano. Esta búsqueda de lenguajes y formas diferentes, de la originalidad en definitiva, es consustancial a su trabajo desde sus inicios y es un ejemplo a seguir.”

Juega Emma, de forma magistral, con técnicas mixtas, con perfecto dominio; unas veces con tintas solventes serigráficas, estampadas por impresión; otras veces con grandes lienzos, en los que se plasma un plano arquitectónico, sobre el que se van estratificando manchas, más o menos aleatorias. Un constante juego de coordinación y disociación; de coincidencias y discordancias... entre el arte de la pintura y el de la arquitectura. Separa la forma del color y de la luz. Recuerdos de juventud, de sus sueños de estudiar la carrera de Arquitectura.

Cuando su hijo se prepara ahora para ser arquitecto, Emma ya no es una joven promesa, sino una pintora de verdad. Sobre todo si pensamos que Rafael o Van Gogh a su edad ya se habían muerto. Pero ella tiene la suerte de estar muy viva, para seguir creando

Cuando Emma nació, hace más de cuarenta años, el gran historiador del arte Erns Gombrich, nos explicaba en clase las dificultades que se encontraba para saber quienes eran los verdaderos artistas. En el University College repetía que “es verdad que se puede hablar de las figuras que están en el candelero en el momento de escribir. Pero solamente un profeta podría decir si estos artistas harán historia, y, en general, los críticos han resultado ser malos profetas”.- y continuaba el profesor Gombrich ,-“Imagínense a un crítico bien intencionado e imparcial intentando poner al día la historia del arte en 1890. Con toda la buena fe del mundo, no hubiera podido saber que las tres figuras que estaban haciendo historia en aquel momento eran Van Gogh, Cézanne y Gauguin.”.


Vincent Van Gogh murió a los treinta y siete años y pasó a la Historia del Arte. El profesor vienés Erns Gombrich vivió desde 1909 al 2001. En los años del nacimiento de Emma( 1960-1964) nos daba clases en la Universidad de Londres. Ha escrito muchos libros de Arte.


Chano García escribe ahora sobre la exposición de Emma Fernández. Chano no es crítico de arte- es una suerte- .Por lo que puede ser un buen profeta. Profeta en su tierra. Puede apostar sobre seguro y proponer a esta gran pintora para el Premio Príncipe de Asturias de las Artes.. El mismo escribe que Emma es un EJEMPLO A SEGUIR. Por lo que se ajusta a las bases de la convocatoria, que busca personas cuya trayectoria sea un ejemplo para la humanidad.. Aunque Emma sea asturiana.