Covadonga González, colaboradora habitual de ColungaDigital en la columna "Mi vida en Colunga", rinde un breve y sentido homenaje a su abuelo fallecido, colungués de nacimiento.
Mi padre se llama Jesús Félix González aunque mi madre le llama Suso desde siempre y es una palabra que me resulta tan familiar que escucharla me hace sentir segura.
Mi padre lleva sangre asturiana en las venas y aunque vivimos en Madrid, adora esa tierra que lleva orgullosa una cruz y abandera una Virgen de la que heredé el nombre.
Mi abuelo también era de allí y creo que al fallecer, parte de su esencia quedó en los parajes colungueses que hoy podemos disfrutar gracias a mis padres, mis hermanas y yo.
No es casualidad que mi padre ponga el “Asturias, patria querida” al pasar el puerto de Pajares, ni que las arrugas de sus ojos se acentúen cuando se levanta “El Sueve” victoriosos entre arrugados nubarrones grises.
Tampoco son casuales los paseos de mi padre a solas y por un pueblo que una vez vio crecer al suyo y de quien obtuvo la sangre azul de una bandera que huele a sidrina y carbayones.
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Por ello tampoco es casual mi total admiración a un hombre fiel a sus principios y a unos valores que nos ha inculcado junto a mi madre desde que apenas levantábamos un metro del suelo.
Porque hay nostalgias que nunca desaparecen tan sólo duermen hasta que los recuerdos golpean de nuevo los cauces de la memoria.
Hace algunas semanas mi padre y mi abuelo se 'dieron la mano' para volver a la tierra que les remueve la sangre y el orgullo.
Mi padre le devolvió a Colunga algo que era suyo.
Por eso y por ser el pilar de mi vida, hoy te doy las gracias
Te quiero
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