El Director de FCC recibe la manzana de oro del Centro Asturiano de Madrid

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Publicada por Redacción Búscolu el 15/11/2011 00:00:00

El Juves, 20 de octubre, se entregó la Manzana de Oro a D. Avelino Acero Díaz, Director General de Fomento de Construcciones y Contratas (FCC), presentado por D. Francisco Rodríguez García, Presidente de Industrias Lacteas Asturianas-Reny Picot y Presidente del Consejo Superior del Centro Asturiano de Madrid,

Fue una jornada memorable, con copiosa presencia de público en el Centro Asturiano de Madrid. Numerosas personas, sin contar las muchas que se adhirieron a través de mensajes electrónicos, telefónicos, etc., acudieron a la emblemática Casa Regional -decana de todas las españolas repartidas por el mundo-, para acompañar a D. Avelino Acero en día tan señalado.

Abrió el acto, D. Valentín Martínez-Otero, Presidente Adjunto, quien sustituyó a D. Cosme Sordo, Presidente del Centro Asturiano, ausente por motivos de salud, pero presente en el terreno anímico. El Sr. Martínez-Otero saludó afectuosamente a los muchos asistentes y presentó cordialmente a los miembros de la mesa: D. Avelino Acero, Ingeniero de Caminos, Director General de Fomento de Construcciones y Contratas FCC-Construcción; D. Francisco Rodríguez García, Presidente de Industrias Lacteas Asturianas-Reny Picot y Presidente del Consejo Superior del Centro Asturiano de Madrid, Dª Pilar Riesco, Secretaria General de la Casa Regional y Dª Laura López Campillo, Xana. Posteriormente, D. Valentín glosó la figura de D. Francisco Rodríguez, encargado a su vez de presentar a D. Avelino Acero. Del Sr. Rodríguez García dijo que es una persona en la que concurren extraordinarias cualidades humanas y profesionales, que ha dedicado una atención permanente a la industria láctea, a la que se ha consagrado desde su incorporación a la misma en 1960. Entre sus muchos méritos destacó su condición de Fundador y Presidente de Industrias Lácteas Asturianas S. A., primer grupo español de carácter multinacional en el sector lácteo y que cuenta con diversas filiales en España, Estados Unidos, México, Francia, Portugal, China y Polonia. Asimismo, le expresó una honda gratitud por toda su ayuda y labor en el Centro Asturiano de Madrid. “Un hombre, al fin, que ha alcanzado altas cumbres en el triple plano empresarial, intelectual y humano. Enamorado de Asturias, polifacético, comprometido y ejemplar, que habla con sus acciones y actúa regido por sus ideas”.

A continuación D. Francisco Rodríguez, presentó a D. Avelino Acero. Fue su panegírico brillante, sonoro, fragante y bello, elogio sincero de amigo, canto de excelencias, zurcido con fraternales recuerdos, vivencias de Asturias que caldearon el acto, confidencias de la zona occidental de la tierrina que animaron la entrega de la Manzana de Oro, preciado fruto que permitió a ambos “regresar a dos formas de vida compartidas”. D. Francisco Rodríguez, en plática expansiva y cordial, además de abordar la faceta humana de D. Avelino, habló de su colosal legado profesional: “…de la estación de Atocha, de la estación Sol-Gran Vía, o de la de Aravaca, o de varios de los tramos de alta velocidad entre Madrid y Sevilla, Barcelona, Málaga, Valladolid, etc., por no hacerlo también de la variante de Pajares o del acceso ferroviario al puerto de Bilbao, obras de gran calado, hechas bajo la dirección de este Ingeniero de Caminos”.

Después de los muchos aplausos, la Secretaria General, Dª Pilar Riesco, leyó las numerosas adhesiones al acto; Dª laura López, Xana del Centro Asturiano, leyó el título que acredita a D. Avelino como Manzana de Oro y D. Francisco Rodríguez prendió la hermosa manzanina en la solapa de la chaqueta. 

D. Avelino Acero, por su parte, recordó a D. Cosme Sordo y se mostró muy agradecido por el galardón y por las palabras de D. Francisco Rodríguez, del que dijo: “…si hubiera una docena de Franciscos Rodríguez, seguro que Asturias estaría de otra manera”. Expresó  también con cálida sencillez: “Si algún mérito tengo para la obtención de esta Manzana, es mi inequívoco y sincero cariño por Asturias y por todo lo asturiano”. Tuvo elogiosas palabras para los muchos asturianos de la emigración, y también para los retornados, que con su valentía, laboriosidad y desprendimiento contribuyeron al desarrollo de las distintas tierras de acogida y también de Asturias. Lanzó mirada tierna al gozoso y dilatado estío infantil y adolescente, merced al que se fraguó su personalidad entera, con la impronta de la tierra madre, ¡Asturias!: “Y lo que luego perdura en la memoria son primero, los sonidos a continuación los olores y después, los sabores”. Y a todos los que estaban en el elegante Salón les llegaron, por excitación y contagio, las sensaciones que D. Avelino remembró. Todos respondieron a su vibrante y sentido discurso con aplausos.

Tras la ovación rotunda se entregó un ramo de flores a Dª Carmen, esposa de D. Avelino, y ya todos alzados, acompañando a la gaita de Mario Cordero, cantaron juntos el ¡Asturias, Patria Querida!, instrumento y voces nacidas del corazón combinados para la dulce canción, música del paraíso natural, delicioso himno del alma. El brindis final puso el broche al acto.

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