El registro de Niembro alcanzó los 111 µg/m³ y sitúa el foco en los efectos del ozono sobre la población más sensible.
La concentración de ozono registrada este lunes, 14 de septiembre, en la estación de control de Niembro, en el concejo de Llanes, situó la calidad del aire en la categoría de “regular”, según los valores utilizados por el Índice Nacional de Calidad del Aire. El dato alcanzó los 111 microgramos por metro cúbico (µg/m³), de acuerdo con la información difundida por la Coordinadora Ecoloxista d’Asturies.
La estación llanisca tiene además una particularidad dentro de la red asturiana: está clasificada como estación de fondo rural y forma parte de la red EMEP. Junto con la de Somiedo, permite conocer los niveles de ozono en zonas rurales de Asturias, alejadas de la influencia directa de grandes focos urbanos o industriales.
¿Qué significa que la calidad del aire sea “regular”?
El Índice Nacional de Calidad del Aire clasifica el ozono como “regular” cuando su concentración media móvil de ocho horas se encuentra entre 101 y 130 µg/m³. Por tanto, los 111 µg/m³ comunicados para Niembro entran dentro de esa franja. El índice ofrece una fotografía de la contaminación a corto plazo y no sirve, por sí solo, para determinar si se ha incumplido la normativa anual o los valores legales establecidos para este contaminante.
El Ministerio para la Transición Ecológica incluye en este sistema recomendaciones diferenciadas para la población general y para las personas especialmente sensibles, entre ellas quienes padecen problemas respiratorios o determinadas afecciones cardiacas.
La Coordinadora Ecoloxista d’Asturies ha llamado la atención sobre el episodio registrado en Llanes y sobre los posibles efectos del ozono en las personas más vulnerables.
Un contaminante que no sale directamente de una chimenea
A diferencia de otros contaminantes, el ozono troposférico no se emite directamente a la atmósfera. Se forma mediante reacciones químicas en las que intervienen otros compuestos contaminantes y la radiación solar. Esta característica explica que puedan registrarse concentraciones significativas lejos de los principales núcleos urbanos y focos de emisión.
Los episodios de temperaturas elevadas y fuerte radiación solar favorecen su formación, por lo que las concentraciones suelen aumentar durante las horas centrales y vespertinas de las jornadas cálidas.
Una exposición elevada al ozono puede afectar al aparato respiratorio y resultar especialmente problemática para personas con asma u otras enfermedades pulmonares, así como durante la práctica de ejercicio físico intenso al aire libre. También puede causar daños en la vegetación y afectar a los ecosistemas.
La OMS recomienda no superar los 100 µg/m³ en ocho horas
Las directrices de calidad del aire de la Organización Mundial de la Salud sitúan en 100 µg/m³ el nivel recomendado para la máxima media diaria de ozono durante ocho horas. La OMS advierte de que la evidencia científica disponible muestra efectos sobre la salud a concentraciones inferiores a las que anteriormente se consideraban preocupantes.
Este valor de la OMS no debe confundirse con los umbrales legales de información o alerta ni con las categorías del Índice Nacional de Calidad del Aire. En España, el valor objetivo normativo para la protección de la salud se establece sobre la máxima diaria de las medias móviles de ocho horas, mientras que los umbrales de información y alerta se aplican a concentraciones horarias más elevadas.
La Coordinadora Ecoloxista reclama una mayor atención a los episodios de contaminación por ozono y protocolos que permitan reducir la exposición de la población cuando aumenten las concentraciones de este contaminante.
Esta noticia todavía no tiene comentarios. Sé el primero en opinar.