La Cultura Castreña
LA CULTURA CASTREÑA
Sin duda el más característico de los rasgos castreños es el asentamiento de los poblados en elevaciones del terreno y otro tipo de emplazamiento defensivo contando además con obras de fortificación adicionales, murallas, fosos, escarpes, etc, que unido al hallazgo de armas diversas nos remite a las trubulencias que parecen vislumbrarse en el Bronce final, y nos informa sobre la existencia en estos pueblos de hábitos guerreros cuyas razones exactas se desconocen, tal vez conflictos internos o con poblaciones de la meseta o la presencia crecientemente amenazadora de los romanos en los tiempos inmediatamente anteriores a la conquista, o quizás incursiones en busca de alimentos a la meseta, el llamado bandolerismo endémico al que aluden los romanos, una de las justificaciones para su posterior conquista. Distínguense los castros de la zona oriental en general, que es la que nos ocupa en el tamaño de los mismos más bien mediano o pequeño, en la simplicidad de su aparato defensivo (algunos no poseen más que un solo foso) y también en la naturaleza de los materiales empleados en la construcción , siguiendo la norma lógica y habitual de utilización del material existente en cada zona. La roca corriente en los castros orientales es la caliza, más difícil de extraer que la pizarra, las construcciones son más difíciles de realizar y menos estables que las de pizarra por lo que los restos de los castros de las comarcas calizas como los de los astures orientales se conservan peor y tienen aspecto diferente.
A través de fuentes arqueológicas se tienen noticias de la minería castreña, minería artesanal con métodos rudimentarios y no intensiva, cobre, hierro, estaño, oro y plata, la mayoría de estos yacimientos metalúrgicos fueron reexplotados de forma industrial por los romanos tras la pacificación y agotados.
Con una organización social gentilicia, Estrabón deja entender que entre los pueblos norteños, existe un cierto predominio o poder de las mujeres ya que tendrían gran importancia en el plano social y económico.
La transmisión de la herencia, se realizaba por línea femenina y eran las mujeres las que trabajaban en el campo (fenómeno aún muy presente hoy día). La jerarquización social estaba apoyada en dos elementos distintos “la edad y el honor”, o dignidad. En ningún caso se basaría en un reparto desigual de las riquezas, que será en cambio lo que predomine tras la desaparición de la organización gentilicia y la integración de estos pueblos en la órbita cultural romana.
Estrabón dice refiriéndose a la bravura de los pueblos septentrionales que en las guerras cántabras, las madres mataron a sus hijos antes de permitir que cayesen en manos de sus enemigos..
Todas las costumbres citadas, como otras conocidas como lavarse los dientes con orines son consideradas por el geógrafo griego como muestras de rudeza y salvajismo propias de pueblos sin “civilizar” que desaparecerían tras la pacificación.
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