En la noche del sábado 21, posiblemente huyendo de una persecución, cayó al agua del meulle llastrín La Pantoja, ahogándose irremediablemente. Su hija, Chabelita quedó huerfana sólo durante un día pues hoy ya fue adoptada por una pareja de Gijón.
Que no se asuste nadie, que no estamos refiriéndonos a la famosa tonadillera y a su hija.
Se trata de una de las más famosas gatas que habitan en el muelle de Lastres conocida popularmente como La Pantoja.
Hace años, ante la abundancia de ratones, Pepino, trabajador en aquel entonces de la Cofradía Lastrina, le pidió a una de las pescaderas que trajese algún gato.
Tras muchos años y generaciones fueron adaptándose a la vida del puerto y a sobrevivir con lo que cazaban y lo que les bajaban los pescadores, pero poco a poco la población gatuna ha ido descendiendo en el puerto lastrín en proporción directa a la pesca, como un mal augurio.
Ya sólo quedan dos gatas: La Ceniza y La Servanda, y dos gatos roxos: Huevones y Salmonete.
Al ver el cuerpo a flote de La Pantoja, Norberto, pescador jubilado buscó rápidamente a su cachorrina que lloraba de hambra. Bajó a su casa, calentó leche desnatada y trató de dársela con una botella, pero la gatina no sabía beber. Entonces probó con jamón york y tampoco. Allá Pepino le aconsejó que comprase un biberón en la farmacia de guardia.

En esta conversación estaban cuando una pareja de Gijón se interesó por la cachorrina, dándosela Norberto en adopción sin trámites ni papeleos.
Cuando se marchaban Norberto les indicó que se diesen prisa para empadronarla en Gijón pues igual, con suerte, la dejaban votar, pero advirtiéndoles que la gatina, como todos sus ascendientes eran del PP.
Bromas aparte, nos encanta dar este tipo de noticias. Hay solución, todavía hay mucha gente de buen corazón en el mundo...hay esperanza.
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