Un trabajo elaborado por investigadores de la Facultad Padre Ossó y la Universidad de Oviedo sitúa al Principado muy por encima de la media española.
Asturias vuelve a aparecer en un lugar preocupante dentro del mapa de la salud mental en España. Un estudio de la Fundación FOESSA, elaborado por investigadores de la Facultad Padre Ossó y de la Universidad de Oviedo, sitúa al Principado como la comunidad autónoma con mayor tasa de ideación suicida del país, con un 9,97%, casi el doble de la media estatal.
El dato forma parte del documento de trabajo dedicado a salud mental e ideación suicida dentro del IX Informe sobre Exclusión y Desarrollo Social de FOESSA. Según el estudio, la ideación suicida alcanza en España una tasa del 5,46%, en la primera medición realizada con una muestra representativa de la población española.
En el caso asturiano, la cifra se eleva hasta el 9,97%. Por detrás se sitúan Navarra, con un 8,48%, y la Comunidad Valenciana, con un 8,01%. En el extremo opuesto aparecen La Rioja, con un 2,30%; Castilla-La Mancha, con un 2,49%; y Cataluña, con un 3,39%.
Asturias, por encima de la media nacional
El estudio señala que existe cierta correspondencia entre las tasas de ideación suicida y las muertes por suicidio. En ese contexto, Asturias también figura como la comunidad con mayor tasa de suicidio según los datos del Instituto Nacional de Estadística citados por los investigadores.
Los autores subrayan, además, diferencias relevantes por sexo y edad. Las mujeres presentan una mayor tasa de ideación suicida, mientras que los hombres registran una mayor tasa de suicidio. Por edades, la ideación tiende a descender a medida que aumenta la edad, mientras que las muertes por suicidio se incrementan en los grupos de mayor edad.
La exclusión social, un factor clave
Uno de los aspectos centrales del estudio es la relación entre salud mental y exclusión social. Las personas en situación de exclusión presentan una tasa de ideación suicida del 14,6%, frente al 3,5% de quienes no se encuentran en esa situación.
Entre los factores vinculados a esta realidad destacan los problemas económicos, las malas condiciones de la vivienda, las situaciones relacionadas con la discapacidad, el conflicto social y el aislamiento. El documento sitúa así la salud mental no solo como una cuestión sanitaria, sino también como un indicador de vulnerabilidad social.
El apoyo social aparece como gran factor protector
El trabajo también recoge una mejora general de la salud mental respecto a los datos de 2021, marcados por el impacto de la pandemia. El porcentaje de personas con diagnóstico activo en salud mental se sitúa ahora en el 6,5% de la población española, casi dos puntos menos que entonces.
Aun así, Asturias continúa entre las tres comunidades autónomas con mayor porcentaje de diagnósticos, solo por detrás de Galicia y Extremadura. El estudio advierte también de que los datos de afectación en mujeres casi duplican a los de hombres, salvo en infancia, adolescencia y juventud.
Frente a estos indicadores, el apoyo social aparece como el gran factor protector. La investigación concede especial importancia a fenómenos como la soledad no deseada, con una incidencia destacada en los grupos de edad avanzada.
Un estudio elaborado desde Oviedo
El estudio ha sido elaborado por Beatriz Oliveros, José Antonio Llosa y Sara Menéndez, investigadores de la Facultad Padre Ossó, junto a Esteban Agulló, de la Universidad de Oviedo.
La investigación forma parte del IX Informe sobre Exclusión y Desarrollo Social de FOESSA y amplía los resultados del informe general mediante un análisis específico sobre salud mental e ideación suicida.
En España, el Ministerio de Sanidad mantiene activa la Línea 024 de atención a la conducta suicida, dirigida a personas con pensamientos o ideación suicida, así como a familiares y allegados. En situaciones de emergencia, debe contactarse con el 112.
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