Un estudio de Ayuda en Acción y la Universidad de Oviedo analiza el uso de la tecnología entre 759 estudiantes de centros públicos asturianos. El informe alerta de la falta de formación para utilizar la inteligencia artificial de forma crítica y de las dificultades que genera el uso constante de dispositivos.

El 85% del alumnado asturiano participante en un estudio sobre brecha digital utiliza herramientas de inteligencia artificial como ChatGPT, Copilot o Gemini para estudiar, un porcentaje que asciende al 94% entre los estudiantes de segundo de Bachillerato. Sin embargo, solo el 27% afirma recibir formación habitual para utilizar internet y estas herramientas de manera crítica.

Son algunos de los principales datos del informe Brecha digital y educación de calidad en Asturias. Nuevos retos y exclusiones tecnológicas, elaborado por Ayuda en Acción y el equipo de investigación ieTIC-EVEA de la Universidad de Oviedo. El estudio recoge las respuestas de 759 estudiantes de Secundaria, Bachillerato y Formación Profesional de centros públicos de las ocho comarcas asturianas.

La investigación señala que la brecha digital ya no depende únicamente de disponer de conexión a internet o de dispositivos. También influyen las competencias para utilizar la tecnología con fines educativos, la capacidad para detectar información falsa o sesgada y el acompañamiento que recibe el alumnado tanto en los centros como en sus hogares.

La inteligencia artificial se extiende entre el alumnado

El informe destaca que la inteligencia artificial se utiliza cada vez más para resolver tareas, buscar explicaciones y preparar trabajos. Sin embargo, el acceso a estas herramientas no implica necesariamente conocer sus limitaciones ni saber identificar posibles errores, sesgos o información falsa.

Entre las recomendaciones planteadas figura reforzar la formación en alfabetización mediática y uso crítico de la inteligencia artificial, tanto para estudiantes como para profesorado y familias.

El móvil también afecta al tiempo de estudio

El estudio analiza además el impacto del uso de dispositivos sobre la concentración. El 31% del alumnado reconoce que el tiempo que pasa conectado interfiere a menudo o constantemente en sus estudios, mientras que el 37% consulta el móvil bastante o muchas veces mientras realiza los deberes.

Los datos reflejan así una relación compleja con la tecnología, que facilita el acceso a información y recursos educativos, pero también puede dificultar la concentración y fragmentar el tiempo dedicado a las tareas.

La investigación señala además que el 23% del alumnado no dispone de ordenador propio o debe compartirlo con otras personas del hogar. Aunque el 97% dispone de teléfono móvil, este dispositivo no ofrece las mismas posibilidades que un ordenador para determinadas tareas académicas.

También existen diferencias en el acompañamiento familiar. El 66% realiza en solitario las tareas académicas que requieren tecnología, mientras que el 48% afirma que en su familia nunca o pocas veces pueden ayudarle a comprobar si la información encontrada en internet es verdadera o falsa.

Formación y acceso a dispositivos, entre las propuestas

El informe propone incorporar la alfabetización mediática y el uso crítico de la inteligencia artificial a los planes digitales de los centros educativos. También plantea facilitar ordenadores adecuados al alumnado en situación de desventaja socioeducativa y combinar actividades con y sin dispositivos.

Entre las medidas planteadas se incluye igualmente revisar los modelos de evaluación para valorar el proceso de aprendizaje, simplificar las plataformas digitales utilizadas por los centros, mantener alternativas presenciales para la comunicación con las familias y reforzar la protección de los datos personales.

La presentación del estudio se celebró este jueves en Oviedo con la participación de representantes de la comunidad educativa, las familias, instituciones y organizaciones sociales. El trabajo ha sido financiado por la Agencia Asturiana de Cooperación al Desarrollo y forma parte de un proyecto relacionado con los derechos digitales, el ODS 4 y el pensamiento crítico ante el avance de los algoritmos.