La Comisión Permanente del Consejo del Patrimonio Cultural del Principado de Asturias acordó ayer, por unanimidad, informar desfavorablemente sobre la propuesta del Ayuntamiento de Gijón de realizar intervenciones pictóricas en las fachadas de Cimadevilla debido a la falta de justificación y carencia de información sobre el proyecto planteado por la empresa municipal Divertia Gijón S.A. y al considerar que la propuesta “no presenta expresiones con valores plásticos de excelencia y que su integración en las piezas arquitectónicas resulta nula”.
Hay que destacar que el Ayuntamiento de Gijón remitió el 14 de agosto a la Dirección General de Patrimonio Cultural la propuesta de realizar intervenciones pictóricas en las fachadas de inmuebles del barrio de Cimadevilla, debido a la condición de Bien de Interés Cultural (BIC) que ostenta el conjunto histórico. En la documentación no se incluyó ni la fecha de inicio de los trabajos, ni los bocetos.
El 20 de agosto, Patrimonio requirió al Ayuntamiento que aportara una documentación que consideraba imprescindible para valorar la afección de la actuación. En concreto, se solicitó el grado de catalogación de cada inmueble sobre el que se pretendía actuar, el alcance temporal de las intervenciones y la remisión de bocetos definidos.
Con fecha 2 de septiembre, el Ayuntamiento remitió una notificación acerca de los edificios catalogados, pero no incluyó los bocetos, que se reclamaron nuevamente el 3 de septiembre. El día 22 de septiembre y ante las noticias aparecidas en diversos medios de comunicación que indicaban que el proyecto comenzaría el día 25 del mismo mes, Patrimonio Cultural informó de que sin los bocetos de las obras no sería posible emitir el informe preceptivo y reclamó por tercera vez los bocetos.
Un día después, Divertia Gijón S.A. remitió una documentación del proyecto que incluía los bocetos solicitados el 20 de agosto y reclamados hasta en tres ocasiones. No obstante, la documentación se caracterizaba por su “indefinición”, según recoge el informe emitido por la Dirección General de Patrimonio. Se omitía la referencia a las técnicas, materiales y dimensiones de las obras proyectadas. Además, la presentación de los bocetos no resultaba coherente.
El 25 de septiembre, el Consejo del Patrimonio realizó un análisis de la información recabada y acordó informar desfavorablemente la iniciativa. No obstante, se instó al Ayuntamiento de Gijón a buscar soluciones “más contenidas, integradas y adecuadas a un Conjunto Histórico declarado BIC” y se le plantearon posibles alternativas a valorar, como podía ser la ejecución de las obras en soportes superpuestos a los muros de los edificios y en todo caso a escala menor.
Con esta solución se mantendrían los objetivos más válidos de la iniciativa y se garantizaría la condición efímera de la obras, evitando su degradación progresiva y la consiguiente afección en el entorno, lo que aseguraría la reversibilidad de las intervenciones y se reduciría notoriamente el impacto visual de unas obras gigantescas en un pequeño medio urbano que ostenta la más alta categoría de protección.
Cabe destacar que en ningún momento el Ayuntamiento de Gijón comunicó por escrito al Principado la fecha de inicio y plazos de ejecución de los trabajos, sino que la Consejería de Educación y Cultura tuvo conocimiento de ello a través de la prensa.
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