La histórica casa-molino de Cangas de Onís, construida en 1787 y situada en la salida hacia Covadonga, ha sido incluida por Hispania Nostra entre los bienes patrimoniales en riesgo.

A orillas del río Güeña, en la salida de Cangas de Onís hacia Covadonga, permanece una construcción que lleva cerca de dos siglos y medio formando parte del paisaje. Es el Molín de la Gargantiella, una antigua casa-molino cuyo estado de conservación ha vuelto a situarla bajo el foco.

El inmueble se ha incorporado a la Lista Roja del Patrimonio de Hispania Nostra, un registro destinado a visibilizar bienes culturales y naturales amenazados y favorecer actuaciones que permitan garantizar su conservación.

Una casa y un molino a orillas del Güeña

El origen del Molín de la Gargantiella se remonta a 1787, cuando fue construido por encargo de José Antonio Ruenes, secretario del duque de Alba.

El inmueble cumplía una doble función: acogía las labores de molienda y servía también como vivienda para el molinero y su familia, responsables del funcionamiento y mantenimiento del ingenio.

Los molinos hidráulicos tuvieron durante siglos un papel fundamental en el medio rural asturiano. Aprovechaban la fuerza del agua para mover los mecanismos que permitían transformar el cereal en harina y formaban parte de la actividad económica cotidiana de numerosos pueblos.

La Gargantiella fue levantada directamente sobre la roca de la ribera del Güeña. Presenta un cuerpo a dos aguas construido en piedra, con huecos y zócalos enmarcados con caliza de Covadonga, un material característico de esta zona del Oriente de Asturias.

Una finca entre el río y la variante de Cangas de Onís

El conjunto se encuentra rodeado por una finca de aproximadamente una hectárea, delimitada desde 2004 por la variante de circunvalación de Cangas de Onís al norte y por el río Güeña al sur, según la información facilitada ahora por Hispania Nostra.

Entre los valores vinculados al entorno, la asociación destaca también la existencia de un coto pesquero a lo largo de los 500 metros de linde con el río.

Hispania Nostra subraya además la importancia patrimonial de los molinos e ingenios hidráulicos dentro de Asturias por su condición de testimonios de la arquitectura tradicional y de los antiguos sistemas de aprovechamiento del agua.

Décadas de abandono

El edificio permaneció habitado hasta la época de la Guerra Civil. A partir de entonces comenzó un prolongado periodo de abandono y deterioro que ha afectado especialmente a sus espacios interiores.

Pese a ello, la antigua casa-molino mantiene su estructura y buena parte de sus elementos arquitectónicos exteriores después de casi 250 años de existencia.

Su recuperación, sin embargo, requiere una rehabilitación integral del interior para garantizar la conservación del conjunto y permitir la recuperación de los espacios vinculados a su uso tradicional.

Un lugar ligado a la historia de Cangas de Onís

La historia de La Gargantiella no se limita a su actividad molinera.

La documentación relacionada con José Antonio Ruenes recoge la construcción en esta finca de un molino de dos molares. Su instalación llegó incluso a provocar un pleito relacionado con el paso de los peces por el río Güeña, reflejo de la importancia que tenía entonces el aprovechamiento de los cursos de agua.

El entorno aparece también relacionado con una antigua fábrica de loza que desarrolló su actividad en la zona entre los siglos XVIII y XIX, aunque las investigaciones disponibles no permiten atribuir con certeza su creación al propio Ruenes. 

Estos antecedentes convierten La Gargantiella en un enclave vinculado a distintas actividades económicas y formas de vida de la historia de Cangas de Onís.

Recuperar el molino sin borrar su pasado

La inclusión en la Lista Roja no significa que el inmueble esté condenado a desaparecer.

Su propietario ha iniciado los trámites necesarios para acometer una rehabilitación que permita recuperar la antigua casa-molino respetando tanto su estructura como su tipología original.

Entre las actuaciones previstas figura recuperar la memoria de su antigua función. En la planta inferior, conocida tradicionalmente como el «infierno» del molino, se contempla recrear el antiguo ingenio molinero y acompañarlo de una explicación histórica y costumbrista sobre su funcionamiento y su importancia.

El proceso requiere, no obstante, la intervención y autorización de distintos organismos con competencias en patrimonio, urbanismo, carreteras y el entorno fluvial, lo que añade complejidad a la recuperación.

¿Qué significa entrar en la Lista Roja?

El Molín de la Gargantiella fue incorporado a la Lista Roja del Patrimonio el 22 de septiembre de 2026.

Este registro, elaborado por Hispania Nostra, no constituye una declaración administrativa de ruina ni una figura oficial de protección. Las propuestas de incorporación parten de candidaturas que posteriormente son evaluadas por el Comité Científico de la asociación, que estudia la documentación y el estado de conservación de cada bien.

En el caso de La Gargantiella, Hispania Nostra señala que, aunque el inmueble conserva su estructura original y presenta un destacado valor histórico y arquitectónico, el deterioro acumulado en su interior hace necesaria una intervención que asegure su conservación futura.

Una Lista Roja con más de 1.600 bienes en España

Según los datos facilitados por Hispania Nostra en el comunicado remitido este 2 de octubre, la Lista Roja reúne 1.648 bienes culturales y naturales amenazados en España.

La asociación señala entre las principales amenazas el abandono, la falta de mantenimiento, el vandalismo, la ausencia de actuaciones adecuadas y el deterioro provocado por factores ambientales.

La incorporación del Molín de la Gargantiella pretende así llamar la atención sobre un elemento singular del patrimonio de Cangas de Onís que conserva todavía buena parte de su configuración original, pero cuya recuperación depende de que pueda acometerse la rehabilitación de sus espacios interiores.