COLUNGA: Sobre el origen del nombre de nuestro solar.

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COLUNGA: Sobre el origen del nombre de nuestro solar.

Publicada por Redacción Búscolu el 30/01/2019 22:31:07

Buscolu.com tiene la atención de ofrecerles en primicia un capítulo de la nueva investigación histórica referente a nuestro solar de nuestro colaborador habitual D. Omar Pardo Cortina, así como el prólogo de la misma que sin duda será de su agrado. Versa como pueden ver sobre toponimia local bajo el título: “Sobre el origen de los nombres de lugar en el término municipal de Colunga -Principado de las Asturias de Oviedo - ”

ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE EL ORIGEN DEL NOMBRE DE LA
POBLACION ASTURIANA DE COLUNGA. (1)
(1) .- Capítulo X del libro “Sobre el origen de los nombres de lugar en el
término municipal de Colunga - Principado de las Asturias de Oviedo- ”

PROLOGO DEL AUTOR:
Cualquier comunidad humana que se asienta sobre un territorio para hacer uso de él va progresivamente dando nombres a cada fragmento mayor o menor de ese espacio que se reserva haciéndolo único, familiar, propio…esos nombres no son puestos sin más, a capricho; nada de eso, el topónimo representa y reproduce el mundo circundante, es una emisión lingüística, un signo lingüístico, que puede ser una palabra una frase, una oración; existen múltiples factores explicativos, nunca están determinados por el capricho.
Los estudios sobre toponimia tienen su importancia sobre todo porque detectan un fenómeno muy frecuente en el área que nos ocupa y también en otras áreas con algún registro lingüístico diferenciado del castellano pues no se da la correspondencia esperada entre los usos orales y lo que se refleja en los catastros, nomenclátor, mapas y otros documentos administrativos en los que se intenta traducir el topónimo a la lengua oficial del Estado, privándolo -en muchas ocasiones- del contenido significativo que tienen todos los topónimos, desvirtuando -otras veces- su valor histórico, geográfico y afectivo.

Recuperar y mantener pues las formas tradicionales en la toponimia asturiana, sus nombres propios, es una muestra de respeto hacia la historia humana y cultural de Asturias.

LOS HECHOS:
Comparto con Braulio Vigón la opinión de que si estudiamos el origen de los
nombres de lugar en nuestro Concejo y sustrayéndonos a todo apasionamiento buscamos la verdad, el más concienzudo trabajo no nos dará ni un solo hecho de carácter indubitable o auténtico. Ni los esfuerzos de la inteligencia ni las disquisiciones históricas de los eruditos hubieran obtenido mejores resultados ante el silencio que guardan los historiadores y geógrafos antiguos y la falta de documentos que llenen este vacío.

No han faltado sin embargo autores que han elaborado diferentes hipótesis,
algunas descabelladas por cierto, otras como veremos con mucho más
fundamento sin duda.

Así pues el topónimo Colunga que da nombre a un municipio, a su capital, al
río (2) y al arenal del mismo nombre ubicado en su desembocadura también
mal conocido como “La Griega” sigue a pesar de la notable evolución en los
últimos tiempos de los estudios en esta materia sin tener una explicación
verdaderamente satisfactoria.

Si buceamos un poco en la historia de nuestro solar podemos ver que hasta
principios del siglo IX, no se tienen noticias históricas de Colunga (año 803) en el que un(a) magnate (Dª. Fakilo), dona al monasterio de Santa María de
Libardón (Sancta María in Liverdonem) la quinta parte de sus bienes “in villas
prenominatas fanum in columca, camauca in prie meo… (3)

Aproximadamente un siglo más tarde (año 921), Ordoño II, confirmó los
privilegios y donaciones que sus antepasados hicieron a la iglesia de Oviedo,
añadiendo otras nuevas entre las que se encontraba “in Colunga, villam que
dicitur Orres” y varias parroquias de las actuales.

Las escasas apariciones posteriores del topónimo hasta el siglo XII – Liber
Testamentorum, Libro de la regla Colorada… hacen referencia a la misma
forma gráfica: territorio Colunga; (1.090) in valle de Colunga, Colungam (1.115; 1.176) et Maliaio, etc…

Tampoco ofrece mayores sorpresas la documentación a partir del siglo XIII en adelante “in valle de Colunga” (1.231) ; heredamiento de Ranón e de Colunga
(1.276); La pobla de Colunga (1.278) “ennos palacios de Colunga” (1.329), etc.
Un hecho pues, es evidente: La gran uniformidad gráfica desde principios del
siglo IX. Las fuentes escritas antiguas y medievales ayudan bien poco a
esclarecer la etimología de este topónimo, cuyas tardías primeras menciones
escritas (siglo IX) denotan una forma gráfica prácticamente igual a la actual.
En la historia medieval, no hay ningún documento durante los siglos X y XI que aglutinase una serie de lugares bajo el nombre de Colunga, aunque sí se aplica a una villa.
Es en la época del rey Bermudo III, cuando se tienen noticias de un territorio
denominado Colunga, que estuvo representado en la asamblea convocada por el obispo Pelayo en 1.115 y el actual término municipal de Caravia, estaba integrado en el territorio de Colunga, como lo prueba el documento fechado en 1.176 por el que se otorga a la Iglesia ovetense el Monasterium de Caravia, “quod in regno meo est apud Asturtias in valle de Colunga”.
Es en el siglo XIII, cuando el alfoz de Colunga, se dota de una nueva cabecera territorial que será la puebla de Colunga que coincide con la época repobladora de la monarquía castellana en Asturias.
Esta puebla no conseguirá ser un verdadero centro urbano debido entre otras cosas a la proximidad de importantes asentamientos ( Ribadesella y Maliaio).

Aunque hasta principios del siglo IX como hemos dicho no se tienen noticias
históricas de Colunga, todo parece indicar que el Concejo de la Edad Media se levantó sobre las ruinas de la organización romana.
De este concejo formó parte como ya hemos indicado el territorio de la actual Caravia hasta el siglo XIII, en el que bajo Alfonso IX, pasó a ser señorío de la Iglesia de Oviedo. (1.215).
La fundación de la puebla tuvo lugar en el siglo XIII antes de 1.294 , en tiempos de Alfonso X de Borgoña o probablemente Sancho IV con su administración y régimen y así gentes colunguesas estuvieron representadas por sus diputados en las hermandades de concejos.
Por entonces, la puebla de Colunga, fue dada por el Rey a Alonso Beltrán, que allí tuvo señorío y puso el característico rollo. (4)
Alzábase esta insignia jurisdiccional delante de la denominada “Casa del Rollo” 
- la que habitó en vida Dª. Rufina de Cobián, siendo derribada aquella insignia el año de 1.882, debido a tensiones políticas entre liberales y conservadores -
como señal de jurisdicción, que vendió a D. Rodrigo Álvarez de las Asturias.
Este prócer en su testamento otorgado en Lillo (1.331) encarga a los
testamentarios “que sepan del Rey si el tovier a bien comprar estas mis poblas de Gijón y de Ribadesella y de Nava y de Colunga, que las vendan a él por tanto antes que a otro”.
Pero Colunga debió pasar al Conde de Trastámara, después Enrique II, hijo
adoptivo de D. Enrique que a su vez la donó a su turbulento hijo natural D.
Alonso Enríquez, levantisco, turbulento, violento y codicioso conde de Noreña y Gijón cuando le enriqueció de una manera increíble. (Testamento de Burgos, 1.374).
Sabidas son sus revueltas e insurrecciones contra los reyes de Castilla D. Juan I y D. Enrique II su hermano y sobrino, cuando aquel le confiscó los bienes que dio a la iglesia ovetense en escritura de 1383 y testamento de 1385, el segundo le devolvió primeramente en 1391 las villas castillos y tierras de Asturias, suyas antes de ser preso, propiedades y señoríos que volvió a quitarle y tomó para la Corona en 1.394 por nueva insurrección del conde. La jurisdicción señorial pues la abandonó definitivamente en el año 1394, en que pasa a ser concejo de realengo.
Es en el siglo XVI, cuando se constituirá el concejo, férreamente controlado
hasta casi principios del XIX, por reducidos linajes de la aristocracia local –los Isla de Gobiendes, Frera y posteriormente Frera - Conlledo de Sales, la
linajuda familia de los Lue de Lastres, los Arguelles de Colunga en menor
medida y otros, ejerciendo el papel de primus inter pares la familia Cobián (5) , bien desde su propio vínculo primario, el solar de Loja, o bien desde su
palacete urbano en la propia villa (palacio renacentista de los Alonso de
Cobián) El desempeño del gobierno concejil durante el antiguo régimen es muy similar al que se desarrolló en otros municipios de Asturias, por ejemplo, seis regidores gobernaban el Concejo, elegidos por los estados de hijosdalgo y general con un juez para cada uno de ellos elegidos por los vecinos.

A mediados de siglo se produce la venta a perpetuidad de los regimientos y
otros cargos concejiles, entre los que estaban el de Alguacil Mayor, Alcalde de Ronda y Montero Mayor del Monte de Carrandi mal denominado ahora "Puerto del Sueve"
En la Edad Moderna, había aún dos cotos eclesiásticos, el de Caravia y el de
Carrandi y no fue hasta la desamortización de Felipe II, cuando el enclave de
Carrandi fue comprado por una de las más relevantes familias de la aristocracia local.

El Coto y villa de Carrandi pues, perteneció durante la Edad Media a la Mitra
ovetense hasta que con autorización pontificia pasará a la Corona “de la que
fueron adquiridos en tiempos de nuestro señor el Rey Felipe II por D. Gonzalo Ruiz de Junco en 1.586, Alférez Mayor del Coto de Carrandi”, cuya morada no era otra que el “Palacio de Gobiendes”
Posteriormente pasaron a los Bernaldo de Quirós y hasta 1.827 no fueron
agregados al Concejo con lo que se completa el actual “puzzle”.
Efectivamente, el Rey D. Felipe II, vende a D. Gonzalo Ruiz de Junco la villa de Carrandi con su jurisdicción, rentas y vasallos según había pertenecido a la dignidad episcopal por la suma de 675.375 mrs.
Está confirmada por Carlos IV a favor de D. Antonio Vicente Bernaldo de
Quirós en 1790 (por matrimonio). De la venta del señorío jurisdiccional del Coto de Carrandi en el siglo XVI al que hemos hecho referencia, se puede leer: “ y podéis hacer y tener horca, picota, cuchillo, cárcel, cepo y azote y las otras insignias de jurisdicción que quisieredes todo ello libremente a vuestra voluntad”.

LAS CONJETURAS…
Ojeada esta breve síntesis histórica a fin de aclararnos un poco, debemos
hacer ahora referencia al notable investigador y folklorista local D. Braulio
Vigón Casquero (6) , trabajador infatigable a quien tanto debemos y referencia obligada aún después de siglo medio para acometer cualquier tipo de investigación con ciertas garantías en casi todo lo referente a nuestro solar, que, como no, analiza los pros y los contras de las hipótesis que le van
llegando respecto al origen etimológico de la villa en la que reside y de la que a la postre será nombrado unos años más tarde con todo merecimiento sin duda, hijo adoptivo Alude en principio a las hipótesis del Coronel de la parroquia de Lastres Suárez Victorero (7) que en su “Descripción geográfico – histórica del Concejo de Colunga”, siguiendo el parecer del erudito director de la Real Academia de la Historia, D. Francisco Martínez Marina (8) , originario de Luces, insinúa que nuestro municipio llevó en lo antiguo el nombre de “Buerres” a pesar de lo cual no se ha podido comprobar esta cita.
Este nombre, evolucionado a Huerres (Güerres en lengua vernácula) lo
conserva aún una parroquia de San Juan de Duz, pero ningún argumento firme puede sustentar tal aserto y según el propio Vigón es una tesis a todas luces infundada, pues basa sus conjeturas en el hipotético asentamiento del linaje de los Beltranes en el lugar de “La Torre” en Huerres, que D. Alonso Beltrán vendería con posterioridad a D. Rodrigo Álvarez de las Asturias, basándose en la existencia en dicha localidad de dicho apellido y otras conjeturas más que dudosas, lo que hace pensar a D. Braulio Vigón en una confusión con la jurisdicción de Colunga que según fuentes también más que oscuras perteneció a Don Pedro y Don Diego Álvarez de Colunga, hijos de Álvaro de Colunga que habitaban la casa y Torre que no estaría ubicada en el lugar de la torre de Huerres sino en la ubicación de la antigua Iglesia, hoy cementerio municipal.

Probarían su nobleza los Álvarez de Colunga en la Batalla de Baeza, lo que
junto a las notas de Bellmunt y Canella hizo en su momento basar en este
linaje y en el de los Isla el expediente para la adopción del escudo municipal
que aún tenemos, bien es verdad que el noble origen de la enseña heráldica,
sería difícilmente justificable considerando la tardía fecha de la batalla de
Baeza, bien entrado el siglo XIII; cuatro siglos después de la primera clara
referencia al topónimo.

Otras consideraciones que no ayudan a los Álvarez de Colunga se refieren a
un concienzudo análisis heráldico del blasón municipal pues aunque por efecto dominó siempre se haga referencia al palacio de los Álvarez de Colunga y a su noble blasón, nada en los cuarteles de su fachada hace referencia a ellos y si a los Isla, otra cosa sería plantearse la hipótesis de un enlace matrimonial entre ambas familias, nada raro como puede comprobarse en múltiples referencias documentales entre linajes nobles de la localidad.

Es muy conocida también otra de las hipótesis que analiza D. Braulio Vigón,
fruto también de la inquietud del Coronel Suárez – Victorero, según la cual la
primitiva divisa del blasón municipal, era una paloma torcaz o agreste “ que
sustituyeron erradamente los heraldos y cronistas por un cuervo, divisa a la
verdad muy admitida en los escudos de armas de otros linajes” hecho básico
este para conjeturar basándose en clasificaciones heráldicas de tipo tropológico que el término “Colunga” deriva del latino “Columba” (9) de la que tomaría el nombre tanto la familia nobiliaria como el lugar donde esta tenía el solar. De todas maneras, no pocas reseñas heráldicas – posteriores a los estudios de B. Vigón – hacen referencia a las relaciones de parentesco del linaje de los Isla con los Cuervo de Arango, de ser así, la hipótesis tropológica de Suárez- Victorero quedaría bastante limitada, y no digamos nada de la repercusión que tendría en el blasón municipal aún en uso - luego nos ocuparemos de ello – si sumamos a ello que objeciones lingüísticas (10) no le faltan, la hipótesis en sí pierde bastante fuerza.

Es también el propio Suárez- Victorero quien conjetura otra hipótesis no menos conocida y nada desdeñable a mi juicio, que también analiza –como no- D. Braulio Vigón y no es otra que la que considera que el término Colunga bien pudiera derivar de “Columbarium” relacionándolo con el primitivo asentamiento de la “Torre del lugar” que sitúa muy juiciosamente “donde la actual iglesia” allí ubicada efectivamente en esa época – que se correspondería hoy con el actual emplazamiento del cementerio municipal.
Según este aserto, el término evolucionaría con el tiempo a Colunga, derivado de alguna manera de Columbarium o construcción funeraria – lo normal es un cementerio anexo a la iglesia; aún hoy sigue allí –– Columbarium (11) …

Colunga –
Aún así, D. Braulio la considera como una hipótesis descabellada y poco
probable, basándose también en una más que dudosa evolución lingüística del término en cuestión en la que los especialistas tendrían la palabra. (12)
Tampoco le parecían al Sr. Vigón muy acertadas las hipótesis de Don José
María de Escandón y Lue (13) , famoso erudito del siglo XIX, aunque pocos
conocen que era natural de la parroquia de Lastres que también conjeturó una serie de hipótesis sobre el origen del nombre de su parroquia – Lastres- que se
analizan en otro capítulo de esta obra (XII) creo que con mucho más
fundamento por cierto.

Aun teniendo en cuenta que muchas de las conjeturas históricas de D. José
María de Escandón están más cerca de los planteamientos del erudito del XIX
que de los razonamientos científicos actuales hacia los que evolucionó, como
todo la ciencia histórica, no está de más resaltar que sus conocimientos en
cuanto a latines y cultura clásica son realmente asombrosos, y basándose en
ellos conjetura una serie de hipótesis nada desdeñables referentes al asunto
que nos ocupa.
En la primera de ellas afirma que el término Colunga es una voz alterada y de
dudosa etimología, aunque cree reconocer en el topónimo dos raíces, una
latina y otra hebrea: Col – unga; según él colina de Unca o Unga –
sobrenombre de Minerva- hipótesis se cree, aunque no se diga, más cercana a
los planteamientos del erudito decimonónico que a un actual planteamiento
científico, no obstante es una hipótesis de Escandón, otra referencia nuestra
muy respetable sin duda.
De todas maneras y dejando aparte el postrer término, entiendo que no es para
nada descabellada la hipótesis de Escandón desde un punto de vista
geográfico, máxime teniendo en cuenta el término latino Collis (14) : Collis-is;
se refiere ni más ni menos que a una colina, collado o altura de tierra que no
llega a ser montaña – entre nosotros y para entenderse “cuetu” -nada más
claro dada la ubicación, motivo más que suficiente para no juzgarla a la ligera –
casi nada de lo que venga de D. José Mª. de Escandón, puede hacerse – por
experiencia lo sé.
Asiéntase efectivamente la villa de Colunga en un terreno elevado sobre un
cuetu o colina como muy bien dice ya Madoz dominando el valle de los ríos
Libardón y Llobones, así pues el núcleo de la población primitiva debería estar
en el mismo “cuetu” o colina “Collis” donde se ubicaría con posterioridad la
primitiva iglesia y el cementerio – que todavía sigue allí – existen aún restos
románicos, latino bizantinos… de la primitiva iglesia de San Cristóbal en la
capilla del cementerio; se tienen referencias documentales de la reconstrucción
del último cuarto del XVII, la destrucción de la misma por los franceses durante
la guerra de la Independencia, la nueva restauración de 1.851, etc. –
Más tarde como todos saben a finales del siglo XIX -1.881- tuvo lugar la
colocación de la primera piedra (24 de junio) del nuevo templo parroquial de
cierto gusto bizantino proyectado por el afamado arquitecto diocesano Lucas
María de Palacios, ya en la actual ubicación (15)
Si bien a la citada teoría de D. José María podemos acusarla de “elucubrante”
como poco, en lo que se refiere al segundo término “unga”, entendemos que en
lo que se refiere al primero “Collis”, el erudito de Lastres abre queriendo o sin
querer un camino lleno de posibilidades, tal es así que la profesora de la
Universidad de Oviedo Mª. Elena Prieto (16) antes citada plantea una hipótesis
que a mi parecer es la más juiciosa y sólida desde todos los puntos de vista de
todas las que he visto hasta la fecha.

Coincide con D. José María en que el término que nos ocupa tenga que ver con
“Collis” sustantivo que en latín tenía que ver precisamente con esa significación
“cuetu” como antes se ha indicado - collado o altura que no llega a ser montaña
- lo que hoy entendemos por “collau” más o menos, pero a diferencia de este
introduce el mucho más lógico término “longa” que según sus propias palabras
“haría referencia al carácter claramente alargado de la elevación sobre la que
se asienta la villa” encontrando paralelismos toponímicos en Italia (LÁquila,
Abruzzo – Collelongo); (Castellina in Chianti, Toscana – Collelungo) o aquí
mismo (Somontano de Barbastro, Huesca – Colungo)
Así pues COLLE LONGA, derivaría en Colunga, nada más lógico si
observamos la ubicación desde cualquier punto, pues lo que se ve a lo lejos no
es ni más ni menos que una población alargada sobre un cueto – máxime si
nos referimos al asentamiento primario. Tampoco esta hipótesis estaría exenta
de problemas lingüísticos para explicar su evolución que según su propia
autora presentaría ciertos problemas fónicos y morfológicos que sin embargo
podrían resultar superables; a su trabajo les remito – Nota 16 -
Otro planteamiento de D. José María de Escandón en la misma línea – en
cierta manera - es la hipótesis de que el asentamiento de “Curunda”, donde
tuvo lugar el pacto de hospitalidad (durante el consulado de M. Licinio Craso y
Lucio Calpurnio Pisón, 27 d.C.) de la gens “zoelarum” entre la familia de
desoncos y tridiavos, fuera Colunga.
No vamos a tratar aquí de lo complejo de la organización gentilicia, no obstante
según Plinio, los zoelas estaban cerca del Océano y de Galicia, según los
estudios más recientes ocuparían la parte sur-oeste del Conventus
Asturicense, y la población de Curunda no debe buscarse fuera del territorio de
aquellos, por lo cual además de otras consideraciones de tipo lingüístico en la
que los especialistas tendrían la palabra, esta hipótesis resultaría descabellada
e insostenible, no pasando de ser una simple semejanza fónica, además
teniendo en cuenta que durante el consulado de Glabión y Hómullo (152 d.C.)
la misma gentilidad de los desoncos y la gentilidad de los tridiavos recibieron
en la misma clientela y en los mismos pactos en Astúrica (Astorga), por lo cual
Curunda habría que situarla cerca de Astorga, bien lejos pues de nuestro
territorio. (17)
No debiera olvidarse que junto a la variante más conocida “Colunga”, hay otra
de extensión reducidísima “Collunga”, posiblemente útil a la hora de explicarse.
Según ello no sería descaminado pensar en una relación con “collum”. Es
posible que se trate de un cruce entre un derivado del tipo cosuga o colluga,
“cuerda para atar la boca o cuello del odre” y“gosón “ o “gollón”, pequeño valle
también derivado de “collum” con la “c”sonorizada, aunque esta explicación,
tiene dos notables inconvenientes: el primero de índole geográfica, pues como

cualquiera puede comprobar fácilmente, la población no está en ningún
estrechamiento ni garganta, sino más bien en una meseta ligeramente elevada
entre los ríos Libardón y Colunga.
Esta hipótesis planteada por el profesor García- Arias también encontraría un
segundo tropiezo, este de índole lingüística, superado si se confirmara la
existencia de la variante indicada “Collunga”
Otras propuestas etimológicas intentan explicar aunque no satisfactoriamente
el nombre de Colunga.
Una partiría de un derivado de “colonus” esto es “Colonica” (18), con el sentido
de casa del labrador, pequeña villa, una explotación agraria en definitiva, algo
nada improbable dada la fertilidad de las tierras que rodean al “cuetu” en
cuestión, donde la población estaba ubicada – lugar más alto, irregular, menos
apto para el cultivo e ideal para un asentamiento que pudiera servir en su caso
de defensa -tipo castro- aunque el propio García – Arias indica que “Colonicus”
también es un antropónimo por lo que el término pudiera interpretarse como
“(Villam) Colonicam” –caserío de Colonico – algo que parece no tener
demasiado sentido, de todas formas es una hipótesis que está ahí, como otras
lo están.
La otra de un colectivo de columna “Columnicam” (19) . Pero en cualquiera de
los dos casos se puede hacer la misma objeción fonética: queda sin explicar
debidamente el significado resultante de la “u” acentuada, dado que en ambos
casos debería seguirse un resultado con “o” Colonga tal vez.
La teoría de Cabal.-
Así pues aparte de algunas leyendas de carácter etimológico cuyo valor es
exclusivamente folklórico a las “eruditas” hipótesis de Escandón o las más
populares del coronel Suárez - Victorero, vienen a sumarse como hemos visto
estudios digamos que -con más base científica- de otros autores, casi todos
lingüistas, que con más o menos acierto o fundamento científico trataron
igualmente de buscar una explicación lógica a una pregunta concreta, o a
varias.
Pues bien al igual que ellos también el propio Cabal trató de dar una
explicación satisfactoria al nombre de lugar de Colunga que nacería según su
criterio como cánaba cuasi forzosa entre las guarniciones de la Legio IV
Macedónica, -guarniciones de la Espasa, La Isla y la Griega -, para
evolucionar, llamarse “Colonica”, luego “Colonga” y más tarde “Colunga” así
pues, un aparte merece por su importancia la teoría de Constantino Cabal (20)
de la que deriva el posterior análisis de Bobes, a pesar del lastre que conlleva
la objeción fonética que hemos indicado.

Todo ello tiene su origen en la conocida ara votiva de la Isla en la que se hace
referencia al culto a Mithra y los restos arqueológicos hallados en la playa de
Colunga o La Griega.
Según Cabal, la comunidad mithriaca de la Isla sólo podrían formarla los
soldados de la Legio IV Macedónica, según él debió crecer pronto con
manadas de prosélitos porque al lado de la Isla y debajo de la Griega, se
fueron agrupando muchas gentes a las que llamaban los horizontes ignotos, las
perspectivas de ganancias fáciles al amor de los mismos legionarios adscritos
al campamento.
¿Debióse a estos legionarios la dedicación del monumento augustal en la Isla?
Nosotros así lo pensamos, dice, atribuyendo al origen helénico de sus autores
la falta de pureza en el lenguaje que acusa la inscripción estimando como
prueba del orden popular a que los que en ella se les designa y traduciendo
finalmente por Legión Macedónica la palabra “LEONE”, seguida de esta
abreviatura M. con la que la inscripción termina.
Colunga, nacería como cánaba forzosa entre las guarniciones de la Legio IV
Macedónica, (guarniciones de la Espasa, La Isla y la Griega), para evolucionar,
llamarse “Colonica”, luego “Colonga” y más tarde “Colunga”.
El pueblo de Colunga, insistimos según este autor nació así entonces, era una
cánaba que se convirtió en Colonia “Colonica” y la Colonica fue grande lo
mismo en interés que en extensión, los colonos extraños eran casi siempre
veteranos viejos, y también ellos sabían del culto a Mithra y procuraban
difundirlo. La cofradía debió así de crecer rápidamente.
Siguiendo a Cumont, García y Bellido atribuye una función primordial al ejército
como elemento difusor del culto a Mithra. Los últimos hallazgos y una revisión
de los ya conocidos no permiten seguir sosteniendo la tesis de García y Bellido,
hoy parece más bien que Mihtra lo mismo que otras divinidades orientales
deben su difusión a la devoción de sus seguidores, comunidades relativamente
pequeñas organizadas bajo la forma de las asociaciones funeraticias romanas.
Según parece no hay ninguna noticia sobre la presencia de tropas militares en
la Isla o en sus proximidades, su emplazamiento en cambio permite ver que
estaba en contacto no sólo con una de las vías romanas más activas de
Asturias, la de la costa, cuyo origen se remonta a la época Alto Imperial, y que
de Brigantia hasta Oyarzun cruzaría el rio Sella por Ucio pasando por la Isla,
Sales, La Lloraza-Gijón… etc., sino también con la vía marítima que desde
Aquitania comunica diversos lugares de la costa Cantábrica.
El afirmar ahora no tener ninguna noticia de tropas militares en la Isla parece
echar por tierra muchas conjeturas que dan al traste más concretamente con

las hipótesis de Cabal, que hace nacer a Colunga, como cánaba forzosa o
poco menos bajo la influencia de la Isla.
Narciso Santos (21), comparte la opinión del especialista J.M. Roldán de que
frente a la opinión casi generalizada de la historiografía contemporánea que
sitúa a esta Legio en Hispania desde el comienzo de la época Imperial, dicha
legión, llega después de las guerras cántabras como consecuencia del
empeoramiento de la situación puesto que en las colonias tempranas de la
época Augustea, no aparecen deducciones de veteranos de dicha legión
mientras que las hay de la I, II, V, y X.
Según Fidel Fita, una vexillatio había estado en Gijón para lo cual se basa en
un ladrillo aparecido allí que creyó se encontraba en caracteres griegos y que
leyó como:
Le (gio) IV M(acedonica).
Posteriormente sin embargo, F. Diego Santos los ha considerado latinos
habiendo leído:
“AEDU”
creemos que acertadamente, de modo que la teoría de Fita pues resultaría
inaceptable.
En la Bibliografía de comienzos de siglo se da gran importancia a esta marca y
se recuerda haberla visto en ladrillos de la Isla, lo que ha servido para hablar
del asentamiento de la Legio allí. Por los estudios de García y Bellido y los de
Roldán sobre el ejército romano de Hispania se sabe como hemos dicho que
no tuvo tal legión su campamento en Asturias, pero hay más, la marca del
ladrillo no es griego, sino latín y leída hoy como:
“AEDU”
probablemente la abreviación de un nombre.
No obstante un buen grupo de historiadores sigue creyendo en la probabilidad
de una estancia temporal de dicho destacamento en Gijón, especialmente si
tenemos en cuenta los motivos de formación de estas unidades. Junto al águila
y las enseñas más corrientes existía una especie de enseña militar
denominada “Vexillius”, reservada a los cuerpos militares de formación
temporal y a los destacamentos de donde proviene precisamente el nombre de
“vexillatio”.

Existían vexillationes o destacamentos de legionarios lo mismo que de
unidades auxiliares de marinos de flota que podían estar adscritas a una o
varias legiones. Su misión consistía en defender puntos estratégicos, funciones
judiciales, ejecutar ciertos trabajos, etc. bien fuera en el transcurso de
operaciones militares, bien con vistas a la subsistencia de las tropas o
explotación de las minas.
De todas formas la teoría de Cabal sigue teniendo adeptos a pesar de las
objeciones tanto lingüísticas como históricas, aunque no estaría de más otra
más simplona, y es que conociendo el terreno, para desplazarse de la Isla
hacia la playa de la Griega, no sería necesario para nada pasar por Colunga,
sería más corto y no menos favorable por donde aún se va, o sea, camino de
Huerres – San Juan – vía Santianes, o directamente camino de la costa – La
Villeda, ahora bien otra cosa sería que allí existiese ya un asentamiento previo,
que probablemente fuera el caso en el lugar de Cimavilla, donde no sería para
nada descartable en su día, el asentamiento de un castro prerromano, aunque
ningún resto arqueológico haya, cosa normal si estamos hablando de varios
siglos de habitación ininterrumpida con la consiguiente ocupación de las tropas
de Furnio, nuevas construcciones, reutilización de materiales antiguos, obras
militares de defensa etc.… algo bien previsible, no debemos olvidar que las
tropas de ocupación siempre se establecieron en lugares altos.
Es más, y puede comprobarse fácilmente hoy en día -al pie de cada cuetu o
castro prerromano ocupado posteriormente por los invasores hay ahora un
pueblo - véase Sales por ejemplo debajo del “Castillu”, La Riera debajo del
castro ciudadela, La Isla, Caravia, Huerres y San Juan debajo del castro de la
Villeda, así que para nada sería descartable que la población de Colunga fuera
el mismo caso, obsérvese sino el desnivel que hay por ejemplo desde el
cementerio hacia el barrio del Solrriveru. Además, la ciudadela de La Riera, El
hipotético castro de Colunga, y el Castro de la Villeda, están alineados a muy
poca distancia unos de otros en torno al río Libardón y a la costa, no sería nada
raro, al contrario sería algo muy lógico.
EL BLASON MUNICIPAL
UN TEMA CONROVERTIDO.
No es posible acometer el estudio histórico de la sociedad durante los períodos
medieval y moderno sin tener un buen conocimiento de las estructuras y las
mentalidades nobiliarias, por haber sido la Nobleza el estamento rector de
aquellas sociedades. Por ello, Heráldica y Genealogía son disciplinas
imprescindibles al hacer referencia a tan delicados asuntos.
Heráldicamente las concesiones de armas a los municipios solían efectuarse
por los monarcas, al concederse la carta puebla, fueros o posteriormente para
recordar algún acontecimiento digno de tal galardón, así pues en origen las
armas de nuestros Ayuntamientos eran de concesión real, posteriormente
adoptaron algunos de ellos las de sus señores y otros las crearon propias
basadas en muy varios y diferentes motivos.

Tal y como hemos indicado, el hecho de que Colunga tenga el origen en una
divisa nobiliaria es bastante discutible máxime si tenemos en cuenta que la
familia Álvarez de Colunga ganó su escudo de armas en la batalla de Baeza
–iniciado el segundo cuarto del siglo XIII ya – o sea, cuatro siglos después de
la primera noticia documental del topónimo.
Ahora bien, si tenemos en cuenta la génesis de nuestra enseña municipal,
veremos que se remonta a un expediente de finales del siglo XIX, a propuesta
del entonces regidor síndico que no era otro que el infatigable Braulio Vigón –
como no – que según todos los indicios se basó en los linajes de los Álvarez de
Colunga e Isla, aunque a estos últimos parece habérselos tragado la tierra,
pues en casi ninguna fuente documental se mencionan, tanto es así que para
el común de los mortales por efecto dominó, el blasón municipal de Colunga es
el blasón de los mencionados Álvarez:
“Escudo medio partido y cortado. El primer cuartel luce tres flores de lis de oro
sobre sinople; el segundo un cuervo de su color –sable- sobre plata; en el
tercero – en la mitad inferior – nadan tres ánades de plata y azur… armas del
apellido “Colunga” que fueron adoptadas por el Ayuntamiento
Aunque esto es así, no es raro ver que el propio Ayuntamiento pinte estos lises
de oro sobre plata – aunque las leyes heráldicas impiden usar metal sobre
metal - y traspasen el fondo de sinople bajo el sable del córvido del cuartel
segundo, algo que se debe sólo a un error del artista que en su momento
materializó la propuesta que simplemente se equivocó de color, pues lo pintado
no coincide con lo escrito en el expediente. De todas maneras pasados
doscientos años se sigue haciendo y sin demasiadas trazas de cambiar.
Pues bien, salvo contados casos, en el Padrón vecinal del año 1.555 en las
parroquias de Lastres y Lue, raramente vuelve a encontrarse rastro de este
apellido en nuestro solar – raro como poco – Si se encuentra en Noreña por
ejemplo, o en Oviedo, y paradojas del destino… en Andalucía, Sevilla sobre
todo. No hace tanto teníamos noticia de la trágica muerte de Rafael Álvarez de
Colunga, conocido empresario farmacéutico sevillano natural de Morón de la
Frontera que fuera en su momento vicepresidente de la CEOE, y no es el único
caso, lo que puede indicar que tal linaje con posterioridad a la citada batalla de
Baeza tuviese ciertas prerrogativas y se decidiese a repoblar nuevas tierras en
el sur peninsular.
En archivos posteriores podemos encontrar múltiples referencias a un puñado
de familias de la aristocracia local tales como los Argüelles de Colunga, los
Frera de Sales, los Lue de Lastres, y como no los Isla de Gobiendes (Loroñe) y
los Cobián de Loja, pero no de los Álvarez de Colunga.
¿Qué ocurre pues?; esta es la gran pregunta. Pues ocurre ni más ni menos que
por poco caso que hagamos a las referencias heráldicas disponibles – que por

cierto no son demasiadas – pero sí suficientes, nos damos cuenta que el
blasón que luce en la hipotética casa de los Álvarez de Colunga, en absoluto
pertenece a los Álvarez de Colunga, cuyo blasón por otra parte si existe es
absolutamente desconocido, pertenece a los Isla. En consecuencia el blasón
municipal de Colunga es en efecto una variante reducida y adaptada por el Sr.
Vigón del blasón de los Isla, de los que al contrario de los Álvarez de Colunga
existen innumerables referencias y aún hoy es un apellido bastante extendido
en todo el término municipal y no digamos nada en la parroquia de Gobiendes.
Veámoslo :
Isla:
En el concejo de Colunga:
“De plata, con cinco fajas ondeadas, de azur. Otras traen partido:

1º.- Las anteriormente descritas.
2º.- De sinople, con una banda de oro cargada de una cotiza de sinople, que
porta a su vez, tres lises de oro.

La casa del Concejo de Colunga pinta cuartelado:
1º.- De plata, con cinco fajas ondeadas, de azur, medio partido de sinople, con
tres lises de oro puestas en disposición de banda.
2º.- De gules, con una banda de oro, acompañada de tres veneras de plata
sobre la banda y otra bajo ella.
3º.- De oro, con tres panelas de gules bien dispuestas, medio cortado de plata
con un lobo andante de sable.
De azur, con una torre de plata sobre tres gradas; y dos leones de oro
empinados a sus muros, uno a cada lado.
Hacen referencia otras fuentes:

“En las marinas de Asturias, en el concejo de Colunga es la casa solar de este
apellido de la Isla, la qual está vecina de la mar, que las ondas de ella dan en
los muros. Y los de este linage antiguamente traían por armas unas ondas de
mar turbias en campo blanco, y las ondas son como pardas. Después por
tiempo, el señor de esta casa estando en Francia sirviendo en casa del Rey,
sobre la entrada de la cámara huvo debate entre él y algún privado del rey por
manera que vinieron a reto, cuias condiciones del trance fueron que el
vencedor en señal del vencimiento tomase las armas al vencido y las traxese
como les plugiese; y este cavallero privado del rey havía alcanzado tanto con él
que la havía por armas las mismas armas reales de Francia, como es
costumbre hacer los príncipes con alguna diferencia, la qual era la color del
escudo; y siendo vencido el cavallero francés, rogó al de la Isla que tomase
otro don qual quisiese y dexase las armas por ser suias, el qual jamás lo quiso
hacer; y viendo esto el rey, le rogó que las pusiese en parte que no recibiese
baldón; e por no dejar de cumplir en todo el ruego las puso de esta manera:
partió el escudo por el medio, e a la parte derecha puso las ondas e a la parte
izquierda en riglera las tres flores de lis todas amarillas en campo verde y lo
más del escudo azul como están aquí. Y el blasón es el siguiente:

En campo verde excelente,
Vi unas olas y tres flores,
Amarillas sus colores,
De la Isla dice aqueste,
Son las olas y las flores.”
Agrega el autor, aparte de otras disquisiciones, que son descendientes “de un
principal hombre que se llamaba El Cuervo de Arango, y que sus antepasados
comenzando a ganar y restaurar la tierra de aquel concejo de Pravia, quando
los moros la tenían ocupada y que ivan en persona de ellos y sus antepasados
a la guerra, llamados particularmente por los Reyes. Lo qual consta por la dicha
Real Executoria, que yo vi en poder de un Sancho Ynclán Arango,
descendiente de este linage, la que fue librada en tiempo de los Reyes
Catholicos en contradictorio juicio, en el año de mil quatrocientos noventa y
uno, en confirmación de otra librada antes de esta por otros reyes sobre la
misma razón”.
Se hace referencia en estas notas de Tirso de Avilés como se ve al igual que
en algunas otras al parentesco de los Isla con los Cuervo del valle de Arango,
así pues la supuesta “paloma” del segundo cuartel a la que hace referencia la
anteriormente citada hipótesis de Suárez – Victorero no tiene visto esto
demasiados visos de prosperar como debiera.

Nos quedarían los ánades. En efecto “en el tercero – en la mitad inferior –
nadan tres ánades de plata y azur” se dice. Que se sepa ningún ánade figura
en el blasón de los Isla y tampoco en el de ningún Álvarez a no ser en el de los
Álvarez de Baragaña de manera muy puntual. Si puede decirse que
encontramos una banda de gules cargada con tres lises de oro en el blasón de
los Álvarez y un cuartel de plata con tres flores de lis de azur en caso de los
Álvarez de la Linera. En cambio, otra cosa sería que los Álvarez de Colunga
hubiesen emparentado con los Isla, cosa nada extraña sobre todo en estos
linajes de la aristocracia local y por error la enseña de los Isla en un momento
dado, bien por su ubicación, bien por cualquier otro motivo fuese atribuida a los
Álvarez de Colunga.
Así pues el hecho de añadir al cuartel inferior los tres ánades, simplemente
pudiera haber sido una propuesta hecha sin ninguna base documental, puesto
que en la concreción de esa versión “reducida” se conceden ciertas licencias;
las seis fajas ondeadas de azur primarias se convierten en tres, los lises de oro
tampoco se disponen en banda y si añadimos a esto que aún hoy a los
parroquianos de la Isla siempre en el ámbito de influencia de Gobiendes aún se
les conoce por el apodo de “corios”; o sea patos – ánades- bien pudiera venir
por ahí la explicación, aunque solo es una idea a falta de otra mejor, claro está.
Ahora bien, el hecho del ostracismo de la noble familia Isla, tal vez pueda
deberse a un simple error, malinterpretación en un momento dado u otras
causas aleatorias o bien por el contrario a una manipulación sibilina y
malintencionada dirigida restar prestigio al citado linaje local por alguna causa
concreta.
A primera vista plantearse teorías de este jaez tal pudiera parecer algo más
bien propio de una mente “delirante” como poco, pero a medida que se hurga
con cierto rigor en algunos acontecimientos pasados y presentes, podemos ver
de manera clara que el linaje de los Isla, uno de los más ilustres de nuestro
solar ha venido siendo secularmente agraviado de manera inexorable. No se
explica sino como ilustres descendientes de esta noble familia que siempre se
destacó bravamente a la hora de defender los intereses de su localidad natal
en todos los campos, tales como el notable jurisconsulto José Joaquín de Isla y
Mones que al contrario que sus iguales en rango, se sumó de inmediato al
movimiento de resistencia contra los franceses y fue alma mater y apoyo
básico para D. Joaquín de Argüelles comandante de alarma de Colunga y para
su cuñado el capitán D. Melchor de Cobián de Loja que fue otro de los pioneros
en ponerse a la cabeza de resistencia contra el invasor, o la notable figura
literaria de Dª Francisca de Isla y Losada entre otros hayan sido secularmente
apartados y olvidados de manera deliberada. 
En lo que a la actualidad se refiere todos debemos recordar que hasta hace
bien poco en el “Cuetín” había una Biblioteca Pública llamada “Padre Isla”;
aprovechando el cambio de ubicación y sin mediar explicación alguna la nueva
instalación ha cambiado de nombre… ahora se llama de otra manera; para
saber dónde está el ovillo, lo más eficaz a la larga siempre fue tirar del hilo;

pero eso sí, del hilo correcto. Bien, pues con toda seguridad el hilo correcto es
este, lo sabe todo el mundo, otra cosa es que por las razones que también
sabe todo el mundo no quiera – por motivos evidentes – enterarse

NOTAS:
(1) .- Capítulo X del libro del mismo autor “Sobre el origen de los nombres de
lugar en el término municipal de Colunga - Principado de las Asturias de
Oviedo ”
(2) .- Entiéndase por tal nombre el tramo que va desde el Befal, lugar de
confluencia de los ríos Libardón y Llobones hasta su desembocadura en la
playa de Colunga también llamada “La Griega” pues se mal asimila con
frecuencia con el río Libardón.
(3) .- “Cristus. In dei nomine ego fakilo uobis fratibus meis et abbatt me petro in
domino deo eterna salutem. Preuidentes mici fores animabus salubre
remedium erat ante deum mercis mici prueniat copiosa et ut nos: profetam
admonens dicit dissolbe colligaciones impietatis solue facsículos deprimentes
dimitte eos qui confracti sunt liueros et omnem non aserunt disrumpe: Et iterum
nec inicium nascendi nobimus nec scimus quando de ac uita transeamus, Pro
inde obsecro fraternitatem uestra == ut post: obitum uero deum qui ex uobis
supra uixerit; Ut pro remedium anime et do: atque concedo de omnem:
homnino: re: mea quinta porcionem qui me quatrat inter: eredes meos uel
nepotes id est in uillas prenominatas: fanum: columca: camauca in prie meo in
loe: siue in liuana tam: in uillas quan etiam in busta siue in uineas et pomifera
omnem ipsa quita qui me conpetet concedo uel abrenuncio ad sancta maria in
liverdonem ubi uos superius nominati in monasterio abitatis tam: uos quam:
eciam qui super uenerit qui in agonem Cristo ibidem estauerit firmiter illum:
obtineat uel defendant post parte monasteri uel eclesie sancte Marie : si quis
tamen quod fieri non credo ut ego aut aliquis contra anc scripturam uel
testamentum sanctum uenerie temtatauerit uel uenero ad inrumpendum sit
secregatus ad fide sancta et á sacra conmunione maneat extraneus et cum
iuda tradidorem damnatus sit in perpetum en inferant uel inferat uobis uel parte
eclesie quod ualere costat auri libras II : facta cartula abrenunciacionis VIII idus
Iulias era DCCCXXXXI Christus fakilo in an abrenunciacionis a me facta et
testibus roboranda: tradidi manu mea +
Christus ranosindus confirmans manu mea feci
Christus gunterodes testis manu mea feci (Un signo)
Christus auescanus testis (Un signo)
Christus sconta testis +
Christus sorana presbiter testis (Un signo)
Christus flacencius presbiter testis (Un signo)
Christus Ionannes presbiter testis
Christus ecce……….. +
Christus teodelino testis (Un signo)

Ieouertus testis +
Christus teodomirus testis +
Christus uilemirus qui anc carta scrips it testis (Un signo)
Christus arcildi testis +
Christus Christoforus ie testis + fecit
Christus egilo le testis + fecit
Christus frederindus testis (un signo)
Christus gudigeua testis +
Christus bonorus testis (Un signo)
Christus er…….. presbiter manu mea (Un signo)
(4) .- Existe al respecto un trabajo de Braulio Vigón bajo el título “El rollo de
Colunga”, publicado en “La Opinión de Villaviciosa” en el número
correspondiente al 13 de Febrero de 1.895. A su pie se celebraban las
reuniones concejiles.
(5) .- “Tienen establecido su poder los Prieto en Ribadesella, los Cobián en
Colunga, los Intriago en las Cangas de Onís, los Labra y…
(6) Braulio Vigón Casquero nació en Mieres el 7 de noviembre de 1.849, hijo de
Juan Vigón y deRita Casquero Piniella y falleció en Colunga en 1914. Vivió su
infancia en la villa del Caudal, Laviana, Llanes y Colunga. También residió unos
meses en La Habana y por fin volvió a Asturias donde se matriculó en el
Instituto Jovellanos de Gijón.
Acabó fijando su residencia en Colunga donde se casó en 1871 con María del
Rosario Suerodíaz Montoto. Allí se dedicó al comercio y fue Alcalde en 1877
destacando siempre en el impulso a las obras benéficas y la creación de
centros de enseñanza en su municipio. 
Republicano y maestro masón (Grado 3.º) perteneció a la logia ovetense «Juan
González Río» colaborando en su juventud en los periódicos «La República
Española» de Gijón y «La Opinión» de Villaviciosa. Más tarde escribió para la
«Revista de Asturias», dirigida por Félix Aramburu. En 1881 estuvo entre los
fundadores del grupo asturianista «La Quintana» 
Fueron sin embargo dos de sus hijos, los generales D. Juan Vigón Suerodíaz
Jefe del alto Estado Mayor de la España Nacional en 1.939 y ministro del Aire a
su vez entre los años 40 y 45 y D. Jorge Vigón Suerodíaz General de Brigada
de Artillería,ministro de Obras Públicas del año 57 al 67 y brillante escritor
ambos acogidos en su momento a la Ley Azaña, declarados enemigos de la
masonería.
Escribió numerosas obras dedicadas a la historia y el folclore de la comarca
entre las que destacan: 
• «Antigüedades romanas de Colunga» 

• «Tradiciones populares de Asturias. Juegos y rimas infantiles recogidos en los
concejos de Villaviciosa, Colunga y Caravia» 
• «Vocabulario dialectológico del concejo de Colunga>>. 
A su época de Regidor Síndico a finales del XIX se remonta la propuesta que
dio lugar al Escudo municipal que el Ayuntamiento de Colunga utiliza aún en
sus membretes.
A su muerte estaba en posesión de numerosos galardones, entre ellos la
Orden de Isabel la Católica (1879) y la medalla de la real Academia de la
Historia (1882).
(7) .- D. Juan Antonio Suárez –Victorero Robledo y Toro, caballero de la Orden
de San Juan de Jerusalén y sobrino del procer D. José Robledo y Colunga,
ingeniero de minas y Real Director del Tribunal de la Minería en el Perú
colonial, hombre de inmensa fortuna que favoreció en gran medida a su
localidad natal: Lastres. Liberal de pro, salió bastante bien parado del Consejo
de Guerra que se le formó por empuñar en su momento las armas contra los
realistas. Se dice que el oro y la plata del Perú que aún atesoraba tuvieron no
poco que ver con el favorable dictamen.
(8) .- Importantísima cita por cierto, que sitúa el origen familiar del prestigioso
eclesiástico, jurista, historiador y Académico de la Lengua de la Historia y de
Buenas Letras de Barcelona en la parroquia de Luces.
(9).- Columba-ae – paloma –
(10).- García Arias ve poco creíble la evolución –MB- >/Ng/- Prieto Entrialgo,
Clara Elena .- Sobre la etimoloxía de Colunga. Lletres Asturianes. Homenaxe al
profesor Xose Lluis García Arias, Tomo II pag. 721
(11) .- Columbarium – ii ; hueco que se dejaba en los sepulcros para acoger la
olla de las cenizas, puede perfectamente asociarse con “cementerio” que aún
sigue allí en la actualidad “donde la actual iglesia” que en efecto allí estaba
ubicada, no olvidemos que la ubicación de la actual data de finales del XIX,
cuatro días como quien dice…
(12).- Él mismo, no hay que olvidar que la obra cumbre de D. Braulio Vigón es
el famoso Vocabulario Dialectológico del Concejo de Colunga publicado en su
momento por el C.S.I.F.
(13).- D. José María Escandón y Lue 1808-1869, notable historiador,
paleógrafo, epigrafista, erudito y escritor, pionero además en los estudios

modernos de arqueología, miembro de la Sociedad Arqueológica Central de
España , hijo del famoso Brigadier parragués D. Salvador Escandón y Antayo
héroe de la guerra de la Independencia y de Doña Irene de Lue y Nicola, hija
del capitán del Regimiento Provincial de Milicias de Oviedo D. Diego de Lue y
Riega y sobrina además de su ilustrísima D. Benito de Lue y Riega el último
Obispo de Buenos Aires bajo la dominación española ambos de la villa y
puerto, de la linajuda estirpe de los Lue de Lastres.
(14) .- Aunque los lingüistas ven anormal -para entenderse - la evolución , la
simplificación o como quiera llamarse de la ll en l; aunque Xosé Lluis García
Arias tiene noticias ,eso sí, poco seguras del término “Collunga”; de todas
maneras no sería fácil explicar el paso al nuevo término “Colunga” ¿Quizá por
simple aspiración, sin ningún otro motivo? Nada es descartable.
(15).- Noticia como no, de D. Braulio Vigón recogida por Ciriaco de Miguel Vigil
en su Asturias Monumental Epigráfica y Diplomática donde se describe con
todo detalle incluso lo que contiene el frasco que se enterró debajo de la
columna del lado del evangelio.
(16).- Prieto Entrialgo, Clara Elena .- Sobre la etimoloxía de Colunga. Lletres
Asturianes. Homenaxe al profesor Xose Lluis García Arias, Tomo II pags. 725-
727
(17) .- Otro hecho que no ayuda a mantener esas tesis es que el citado autor
hacía conjeturas un tanto aventuradas, situando por ejemplo a la ciudad
cántabra de Octaviolca en la Isla. Ptolomeo la coloca en12 grados y 213 de
longitud y 114 grados de latitud y aunque se tenga en cuenta que la graduación
de este cosmógrafo discrepa de la que usan los modernos no puede
sostenerse ni por asomo que estuviese en nuestro territorio.
(18).- Bobes, siguiendo una antigua hipótesis de Constantino Cabal que
analizaremos a continuación.
(19) .- Aún así, desde otro punto de vista para nada sería descabellado
plantearse la posibilidad de que en su momento la tropas de ocupación
romanas estableciesen allí algún tipo de templo (de ahí Columnica – conjunto
de columnas); no hay que olvidar que los invasores ocupaban por lo general
lugares altos por razones lógicas de estrategia militar y este bien pudiera ser un
caso.
(20).- Constantino Cabal fue , premiado (entre otros) con los siguientes
galardones: Gran Cruz de Alfonso X El Sabio; Periodista de Honor de España;
Medalla de Oro del Trabajo; Cronista Oficial de Asturias; tanto como
Académico Correspondiente de las Academias (Real Academia de la Historia,

Real Academia de Bellas Artes, San Fernando Madrid y otras en España y
fuera de nuestro país.
(21) .- Catedrático de Historia Antigua
(22) .- Ref. cit. Sarandes; Tirso de Avilés.

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