La villa marinera reconoció toda una vida dedicada a la mar con el nombramiento de Luis Roza Rebollal, pescador, patrón y armador, como Mareante Mayor 2026.

Llastres volvió a mirar este fin de semana hacia su historia marinera con uno de sus actos más emotivos. Luis Roza Rebollar fue nombrado Mareante Mayor 2026, un reconocimiento con el que la localidad homenajea a quienes han dedicado buena parte de su vida a la pesca y han contribuido a mantener viva la tradición marítima de la villa.

El nombramiento tuvo lugar en el marco de la Fiesta de los Mareantes, como preámbulo de las celebraciones de la Virgen del Buen Suceso. Desde hace alrededor de doce años, este reconocimiento se concede al jubilado de mayor edad de la Cofradía de Pescadores que todavía no lo hubiera recibido.

Una vida ligada a la mar desde los 14 años

Luis Roza Rebollar nació el 15 de diciembre de 1940 en el barrio de San José de Llastres, junto a la capilla, en el seno de una familia en la que, como en tantas otras de la localidad, la mar era mucho más que el paisaje que se veía desde casa: era trabajo y forma de vida.

Su relación profesional con ella comenzó muy pronto. El 5 de abril de 1954, con apenas 14 años, realizó su primer embarque, iniciando una trayectoria que se prolongaría durante más de cuatro décadas.

A partir de entonces fue acumulando experiencia en diferentes embarcaciones y modalidades de pesca. Tras interrumpir temporalmente su actividad para realizar el servicio militar, regresó nuevamente a la mar.

Con los años decidió dar un paso más y se matriculó en la Escuela Náutica para formarse como patrón. Ejerció posteriormente como sotapatrón y llegó también a trabajar como segundo oficial en un mercante.

Sin embargo, estar lejos de casa terminó pesando y Luis decidió regresar a Llastres. En septiembre de 1976 comenzó una nueva etapa como patrón de la Manolita Suárez, responsabilidad que desempeñó hasta 1983.

De pescador a patrón y armador

Su trayectoria profesional continuó dando pasos hasta convertirse también en armador, asumiendo no solo el trabajo diario en la mar sino también la responsabilidad de su propia embarcación.

Fueron años de esfuerzo, campañas y largas jornadas de trabajo, con actividad en diferentes zonas y utilizando artes como el cerco. Tras finalizar aquella etapa en 1995, Luis todavía continuó embarcando durante varios años.

Tenía entonces una razón especialmente importante para seguir trabajando: sacar adelante a su familia y ayudar a estudiar a sus tres hijos.

Finalmente, en 1999 llegó su jubilación, después de prácticamente toda una vida vinculada profesionalmente a la mar.

Al recordar tantos años de trabajo, temporales, jornadas difíciles y buenos momentos, Luis resume su experiencia con la sencillez propia de quien ha pasado media vida embarcado: “unos días buenos y otros días malos”.

Un homenaje a toda una generación de pescadores

El reconocimiento a Luis Roza trasciende su propia trayectoria. Su historia representa también la de una generación de hombres que comenzaron a trabajar siendo prácticamente niños, conocieron una pesca con muchas menos comodidades que las actuales y aprendieron desde muy jóvenes el respeto por la mar y la importancia del compañerismo.

Además de su actividad profesional, Luis ha mantenido una estrecha vinculación con la vida de Llastres. Hombre familiar y cercano, está casado con Pilar Ester Braña y es padre de tres hijos, Luisín, Rafa y Ana Rosa. También formó parte durante años del coro marinero de la localidad.

Durante el homenaje se destacó precisamente esa doble dimensión: la del pescador que dedicó décadas al oficio y la del vecino que forma parte de la memoria de Llastres.

Como símbolo del nombramiento, Luis recibió el tradicional pañuelo del Mareante Mayor, concebido como recuerdo de todas aquellas mareas, compañeros, madrugadas, temporales, llegadas a puerto y experiencias acumuladas durante tantos años.

El acto concluyó con un reconocimiento a su mujer y con un prolongado aplauso para el nuevo Mareante Mayor.

Luis Roza Rebollar, pescador, patrón y armador, pasa así a formar parte de la lista de Mareantes Mayores de Llastres, un homenaje que mantiene viva la memoria de quienes hicieron de la mar su oficio y contribuyeron con su trabajo a escribir la historia de la villa.