“Campanines de mi aldea
campanines del llugar
vuestros sonidos me guían
por tierras de allende al mar”
Eran la añoranza de los emigrantes, pues tañer campanas fue costumbre y misión desde lejanos siglos.
La tecnología y la mecanización han aparcado para siempre el noble oficio de campanero
Ellas transmitían -con sus lenguajes y cadencias- alegrías y tristezas, según coyunturas y eventos, ellas convocaban por sí solas -o agrupadas con sus vecinas de domicilio, barrio o ciudad- mediante los timbres todos recreados de la voz humana y de la armonía musical desde el lento y acompasado toque que anuncia honras fúnebres hasta el más festivo repique divulgador de momentos y actos plenos de jubilosas celebraciones y gaudeamus varios:
“Toque de arrebato”: Este toque se hacía cuando había alguna catástrofe, un incendio, etc. Se tocaban varias campanas a la vez y de forma rápida para que acudieran los vecinos en ayuda o a socorrer o sofocar algún incendio.
“Toque de fiesta”: Los días de fiesta grande se tocaban las campanas ““a vuelo”, que consistía en voltear las campanas, cosa que realizaban los mozos más arriesgados.
“Toque de difuntos”, también conocido como “Clamor” que avisaba del fallecimiento de algún vecino. Era un toque lento, en el que participaban dos campanas distintas y que todavía hoy sobrecoge cuando suena.
Al final del mismo nos daba la clave: si el finado era hombre se daban dos toques separados, y tres si la fallecida era una mujer. Mientras el cadáver era conducido al cementerio las campanas tocaban a duelo, durante todo el recorrido.
“Toque de gloria”. Así se llamaba cuando fallecía algún niño. Se tocaba con la campana pequeña o esquilín, y en algunos sitios era conocido como “toque de tilinduna”
En alguna iglesia todavía tienen la antigua costumbre de dar dos o tres toques de campana, en el momento de la consagración en la misa mayor.
Avisaban a las gentes que no habían podido acudir a la celebración, para que hicieran la señal de la cruz.
Costumbres que como ven se van perdiendo en una sociedad liberal cada vez más laica.
Ahí tienen un buen ejemplo en nuestro aquí mismo en nuestro solar, así que si quieren saber algo más, pues se pasan un día por Libardón por ejemplo y preguntan hombre, preguntan, así de simple es el asunto.
¿O es que no lo ven ahí?
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