Dicen y dicen bien que el diablu cuando non tien que facer mata mosques con el rau, y no hay nada más cierto.
Así que bueno, en un entorno rural un tanto restringido y endogámico a tope con inviernos largos de poca actividad agrícola – ganadera y pesquera que era el trajín principal de la población en épocas no tan lejanas el poco que hacer daba pie al ocio y a la maledicencia lo cual ocasionaba más de una vez lamentables calamidades.
Todo ello se refleja bien a las claras en el saber popular a través de estrofas y chascarrillos que hasta hace nada se distribuían en los mercados locales a perrona - una perra gorda, o sea 10 cts. de peseta - en hojas muy llamativas de vivos colores, costumbres que en la actualidad ya se ha perdido.
En ellas se reflejaban bien a las claras las discordias locales, no tienen más que ver estos ejemplos recogidos en su mayoría de la tradición oral por D. Braulio Vigón:
“Válgame el Señor San Pedro
válgame el Señor San Juan
que vengan los de la Riera
los de Colunga, aquí están”
“Vale más un marineru
con los zapatos de lona
que veinticinco aldeanos
con la montera picona”
“Una raneta de Sales
Y otra de la Poledura
anduvieron a ñalgaes
en la puente de Colunga”
“Los señores de Colunga
lloren y tienen razón
que no se casa ninguna
de veinticinco que son”
“El que quiera buscar moza
búsquela po la semana
que los Xueves y Domingos
cualquier fregona se llava”
A finales del siglo XVIII el Ilustrísimo Señor Don Juan Manrique de Lara Obispo titular de Oviedo, visita el Concejo de Colunga y esta Villa y el Puerto de Lastres dispútanse el honor de que en solo en una de sus iglesias se administre el Sacramento de la Confirmación, con este motivo en la danza que se solemniza la visita del prelado óyese este cantar:
“Don Juan Manrique de Lara
primo del Conde de Luna
aunque rabien los de Llastres
ha confirmar en Colunga
Pero como el Obispo confirma en Lastres no se le perdona tamaño desaire y a su regreso salúdanle de esta manera:
“Ilustrísimo Señor
cómo le fue por el Puerto
que estábamos esperando
cuando tocaban a muerto”
Y en otro aspecto más sutil también se originaban no pocas camorras, pues las estrofas daban para ello, como esta misma sin ir más lejos:
“Vale más una morena
de la Villa de Colunga
que una tripera de Llastres
con toda la su hermosura”
Y así pudiéramos seguir casi eternamente, pero en fin, que tengan en cuenta que estos ejemplos que les muestro ahí son los más "ligth" que he encontrado, que no quiero andar revolviendo cuentos que aún hoy serían capaces de mover montañas, que lo sepan eh…
¡Pues eso…!
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