Omar Pardo: Patrimonio escamochado - Concejo de Colunga

En parte por nuestra mala cabeza, pero solo en parte, porque lo que si que no podemos controlar ni nosotros ni nadie son los vaivenes de la historia, que andan por su cuenta sin hacer caso ni al "sursum corda"

Y digo esto para que vean que la combinación de ambos factores escamochó, dio al traste, lapidó, o como quieran llamarlo esas dos lucidas y señeras edificaciones que les muestro ahí

Una; la Casa Comercio de Los Pablos al menos recuperó al menos en parte su fachada principal, aunque sin recobrar como ven su esplendor original, pero la otra ubicada en el actual edificio de La Farmacia Ramos al otro lado de los jardines, falleció para siempre.

¿Las causas?

Pues bueno, diga lo que diga la actual memoria histérica esa que afirma que La Casa Comercio de los Pablos fue derruida por los bombardeos de la Aviación "fascista" en 1.937, la verdad, que solo hay una aunque resulte incómoda, es que fue "ardida" el año anterior por el Comité local de milicias CNT-UGT que "agradeció" así a los propietarios el haber firmado con sus trabajadores poco tiempo antes el más ventajoso Convenio Laboral de toda la región y ahí entra el indicado factor de la mala cabeza.

El otro edificio sin embargo si que fue derruido por la aviación Nacional en 1.937, que causó ciertos destrozos en la villa, bombardeo que  muy a su pesar no fue capaz de evitar el entonces Coronel Juan Vigón natural de Colunga como saben y uno de los más importantes jefes del Ejército del Norte, y que causó por cierto importantes destrozos en su propia casa y en todo el entorno de la plaza de Argüelles, y es aquí donde entran en juego los caprichosos vaivenes de la historia que nadie alcanza a controlar.

Así pues, por la confluencia de ambos factores, el asunto es que dos de las construcciones más lucidas y señeras de la Calle Pidal de Colunga quedaron escamochadas para siempre.

Claro que  el que no se consuela es porque no quiere, que para estos casos aquí en España siempre tenemos a mano por si acaso, aquella lapidaria frase de:

"Más se perdió en Cuba"

Que no soluciona nada, pero alivia.