Antes de la democracia española, en estas mismas páginas, nos referíamos al documento que, en mayo de 1919, apareció en Dusseldorf con algunas de las «Reglas comunistas para la revolución», unas normas de inspiración leninista para aplicar en las naciones de fuera del "Paraíso de la Repúblicas Socialistas Soviéticas"..

La primera aconsejaba: «Corromper a la juventud, alejarla de la religión. Hacer que se interese por el sexo. Hacerla superficial. Destruir su fortaleza». No es necesario hacer comentarios sobre lo evidente.

Otra de las normas aconsejaba: «Obtener el control de todos los medios de difusión (...) enfocando la atención en la pornografía, libros y películas sobre cuestiones sexuales y trivialidades». Algunos malpensados creen que hay cierta relación de estas normas con el cambio experimentado en la juventud española.

Otras normas tratan de fomentar la hostilidad entre los grupos de ciudadanos, destruir el orden público, alabando siempre la democracia y aprovechándose de ella. La norma número 6 aconseja a sus sicarios: «Fomentar y producir innecesarios conflictos en las industrias básicas, excitar a desórdenes públicos y aprovecharse del descontento general que esto produce. A continuación, se debe fomentar una política de indulgencia y una actitud de blandura por parte del Gobierno ante tales actitudes».  -  Decían esas "Reglas".

Ha pasado el tiempo. Lejos de nosotros emitir ahora juicios de valor. Cada persona es libre de hacer sus valoraciones sobre el cambio  en estos años de bendita democracia. (O, si se quiere, sobre la actuación de las centrales sindicales.... o sobre el caso de Morala y Carnero.)

Desde el Poder o enfrente, tanto en España como en otras naciones, se ha venido actuando de acuerdo con alguna de estas directrices leninistas. Algunos han colaborado voluntariamente, mientras otros han actuado con inconsciencia.

Carlos Roces