He asistido a la reunión, en el Colegio de San Vicente, en torno al Sínodo de la Iglesia de Asturias...
Montoto juzga necesario «escuchar a todos y sumar iniciativas y sugerencias». Pese a las reticencias y reparos de algunos y las quejas de otros sobre el excesivo tiempo de preparación (dos años), animó a emprender una acción comunitaria para lograr el objetivo de una iglesia «viva, fiel y creíble». Y añadió que puede ser un buen momento para asumir el reto de la renovación de parroquias, escuelas y comunidades
«para que sean espacios para vivir la fe cristiana y abiertos a la realidad social».
A juicio de Montoto, el sínodo es un instrumento válido para avanzar en la tarea de la evangelización. La inauguración de este curso pastoral se anuncia como un «tiempo de renovación» para la diócesis asturiana. Montoto anima a lograr una madurez en la fe y lamenta el riesgo de homogeneización en la sociedad con la imposición de la cultura de masas. «La manipulación genética de la vida y la extensión de una red mundial de telecomunicaciones también afecta a la religión», advirtió Montoto.
Para el responsable de la vicaría de la zona Norte nos encontramos en una etapa «difícil»: «Ser cristiano no está de moda, pero debemos leer la realidad con otros ojos». Esta reflexión llegó tras la demanda de algunos agentes de pastoral del arciprestazgo de Gijón sobre la necesidad de llegar a los cristianos de a pie. «¿Cómo llega el sínodo a la realidad?», interrogaron los presentes. Una cuestión que fue suscrita por todos los presentes y apoyada después por el vicario de la zona Norte es la de formar a los cristianos en los preámbulos de la fe: «El despertar ético y religioso es fundamental para que la fe sea adulta. Cristianos sí pero, en primer lugar, somos humanos con un mínimo de salud e higiene mental. Si el sínodo logra ese objetivo ya ha hecho bastante», mencionó uno de los asistentes.
Montoto trazó un breve esquema de algunas carencias de los cristianos de hoy «que, con su estilo de vida, no se diferencian de los que no tienen fe», o de aquellos que viven volcados en el activismo social pero que descuidan la oración y también de un último sector que vive cuestionando su pertenencia eclesial. «Las nuevas generaciones crecen en la lógica de un individualismo pragmático y narcisista. Se ha desmerecido la relación del ser humano con Dios», lamentó.
No debemos perder el tiempo en lamentaciones inútiles, sino que debemos estudiar los problemas que hay en Asturias y aprovechar las oportunidades que, hoy, aquí, se nos presentan para resolverlos, iluminados con la luz del Evangelio.
Entre otros problemas, tenemos: Falta de diálogo, Paro, Droga, Abandono de las aldeas con desvinculaciones de las raíces, Medios de difusión manipuladores de la Verdad Suprema, Deshonra de los Sacramentos por las bacanales en Bautizos, Primeras Comuniones, Bodas Etc.
La falta diálogo entre sacerdotes, religiosos de distintas órdenes con los Obispos, es lo más urgente. Un problema que se va agrandando, sin que se aproveche las oportunidades que nos da la misma lengua y la proximidad geográfica. Un solo Señor y una sola Fe... y muchas discrepancias lamentables, pendientes de solucionar. Neocatecumenales, Capuchinos, Lumen Dei, Carmelitas, Jesuitas, Opus Dei, Curas Diocesanos, Paúles, Claretianos, Etc. Que, en vez de amarse y colaborar como católicos, trabajan enfrentados por una incomprensión y falta de diálogo. Muy lejos del espíritu de los primeros Cristianos: “Mirad cuanto se aman...”
Si el problema de las aldeas abandonadas la Iglesia asturiana le buscase la solución de restaurar las casas parroquiales y otros edificios, fundando colonias de jóvenes en proceso de recuperación de la droga, del alcohol o del paro, habría la oportunidad de resolver varios de los problemas acuciantes. Sobre todo con granjas que se podrían autofinanciar.
La Iglesia, hoy, en Asturias, puede aprovechar las oportunidades que le presentan esos problemas, una vez que se consiga el diálogo entre los católicos discrepantes.
Esto solo es el principio
Carlos Roces
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