Ya ha pasado una semana de la muerte de David. Se han publicado notas en la prensa. Todos los que le conocían hablan bien de él. De su trabajo, de su delicadeza en el trato, de su amabilidad, de su porvenir truncado.....

...Su hermana Chonina, con los ojos brillantes por las lágrimas, piensa que estará preguntándole a San Pedro, con el máximo respeto: Por favor ¿Podré entrar?.. Porque todo lo pedía por favor y daba las gracias, incluso a ella por un vaso de agua, en su casa. Siempre tranquilo y cariñoso. Con un corazón tan grande que se desbordó, según Chonina.  Un corazón que se colapsó mientras estaba trabajando, en su despacho de profesor, estaba trabajando un día lectivo, en el que los estudiantes habían decido, democráticamente, no acudir a clase. Algunos profesores ya se habían ido. El centro universitario estaba casi vacío, pero David trabajaba por una Universidad mejor.
 
Su compañeros de trabajo dicen que quiso dedicarse a la labor docente, investigadora y de transferencia tecnológica a las empresas, lo que caracteriza las labores de un universitario actual. ...Era una aportación que nos llenaba de orgullo y no podíamos desaprovechar. Con preocupación vemos los responsables universitarios la trayectoria, tan llena de sacrificios, que tienen que seguir estos jóvenes que se incorporan; se ha convertido en un camino largo y lleno de dificultades. Pero, como David, tienen que compartir la obligatoria docencia, las investigaciones encaminadas a las tesis, que, en su caso, ya estaba culminada. Luego, le esperaba -como a los demás- otro largo camino para consolidar su puesto como profesor a través de acreditaciones, habilitaciones y accesos a la plaza. Y cuando éste se da por recorrido, es posible que no haya tiempo de su justo reconocimiento.  David era un hombre tranquilo, de trato amable y cercano, con el que todo fue siempre fácil.
 
Sí. David trabajaba por hacer una Universidad mejor, por eliminar ese camino largo de los jóvenes profesores universitarios, que , como él, entregan los mejores años de su vida a un trabajo inseguro y mal pagado, con contratos temporales y promesas incumplidas.
 
En su funeral, rezamos por la salvación de su alma, con la esperanza que sea él quien rece por la salvación de la nuestra. El R,P. Antonio Allende Felgueroso, S.J., en su homilía, dijo que no encontraba explicación a esta muerte. Que había sido profesor de su primo David en el Colegio de la Inmaculada. Que no entendía los planes de Dios al llevarse a David, dejando un vacío aquí.
 
 Pero la palabra de Dios , en el Evangelio, ya nos dice que el grano de trigo al morir da su fruto y que si no muere y cae en tierra no produce. David estaba maduro, sin la decrepitud de la vejez. Vivo, para poder morir. Su ejemplo debe de servirnos a todos. Para que nos enteremos que se puede vivir amando al prójimo, sin enfrentamientos. Que se puede mejorar la Universidad sin algaradas ni violencia. Para que el mundo sepa que hay jóvenes virtuosos, que estudian y trabajan para hacer una sociedad mejor.
 
Que el Ejemplo de David fructifique y que, desde el cielo, pueda contemplar la sociedad soñada por él.
 
 
Carlos Roces