Si queremos que nuestros pueblos, aldeas, villas… tengan futuro, debemos conservar una de las mayores riquezas que hemos heredado, que es el patrimonio tradicional que forma parte de nuestra identidad.

Cada vivienda tradicional, casona , hórreo, fuente, lavadero, muro, camino empedrado … son monumentos, reliquias de nuestro pasado que debemos conservar.

Un árbol centenario es un monumento natural, pero más aún lo es una construcción tradicional, pues el árbol se puede reproducir en el tiempo, pero este tipo de construcciones son irrepetibles. Por todo ello debemos preservarlas y no permitir que se destruyan…porque como decíamos forman parte de nuestra historia cultura e identidad…y eso es lo que busca el visitante, el turista, que quiere conocer las raíces, la diversidad entre pueblos y culturas.

Y para nosotros mismos, nada mejor que el disfrute que nos produce su contemplación, que nos transmitirá todo tipo de sensaciones, pues nos habla de un modo de vida y de un tiempo con otros valores… basta saber escuchar.

A pesar que se ha legislado, en el sentido de la conservación,  vemos como algunos de estos monumentos del pasado,  se derriban, para sustituirlos por lo moderno,  y lo que proponemos , que también contempla la ley, es que se respeten y se construya en otro solar o en su defecto al lado ,pero que en ningún caso, se destruya . En algunas comunidades ya es delito, perseguido, hacerlo.

Casa de LLué (foto Telva)

Disfrutamos cuando nos acercamos  aún pueblo y vemos esas viviendas compuestas de miles de piedras colocadas magistralmente que forman una armoniosa vivienda tradicional, donde todo tenía un sentido.  Algunas con corredores que aprovechan la radiación solar y cumplían diversos fines, todos racionales y prácticos .

Incluso las construcciones más  sencillas y austeras, tienen un valor incalculable desde el punto de vista histórico y etnográfico

Cuando las contemplamos o paseamos a su lado, notamos que desprenden la cultura de un pasado, vivencias, sentimientos…  que no podemos borrar .

Conservémoslo es un  patrimonio, irrepetible… y además nos permite contemplar un bellísimo cuadro que siempre estará ahí para deleitarnos.

Para Colunga Digital

Maximino Fdez. Sendin