Fue el único que dio un paso al frente y se postulo como candidato a la presdidencia del Principado de Asturias. Rápidamente más de ocho mil militantes y simpatizantes respaldaron su valentía, pero los grandes partidos son predecibles y monolíticos, tozudos y amigos de tropezar en la misma piedra las veces que haga falta. Atrás quedó el sueño de la renovación. La mayoría de las militancias de los partidos consideran a estos como un gran baúl capaz de contener sus ideologías y formas de pensar, pero nunca los ven como sectas. Ahora Morales ha sido denostado, con la falta que hacen personas como él, y el resto, esa colección de oportunistas que están siempre a la que cae en todos los partidos, tratan de situarse para lograr un pedazo del botín electoral.

El PSOE ya armó las suyas en la AMSO y en casi todas las agrupaciones, I.U. está en los tribunales contra el PCA, y ahora le toca el turno, a destiempo como siempre, a los populares.

La primera señal surgió con la noticia de que Cobián, apoyado por los alcaldes del oriente representados por la colunguesa Begoña Gancedo no estaba de acuerdo con la lista autonómica en la que su delfín Felgueres quedaba tercero en dicha lista, contrariamente a lo que le había prometido Ovidio y que ha originado una cascada de reacciones, manifiestos y en medio de todo ello la marcha del grupo popular en el Ayuntamiento de Gijón de LUCIA EZQUERRA, a la que la Pardo no le llega ni a la suela de los zapatos en nada, propiciando la entrada de Madiedo, al que Ovidio dijo iba a fulminar ipso facto.

La pena es que hombres y mujeres de valía en la política asturiana como Lucía o Juan Morales se van despacio, sin hacer ruido para no perjudicar a sus colores, lo mismo que han hecho socialistas y comunistas de sus respectivos partidos .

Para cuándo un gran partido de Ciudadanos por Asturias que recoja a todas estas personas de gran valía y despego del sillón?