¿Deberían sancionar con más fuerza las quintas amarillas forzadas?

Una de las idiosincrasias de los campeonatos de fútbol son las sanciones por acumulación de juego sucio. Las tarjetas rojas, por ejemplo, ya incluyen una sanción de un partido para los que la reciben, ya sean jugadores o entrenadores, con posibilidades de que se amplíen según la gravedad de la acción que ha llevado a la expulsión.

Con la quinta tarjeta amarilla, pasa lo mismo, pero muchos jugadores lo aprovechan para “borrarse” de un partido considerado como asequible para su equipo y llegar más frescos al siguiente encuentro importante que tengan que disputar.

La estrategia de la quinta amarilla

La idea de forzar la quinta tarjeta amarilla no es nueva. Es controvertida, pero muchos jugadores (en muchas ocasiones, animados por sus entrenadores) suelen forzarla para llegar limpios a futuros partidos. Sin embargo, ha vuelto a saltar a la palestra por las obvias amonestaciones que recibieron Robert Lewandowski y Joao Cancelo en el último partido del FC Barcelona contra Las Palmas. Los jugadores culés aprovecharon que estaban a una tarjeta de conseguir la quinta para conseguir la sanción. Así, se perderán el encuentro contra el Cádiz CF, pero llegarán sin problemas de acumulación de tarjetas al encuentro con el Real Madrid, el siguiente partido importante que tiene su equipo, una acción muy discutida por los seguidores de Betfair.

Esta maniobra, para muchos, es una idea muy inteligente para conseguir descanso y, sobre todo, que uno de los grandes jugadores del equipo no se pierda un encuentro de vital importancia. Para otros, sin embargo, atenta contra el espíritu del deporte, ya que es una forma de manipular las reglas del juego para el beneficio propio, desviándose de la competencia leal y el juego limpio.

¿Qué se puede hacer para evitar esta situación?

La práctica de provocar la quinta tarjeta amarilla no solo plantea preguntas sobre la ética deportiva de los jugadores y los clubes, sino que tiene un impacto tangible en la competición. Partidos que podrían disputarse con todas las estrellas en el campo a menudo se ven afectados por la ausencia de jugadores clave, alterando el equilibrio competitivo y, potencialmente, los resultados de la competición y de las apuestas deportivas en Betfair.

Ante esta situación, surge la pregunta sobre si es el momento de endurecer las sanciones para aquellos que buscan intencionadamente acumular amonestaciones de manera clara y evidente. No se habla de sancionar en sí misma la quinta tarjeta amarilla, sino de acciones que claramente son para buscar una tarjeta sin más sentido que acumularla. Por ejemplo, abandonar el campo sin ninguna prisa cuando se tienen cuatro tarjetas acumuladas. Esto no solo serviría como un desincentivo más fuerte, sino que también emitirá un mensaje claro sobre la importancia de mantener la integridad dentro del campo de juego.

Otra propuesta incluye la implementación de paneles de revisión post-partido, que tendrían la autoridad de evaluar las acciones de los jugadores y determinar si hubo una intención clara de recibir una amonestación. Aunque esta medida podría ser polémica, al entrar en términos de subjetividad y consistencia, subraya la necesidad de abordar esta problemática con seriedad.