Luis Montoto, maquetista naval y artesano de la mar

Publicada por Redacción Búscolu el 05/01/2012 00:00:00

Complaciendo a nuestros visitantes y de cara al nuevo diseño de búscolu que contamos ofreceros en primavera, vamos a recuperar antiguos artículos publicados y las entrevistas realizadas -actualizadas-, a las que uniremos otras nuevas a nuevos personajes.

Nombre: Luis Montoto González

 

Edad: 67 años en la actualidad

Nuestro personaje de la semana nació en Lastres el 24 de Abril de 1944. Comenzó a estudiar con profesores particulares. De allí pasó a la Escuela Pública de Lastres, donde “la Tienda del Duru”. Luego le trasladaron a recibir clase en la Casa del Pescador para, dando por finalizados los estudios primarios en la recién inaugurada Colegiata. Desde muy pequeño ya mostraba actitudes artísticas, “los Maestros me escogían a mí para ir los sábados a la escuela a realizar en el encerado los dibujos del Evangelio, por lo bien que dibujaba”...

Luis ha capitaneado la Asociación de Mareantes Virgen del Buen Suceso de Llastres y ha ejercido multitud de oficios en esta vida, destacando todo lo relacionado con las industrias gráficas,  pero por lo que más es conocido es por la construcción de lanchas en miniatura. Montoto es un auténtico artesano de la mar.

¿Cuándo comenzaste a construir lanchas en miniatura? Ya de guaje. Usaba láminas de hojalata de las latonas de conservas. Las doblaba y cortaba y las hacía navegar donde el “Regón de La Chatilla”. Hacía “lanchines” para mÍ y para mis amigos.

¿Hiciste algún tipo de cursillo, como el que hubo del PPO de maquetería naval? Como ese no. Eran cosas muy elementales y sencillas. Mucho de lo que sé lo aprendí en la Mili. Hice el Servicio Militar en la Marina, en Madrid, en el Ministerio de la Marina, en el Servicio Histórico del Museo Naval, allí restaurábamos buques antiquísimos como Galeones, Caravelas, etc.

¿Cuál es tu auténtica profesión? Al acabar la escuela fui a la mar hasta ir para la mili. Me enrolé en una lancha a los ¡¡11 años !!. Al volver de la mili trabajé en la construcción con mi suegro, “Severiano”, que era un afamado constructor, padre de Pedro, que fuera Jefe de Obras del Ayuntamiento .Hice de fontanero, carpintero, electricista... de todo... Al año me fui a trabajar a una imprenta de Gijón, donde ejercí de manipulador, llegando a desempeñar el cargo de Jefe de Sección., aunque nunca perdí la afición por “les lanchines”.

Desde que empiezo a trabajar en la imprenta, resido en Gijón, y aunque no cuento con un local para desarrollar mí afición, instalo un pequeño taller en una de las habitaciones de la casa, a la que llamo el “Astilleru”. A los 46 años, tras sufrir un derrame cerebral paso a situación de pensionista.

El Doctor Izquierdo, que fue el nefrólogo que me atendió durante mi recuperación, me aconsejó que practicase de continuo esta afición, ya que la manipulación de las pequeñas piezas y el montaje rehabilitaba mí cerebro, así que desde entonces, mi afición pasó a convertirse en mi terapia. En aquel pequeño cuarto recuerdo con nostalgia el primer Taller que tuve en Lastres donde el Quiosco de “La Beatriz”.

Pero al jubilarte volviste a Lastres ¿no? Sí. Volvemos a Lastres, a la tranquilidad. Lo primero que hice fue comprar un bajo para guardar la herramienta. Le puse de nombre otra vez “El Astilleru”

¿Cuántas maquetas de lanchas habrás hecho durante toda tu vida? Pues calcula a una media de 20 por año. También hago tallas de madera.

¿Cuál ha sido tu mayor trabajo? ¿Se puede saber cuál es? Por supuesto. Estoy haciendo un Museo de Lanchas en miniatura para la Cofradía de Pescadores.

 

¿Qué haces con las lanchas que construyes?. Habitualmente me las encargan amigos. Me pagan los gastos de materiales y, a veces, me invitan a comer o a tomar algo... Para mí es una terapia, aunque últimamente le dedico mucho tiempo. Gracias a la construcción de maquetas de lanchas he recuperado mucha sensibilidad y motricidad.

¿Cuál fue la maqueta que más trabajo te costó hacer? Si dudar, un atunero llamado “Mar de Sergio”, que me encargó Luis Victorero Moro, primo de mi mujer que navegaba en ella… Se trataba de una embarcación moderna, llena de elementos nuevos, de avanzada tecnología, plana por debajo, sin quilla, obligándome a tomar muchas muestras. Lo que más me gusta es hacer vapores y barcos tradicionales.

¿Tus maquetas son originales? Lo son en cuanto que yo las hago de forma artesanal, pero son réplicas, copian modelos originales de embarcaciones reales.

¿Quiénes te encargan lanchas? Generalmente “fíos” o nietos de antiguos armadores.

¿En qué te basas para hacer las maquetas? Principalmente en mí memoria y, sobretodo, en fotografías. Cuando las lanchas son antiguas consulto a personas mayores que me comentan tal o cual detalle.

¿Cuál fue la lancha más antigua que replicaste? De Lastres fue “La Marta”, de la cual no había ni fotografías. Para mí fue un reto, porque además había sido propiedad del “Güelu de la mí muyer”, padre de Severiano. “Esti paisano fue el que construyó el Palacio de la Dipuitación de Oviedo.” Tuve que hacer la lancha a base de apuntes y de preguntar contínuamente.

¿Qué lancha has tenido que réplicar en más ocasiones? Todas en las que andaba Pedro el del Chan, porque cada vez que quería quedar bien regalaba una maqueta de alguna de sus embarcaciones, o sea, El Hermoso lastres, El Santuario de la Barquera y el Monte Orbayu.

¿De qué maqueta de lancha estás más orgulloso? Sin dudarlo, de La Flor del Cielo. Cuando el ahora rey de España Don Juan Carlos I era Príncipe de Asturias vino a Lastres a entregar las dos Cooperativas (La Flor del Cielo y La Playa de Lastres) y me encargaron que la replicase. Si mal no recuerdo, se la entregó el pescador más antiguo de la Cofradía a su Majestad. A mí me dieron una copa (de trofeo), y a los cooperativistas les dieron el cheque.

¿Estarías dispuesto a dar clases a personas que deseen iniciarse en esta actividad artesanal que, por cierto, cada día abundan más? Que va, no tengo paciencia.

Tu has sido uno de los artesanos más representativos del concejo junto a Rogelio el de Sales. ¿Cómo ves la situación actual de la artesanía en nuestro concejo? Mira, acabas de tocarme la fibra sensible. Yo no tengo pelos en la lengua y me gusta hablar claro.

Siendo alcalde Víctor Llera, cuya gestión no quiero valorar, ya que para unos sería muy buena y, para otros, nefasta, tuvo el acierto de mandar construir la Nave del Artesano a Pedro, mi “cuñau”, cuando era Jefe de Obras del Ayuntamiento. Del Principado pidieron una relación de artesanos para justificar la subvención, y allí figurábamos muchos de los artesanos del Concejo. Poco a poco se ha ido dejando de un lado a los artesanos hasta el día de hoy en que la Nave del artesano es todo menos un taller artesanal. Allí hay de todo menos Artesanos.

Víctor Llera tuvo el acierto de juntar a todos los artesanos del concejo. Se organizaban exposiciones en Colunga y Lastres, se contrataba un seguro y el día de les Fabes nos invitaban a comer a todos los artesanos en comida de hermandad. Allí nos juntábamos aparte los artesanos, que hablábamos de nuestras cosas. Al cambiar el gobierno municipal, el nuevo Alcalde, Julín el de La Manuela Colasón, se despreocupó del tema.

El segundo año de su legislatura vetó que las esposas o los esposos de los artesanos/as asistiesen a la comida anual con sus conyugues. Esto produjo un grave malestar en el colectivo. Al año siguiente, por si esto fuese poco, en vez de juntar a los artesanos en la comida de hermandad, lo que hizo fue dar un vale para que cada uno fuese a comer a un sitio diferente. Aquello fue la gota que desbordó el vaso. Recuerdo que muchos nos negamos a volver más. Recuerdo a mucha gente, a Rogelio el de Sales y a Rogelio el que hoy es alcalde con las tallas de madera, a Cima con sus árboles enanos, a las hermanas Murcia con sus trabajos de bordados y ganchillos. Sé que de los más indignados y que primero se plantó fue Rogelio Pando, el alcalde, sin embargo él ya no solo impide que vayan las mujeres o nos dispersa en varios restaurantes, sino que ni siquiera manda organizar las exposiciones.

Ahora sólo parece que existen cuatro chavalinos que tallan. Los demás que vayan a rascar los cataplines por ahí ¿verdad?. Ye una vergüenza. A mí me llaman para exponer, me pagan los gastos y me invitan a una cena de la Comarca de la Sidra, sin embargo para el Ayuntamiento de Colunga los artesanos ya no existimos.

Bueno Luis, te deseamos lo mejor y que ese Museo de las lanchas en miniatura que estás construyendo para la Cofradía de Pescadores, sea una realidad pronto. Seguro que tendrá un aluvión de visitas. Esperemos que si alguna persona con capacidad de decisión en el Concejo lee esta entrevista, haga todo lo posible para que se vuelva a impulsar la artesanía.

Publicado el 24-12-2005, ha recibido 11.615 lecturas

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