Mala, mala; en este caso, que en todas partes cuecen habas como suele decirse, y bueno en este plácido entorno, un tanto anodino a veces, pero plácido al fin y al cabo, de vez en cuando el demoniu - que nunca descansa - hace alguna fechoría de las suyas cada cierto tiempo, algo cíclico, digamos, el muy cabrón.
Así que, por citar las últimas, voy a remitirles a esos recortes de prensa que ahí les muestro, referidos a los graves accidentes mineros de CARRANDI en 1958, y de CARAVIA en 1.982, así como a la trágica explosión de LA PIROTECNIA DEVITA EN HUERRES en 1.998, que ya llovió desde entonces, pero que fueron tragedias que aún se hallan presentes en la memoria viva de las gentes de por aquí que lo sepan, puesto que fueron gordas, muy gordas, ehhh ...
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