Sostres: “El concepto de corrupción no es solo de control de la actividad económico-financiera de los partidos, sino de la identificación y compromiso con los valores que hay detrás de todo grupo de representación social”

“Ninguna norma regeneradora bastará mientras anide en el corazón de los gobernantes el sentimiento y la intención de engañar”

“Debe restaurarse desde la escuela la ética civil de la sociedad que lleva a distinguir entre el bien y el mal, y que el fin no justifica la transgresión de principios morales”

Enrique Álvarez Sostres, diputado nacional de FORO, señaló hoy en el Congreso que “el problema del concepto de corrupción no es solo de control de la actividad económica financiera de los partidos, sino de la identificación y compromiso con los valores que hay detrás de todo grupo de representación social y de sus integrantes”.

 

Sostres se abstuvo hoy en la votación de una de las leyes anticorrupción presentadas en noviembre por el presidente Mariano Rajoy, el proyecto de ley de control de la actividad económica-financiera de los partidos políticos, al considerar que las mejoras introducidas al texto inicial en la tramitación parlamentaria “no son suficientes”.

Durante su intervención en el debate del proyecto de ley, el diputado asturiano defendió que “toda acción política debería venir impulsada por una actitud y comportamiento ético que tuviera como fondo la verdad”, y lamentó que “se ha llegado a una situación en la que nadie se rasga las vestiduras por faltar a la verdad, del presidente de Gobierno para abajo y en esa escala incluyo, en su caso, el mundo mediático de la  información”.

 

Pero “ninguna norma regeneradora conseguirá nada, mientras en el corazón de los gobernantes anide el sentimiento de engaño”, advirtió Sostres, que considera que la nueva ley “puede ayudar, pero que nadie la tome como el punto cero de un nuevo orden de cosas”.

 

El diputado de FORO aboga por que se restaure, desde la escuela, “la ética civil de la sociedad que conduce a distinguir el bien del mal, el sentido de la responsabilidad de que no todo vale en la vida política, el principio de que el fin no justifica la transgresión de los principios morales; el valor ejemplarizante del representante de la ciudadanía. Si no somos capaces de actuar en esta línea educadora de los valores éticos”, concluyó, “la sociedad se encargará de la poda y de la resiembra posterior”.

Ésta es la intervención de Enrique Álvarez Sostres, esta mañana en el Pleno del Congreso de los Diputados:

 

“Sr. Ministro:

 

El 27 de noviembre, el presidente, señor Rajoy presentaba este Proyecto de Ley como una de las leyes anticorrupción. En aquella ocasión voté en contra de las enmiendas a la totalidad, a la espera del paso del proyecto por la Comisión Constitucional

No cabe duda de que la asunción de muchas de las enmiendas ha mejorado el texto, incorporando elementos de control y cautelas, aunque yo entiendo que esto no es suficiente y ya anuncio mi abstención en la votación de la misma.

 

Entendía que toda acción política debería venir impulsada por una actitud y comportamiento ético que tuviera como fondo la verdad. Nadie pondrá en duda que se ha llegado a una situación en la que nadie se rasga las vestiduras por faltar a la verdad, del presidente de Gobierno para abajo y en esa escala incluyo, en su caso, el mundo mediático de la información.

Viene a cuento citar un acontecimiento donde adquiere protagonismo el ministro de Hacienda, pero que afecta a todo el Gobierno con su presidente a la cabeza y al que me referí ayer, en mi intervención sobre la convalidación del RDL de sostenibilidad financiera de las CCAA en periodo electoral. Por no citar algún otro, que la dinámica jurisdiccional pone de actualidad todos los días y que perfila los contornos éticos del PP en obtener ventajas políticas propias del mundo que hemos conocido de Dick el tramposo.

 

Viene a cuento citar el concepto de lealtad de las CCAA y a las CCAA que tanto se cita, pero que nos conduce a preguntarnos en qué sitio encajamos la lealtad debida por los partidos políticos a los ciudadanos, través de los cuales participan en la vida pública. De lo que se promete en periodo electoral y lo que se cumple en periodo de gobierno o de oposición parlamentaria. El problema del concepto de corrupción no es solo de control de la actividad económica financiera de los partidos, sino de la identificación y compromiso con los valores que hay detrás de todo grupo de representación social y de sus integrantes.

 

Ninguna norma regeneradora conseguirá nada, mientras en el corazón de los gobernantes anide el sentimiento de engañar. De vivir por y para crear un mundo de fantasías. Esta norma puede sin duda ayudar, pero que nadie la tome como el punto cero de un nuevo orden de cosas.

 

Termino. Debe restaurarse, desde la escuela, la ética civil de la sociedad que conduce a distinguir el bien del mal, el sentido de la responsabilidad de que no todo vale en la vida política, el principio de que el fin no justifica la transgresión de los principios morales; el valor ejemplarizante del representante de la ciudadanía.

Si no somos capaces de actuar en esta línea educadora de los valores éticos, la sociedad se encargara de la poda y de la resiembra posterior”.