Del 1 al 14 de septiembre, expone en Llanes el dibujante Enrique Pinín “Retratos y niebla”
Del 1 al 14 de septiembre, expone en Llanes el dibujante Enrique Pinín "Retratos y niebla"
El dibujante Enrique Pinín, natural de Moreda, expone en la segunda planta de la Casa Municipal de Cultura de Llanes una selección de sus más recientes dibujos (lápiz grafito y bolígrafo), bajo el título de "Retratos y niebla". La muestra, incluida en el ciclo estival de artes plásticas del Ayuntamiento llanisco, estará abierta del 1 al 14 de septiembre. Enrique Pinín es un artista de amplia y fecunda trayectoria. Exposiciones individuales:
1985.- Sala de Arte Costa de Diego, Oviedo. 1986.- Galería Marchand. Torreón, México. 1988.- Galería Marchand. Torreón, México. 1993.- Galería de la Ciudad. Chiapas. México. 2004.- Galería Dasto, Oviedo. 2006.- Centro de Arte Casa Duró, Mieres. Galería Mediadvance, Gijón. 2008.- Galería Costa de Diego, Oviedo. 2010.- Galería Costa de Diego, Oviedo. 2014.- Galería Murillo, Oviedo. Exposiciones colectivas:
En México participa en Torreón, Ciudad Juárez, Mexicali, Monterrey y Chiapas. 1986.- Galería Marchand. Torreón, México. Tiene obra en colecciones privadas y en varias instituciones y centros educativos y sociales. Ferias de Arte:
2005.- Feria de Arte Independiente (FAIM), Madrid. 2006.- Arte de Castilla y León (ARCALE), Valladolid. "PINÍN Y EL PODER DE LA SEDUCCIÓN" Por Ana Cristina Pastrana "La utopía está en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Para qué sirve la utopía? Para eso sirve: para caminar" (Eduardo Galeano).? La vida se despliega hacia adelante. Hay que estar con los pies en el ahora, tener superado y asumido el ayer y vivir de lleno, con la ventana abierta al mañana. Cada rostro es una ventana, una invitación a descubrir el misterio que se mueve tras la máscara. La tentación de traspasar los límites de la incertidumbre y poseer la esencia es lo que nos seduce, nos atrapa. Es nuestra fantasía la que magnifica cada gesto, la que discurre por cada imperfección, la que barrunta entre las luces y las sombras ajenas, la que se pierde entre la niebla para destapar los sueños que nos ayudan a seguir viviendo. Presa de esa fantasía, Enrique Pinín, laboratorio de emociones, da rienda suelta a la magia del lápiz para recorrer silencios, pasiones, errores, deseos, frustraciones e hilar con ellos una partitura de encuentros y desencuentros. Atrapado por la incertidumbre, por las infinitas posibilidades de descubrir y ser descubierto, de adivinar y adivinarse, de confirmar lo inventado, de vivir y disfrutar lo prohibido, el artista se deja seducir por el misterio que encierran esas mujeres que o bien se diluyen entre el paisaje o abortan, con rotundidad, entre la niebla, para perderse en el escenario de la vida donde componen sus óperas. Nuestros miedos son nuestros límites. Con el tiempo aprendemos a eludir las personas tóxicas. Evitamos los problemas que no deseamos en la medida que tenemos claro lo que es prescindible. De igual manera, el pintor ha ido a lo esencial del alma femenina, a su gesto, su mirada, su abandono, con una sensualidad que provoca el deseo de embriagarse en ese mundo que se asoma a nuestro encuentro, pero manteniendo siempre la ambigüedad y el desafío. Enrique Pinín, un hombre hecho de muchas vidas y de varias muertes, exhibe, una vez más, su extraordinario trabajo como dibujante con la maestría de los que no sólo conocen bien su oficio y la técnica, sino con la de aquellos orfebres del alma humana que, embargados por la humildad que les encubra a altura de los dioses, desmantelan, sutilmente, las capas de cebolla que envuelven a toda mujer para recrearse en ella y entregarle lo mejor de sí mismo, su alma de creador.
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