Prólogo de Pedro Fandos al libro de Antón Saavedra

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Cultura sidrera asturiana

Publicada por Redacción Búscolu el 29/02/2008 00:00:00

Prólogo de Pedro Fandos al libro de Antón Saavedra titulado: “Con Z de Zascandil: El heredero de Suresnes” (2008). El pregón de las fiestas de Santiago Apóstol en Sama de Langreo del año 1975 fue pronunciado por el escritor Francisco Umbral. El salón de actos del instituto “Jerónimo González” registró un lleno espectacular.

 Allí había una sociedad sedienta en progreso y preparada para la convivencia después del nunca bien ponderado esfuerzo de un par de generaciones. Eran tiempos en que nadie hubiera imaginado que treinta años después habría bandas pirómanas contra la cultura, o jóvenes asesinos que batearían hasta la muerte a indefensos prejubilados, o deportados por una lacra de violencia doméstica que sólo sería la punta de un iceberg social a la deriva en pleno corazón del socialismo asturiano. El mismo corazón que había aupado a Felipe González Márquez en Suresnes un año antes (15 de octubre de 1974) y el mismo corazón que auparía en Madrid, un cuarto de siglo después (22 de julio de 2000), a su delfín José Luis Rodríguez Zapatero (en adelante ZP, ¡parecía broma lo del cartel!). En ambos casos, gracias al voto de un puñado de asturianos que los coronaron, otrora en un audaz golpe de mano contra el histórico Rodolfo Llopis; y agora contra José Bono, Matilde Fernández y Rosa Díez (¡Rosa Díez!, la Rosa más auténtica del socialismo español). Entonces, como ahora y como siempre, la muy española Asturias verde de montes, negra de minerales y roja de ideales.
Cuando el polémico Umbral ocupó el atril los tiempos habían cambiado y el numeroso público esperaba un pregón preñado de procacidades y provocaciones. En las horas previas, una pequeña comitiva de izquierdistas le habían abordado en el histórico casino de La Montera para solicitarle que no defraudara sus expectativas. Entre los comisionados estaba el joven socialista Antón Saavedra. Poco después el famoso escritor dejó caer ante el alcalde franquista alguna de las ideas que expondría, como pidiendo el nihil obstat de la autoridad competente. Antonio García Lago, el regidor emprendedor al que hace poco le han devuelto el nombre del parque que parió, le respondió con una sonrisa: “Allá usted con sus discursos pero le advierto que traer mensajes revolucionarios a la cuenca minera es una redundancia o, como decimos por aquí, “llevar fierro pa Bilbao”.
Hacía tiempo que Antón Saavedra figuraba en una ficha policial como vicepresidente de un club denominado “Club Juvenil Norteño” o “Amigos del Nalón”, que presidía Honorio López y se reunían en la Travesía Covadonga nº 8 de Sama de Langreo. De aquellos veinteañeros idealistas decía lo siguiente la ficha policial que publicó José Ramón Gómez Fouz en su histórica obra “Clandestinos” (un libro más de la ya larga lista del Index Librorum Prohibitorum que ha creado los paladines de la corrección):

- Honorio López Fdez, detenido en el Mayau Solís el 24-8-68, planeando las manifestaciones del 30 de abril y 1º de mayo, organizadas por el Partido Comunista y Comisiones Obreras. Sancionado por la autoridad gubernativa.
- José Antonio Saavedra Rodríguez, en sus conversaciones se muestra opuesto al Movimiento Nacional. En las huelgas apoya a las mujeres de los detenidos dándoles dinero.

El historiador Francisco Palacios recuerda algunos párrafos de aquel pregón dado en el umbral de la Democracia: «Soy escritor lírico e irónico pero no puedo hacer ironía ni lirismo sobre vuestras cabezas ... Me producen demasiado respeto los rostros pedernales de vuestros viejos mineros». Efectivamente, no defraudó las expectativas pero de alguna manera allí había un pueblo preparado para la democracia tras una revolucionaria reconversión de proletario en propietario. Como botón de muestra, digamos que años antes de la muerte del pequeño gran dictador la UNESCO había declarado al valle minero donde Antón alzaba su rotunda voz, como el más culturizado del mundo en función del número de estudiantes, bibliotecas, asociaciones, medios de comunicación, etc. Esto nos lo confirmaría el recién llegado a la cuenca como profesor de literatura, Elías García Domínguez, creador por aquél entonces del primer trabajo que se conoce sobre la literatura de la mina: "La mina, una literatura de contestación", publicado en la excelsa revista “Asturias Semanal” en dos entregas. Treinta años después, durante el 1er Encuentro de Escritores de la Mina que tuve el honor de organizar con GRUCOMI, nos dejó muy clara su opinión, hablando en ese medio bable que tanto le humanizaba:
“Yo era un señoritu de Oviedo ... Mi conocimiento de la mina limitábase a una cosa muy importante pero que distorsionó mi visión. Fue la huelga del 62 y 63. En aquél momento yo tenía 23 años y parecíame que la mina asturiana diba cambiar el mundo. Estaba muy equivocau ... Allí había una primera generación que no tenía como horizonte la mina y no lo tenía porque la generación de sus padres se lo habían impedido ... Tenía como expectativa, lo voy a decir: ¡la Universidad!” .      

En cuanto al pregón de Umbral, digamos que pronosticó allí mismo el futuro político de España tras la muerte de Franco: «una democracia aburrida, como las del resto de Europa, nada revolucionaria» .
Umbral acertó para un periodo de tres décadas, Elías me temo que para siempre. Queden ambas proféticas visiones sobre la democracia y la minería como los augurios de tantos y tantos que son capaces de predecir el futuro con la atenta observación del presente y el adecuado conocimiento del pasado. Quizá Antón Saavedra sea en este sentido uno de nuestros visionarios, precursor de historias que al principio parecían inverosímiles, cuando no fantásticas (trama del carbón, sindicalismo corrupto, etc). Queden también ambas profecías como homenaje a la memoria de dos literatos que se nos han ido juntos entre la indiferencia de los muy cultos medios públicos que dedicaban el 99% de sus epitafios a la muy sentida muerte de un joven futbolista. Por cierto, un pequeño paréntesis para advertir al lector crédulo de la verdad oficial: esas dos muertes paralelas añaden una nueva cuenta a esos extraños viajeros que Caronte, cual Noé, sube a su barca en parejas. Todos saben la coincidencia del, por cierto, muy franquista Día del Libro: 23 de abril. El lector avispado sabe que hay un pequeño truco pero no soy quién para contradecir al gran Víctor Hugo: “William Shakespeare murió el 23 de abril de 1616, tenía 52 años justos, pues había nacido el mismo día de 1564. Ese mismo día, 23 de abril de 1616, murió Cervantes, genio de la misma altura". Así se escribe con frecuencia la Historia. Pero como la cosa es para pensar, ahí van algunos ejemplos mucho más recientes para no irme por los rascacerros del 666 (el lector verá en el libro a qué me refiero): pensemos en el viaje al más allá que hicieron juntos los dos intelectuales de las crisis socio-económicas: Galbraith y Revel; o las dos Rocíos del cante español: Durcal y Jurado; o los  dos maestros de la incomunicación y la angustia: Antonioni y Bergman, llevadas por la Parca a filmar el más allá. ¿A que apetece preguntar quién anda por ahí? 
Por ahí no sabemos quién anda pero por aquí, y ahora, anda Antón Saavedra con un nuevo libro de título tan contundente, una vez más, como las verdades que en él desgrana: “El heredero de Suresnes”.
Quizá Ignacio Gracia Noriega, en el prólogo del anterior libro de Antón, “El secuestro del socialismo” (Libros Libres, 2004) le dio la clave para éste. Recordaba el gran cronista llanisco en aquella “pormenorizada crítica de un secuestro, o, si se prefiere, de una traición”, cómo Felipe González había sido aupado a las máximas jerarquías gracias a los asturianos, que acudieron al histórico congreso de Suresnes con más votos que ninguna otra delegación. Lo mismo le sucedería a su heredero Zapatero en el congreso del 2000, cuando los mineros asturianos del SOMA permitieron que un joven de lengua cantarina y cejas como tejas ganara la batalla por solo 9 votos de diferencia.
La singular persona y personalidad de Antón Saavedra quedó también definida por Gracia Noriega y me evita mayores contextualizaciones: “hombre enérgico y con boina que le da un cierto aire vasco. Dirigente muy representativo del sindicalismo ugetista desde los últimos días de la dictadura. De actitud crítica e idas claras, capaz de expresarlas con vehemencia, sin pelos en la lengua y sin cohibirse a la hora de señalar las muchas cosas con las que un socialista de verdad no puede estar de acuerdo, en especial los apaños,  “amagüestos” y “choricerías”. Hombre de izquierdas, en fin, que se siente estafado y que lo denuncia en un gesto casi romántico”. Efectivamente, Antón, desde su altura física y moral, es un romántico, pero no un romántico de pluma triste sino un pasional en la más noble acepción del idealista, generoso y altruista que va desfaciendo entuertos y que aún cree en preceptos socialistas para un mundo mejor. Todos sabemos que en realidad se trata de los preceptos definidos mucho antes por el cristianismo pero no pasa nada por dejar que la izquierda desnortada los monopolice, ellos que creyeron que “El Capital” explicaba cómo capitalizar las procesiones y los campanarios, cómo sorber y soplar al mismo tiempo. En el fondo, Antón, como yo y como tantos otros, podemos sintonizar perfectamente con la escandalosa definición de Gustavo Bueno cuando se confesó ateo católico. Son los principios, my friend, los principios, estúpidos (ojo con la coma).
Antón, además, es de esos idealistas que, pese a la edad bien vivida y la experiencia bien aprovechada, ha  permanecido tozudamente anclado a sus principios mientras otros se alejaban de ellos en proporción inversa a la distancia de la poltrona (Urralburu, de la sacristía a la penitenciaría; Barrionuevo, de falangista a galeote; Vera, del Gal al penal; Roldán del cuartel al cártel; etc, etc, etc). Y es que en realidad para ser de izquierdas, lo que se dice de izquierdas en el más noble sentido de los años sesenta, para ser un gran rojo en el más iracundo sentido del color, y alentar un deseo de justicia social, igualdad de oportunidades y demás revoluciones, hay que ser auténticos y demostrarlo cuando se tiene ocasión de pasar de la prédica al trigo. Para ello es necesario olvidar mitos, denunciar cuentos, arrepentirse sin complejo y no engañar a la propia conciencia en defensa de sueños que resultaron pesadillas. Quizá Antón sea un paradigma al respecto. La prueba es que me ha dado a mi el honor de prologar este libro y ya sabe por otros escritos cómo pienso al respecto de la patraña en la que vive España. Tiene para ello un algodón que no engaña, una “piedra de toque” (ya que mineros somos) con la que calibrar su autenticidad en la defensa del progreso: ver lo que hacen los actuales jerarcacas socialistas y alejarse de ellos como el espectro se aleja del rojo. Lo dijo mucho mejor que yo el escritor americano Henry L. Mencken que definía al idealista como aquel que al oler la fragancia de una rosa pretendía hacer con ella mejor sopa que con un repollo. Y peor aún es hacer sopa con un capullo. Creo que todos tenemos el modelo en la cabeza.
En este sentido el libro que acaba de parir Antón debería ser incluido como texto para el catecismo político de ZP (la controvertida asignatura de Educación Para la Ciudadanía), pues no hay ciudadano que se tenga por tal y consienta que con su voto se haga papel para el ano. Un simple repaso al programa electoral del año 2004 nos da la clave:
- PROMESAS ZP: “Quiero asegurar, durante la próxima legislatura, la cohesión de España”. REALIDADES: referendums separatistas, quema de símbolos, alimento de odios, resurrección del cainismo.
- PROMESAS: “Me comprometo a una forma de hacer política abierta a la participación, al diálogo, al consenso, con una participación muy amplia de ciudadanos”. REALIDADES: millones de voces sin altavoces en la Moncloa, medio millón de firmas a la papelera parlamentaria.
- PROMESAS: “Un modelo de Gobierno que conecte con los ciudadanos, Respete a la oposición, preserve los equilibrios institucionales y la autonomía de los poderes del Estado, favorezca la transparencia, se autolimite en el ejercicio de su poder, sin invadir esferas que no le son propias”. REALIDADES: ¡sin comentarios!
- PROMESAS: “Crearemos el Instituto Nacional de Estadística y de Evaluación de la Seguridad Ciudadana”. REALIDADES: secretos y distorsiones sobre una población carcelaria que triplica la del franquismo, índice de suicidios que lo quintuplica y muertes por violencia doméstica que siguen en aumento.
- PROMESAS: “Garantizaremos la neutralidad política y la imparcialidad de los organismos de regulación y control”. REALIDADES: Montesquieu ha muerto. ¡Vivan Garzón y el Conde Pumpido!
- PROMESAS: “Se llevarán a cabo los correspondientes Planes de Prevención de Emergencias y Catástrofes”. REALIDADES: el “Nunca máis" reconvertido en “Nun quemeis”. “Los 11 muertos de Guadalajara, son nuestro Prestige” (Maragall dixit)
- PROMESAS: “Dotar a España de una política alternativa de seguridad vial, capaz de reducir en cinco años hasta en un 40% el número de fallecidos”. REALIDADES: “No podemos conducir por ti”. Pero sí podemos pensar por ti.
- PROMESAS: “Garantizar que todos los españoles, con independencia del lugar en el que residan, puedan recibir los mismos servicios y prestaciones”. REALIDADES: ciudadanos de 1ª en Cataluña, País Vasco y Navarra; de 2ª en Andalucía y Galicia; de 3ª, más o menos en el resto.
- PROMESAS: “Nuestra posición como socialistas consiste en apoyar activamente las gestiones y las resoluciones del Consejo de Seguridad tendentes a la solución del conflicto del Sáhara Occidental”. REALIDADES: La orden de la ONU olvidada, el Sáhara traicionado.
- PROMESAS: “El Partido Socialista Obrero Español propone la reforma parcial de la Constitución: reforma del Senado, inclusión en la Constitución de la denominación oficial de las Comunidades y Ciudades Autónomas, referencia a la Constitución Europea y reforma de las normas de sucesión en la Jefatura del Estado para adecuarlas al principio de igualdad entre hombre y mujer”. REALIDADES: defensa ciega de un Estatut del que nada se decía en el Programa, que la mayoría del pueblo no votó y que no es constitucional dígalo quien lo diga.  
- PROMESAS: “Nos comprometemos al cumplimiento escrupuloso y estricto del Pacto de Estado Por la Libertad y Contra el Terrorismo suscrito entre el Partido Socialista Obrero Español, el Partido Popular y el Gobierno de la Nación y, en especial, a renunciar a la utilización política del terrorismo; nos comprometernos a mantenerlo vivo y en vigor hasta la derrota total de ETA o su disolución efectiva”. REALIDADES: Acuerdos con los antisistema y en contra de medio Parlamento, es decir, de media España.
- PROMESAS: “El Gobierno del PP ha querido apropiarse de la idea de España y no tiene reparos en utilizar el terrorismo y la unidad de España para obtener rentabilidad electoral, aun a costa de originar tensiones en torno al modelo de Estado como no se conocían desde la Constitución” REALIDADES: mismo discurso. No han asumido que son Gobierno: el PP crispa, el PP usa la bandera, el PP no nos deja negociar con ETA
- PROMESAS: “Cuando la socialdemocracia y los cristiano-demócratas de Europa construyeron las bases del Estado del Bienestar a lo largo de las tres décadas de la posguerra, en España sufríamos todavía la dictadura política y la autarquía económica. Fue el PSOE el que transformó el modelo social español. Fue el PSOE el partido que Construyó las bases de un Estado del bienestar”. REALIDADES: contumaces  con sus propias mentiras. La Memo Histórica convertida en la Historia del Memo.
- PROMESAS: “Mantenimiento del vínculo defensivo con los Estados Unidos  mediante un diálogo franco y sincero entre ambas partes”. REALIDADES: “How are you?”. “Very well”.

Una de tantas ausencias del Programa de ZP, y sin embargo “bellis causa” en su gobierno provisional, es la citada EPC, de la que ha dicho el profesor Eleuterio Alegría Mellado (El Día.es) que es un catecismo político que se pretende imponer, "vellis nollis" o sea, (para lo huérfanos del latín en la ESO): a la fuerza, por narices, por mis cojones. Pero no importa, como he dicho, aquí está el libro de Antón como un libro de texto para una auténtica educación de ciudadanos libres. Por cierto: consejo para esos antisistema y subvencionívoros que luchan tan valientes contra la bandera de España, contra la gaviota del PP, contra las fotos del Rey y, en general, contra toda la memoria del Gran Dictador: ¿por qué aceptan, vellis collonis, afrentas tan caras como las usureras comisiones bancarias, el canon de la SGAE, las cámaras de vigilancia, las cárceles hacinadas, los muertos en las pateras, la ley antitabaco, la censura de Antón o la cárcel de Cándido y Morala?. Los muchachos deberían aprender a pensar valiente y saber algo sobre la realidad del voto que algún día emitirán. Por ejemplo, deberían subrayar en este libro que “las promesas electorales de ZP se basaban en un programa que nunca había sido concebido para gobernar”, que por ello las 180.000 viviendas anuales pronto se transformaron en 180.000 “soluciones habitacionales”, que poco después serían sólo “actuaciones” y que, finalmente, se quedarían en unas zapatillas Kelly Finders para patear las calles pues el Gobierno reconocía que “no podemos conseguirte la casa prometida pero al menos te ayudamos a buscarla”. Auténtico, oiga; ni Tip y Coll. En el fondo, nada nuevo para los herederos de la “Unión General de Timadores” (Antón dixit a raíz del fraude de la PSV), para hooligans, cachorrojos o kaleborrokos de Filesas y Malesas, de HBs, ANVs, ESBs, HASIs, LAIAs, KASes y demás virus del sistema; para los conmilitones del caso Carmelo en Cataluña, para los dueños de nuevos chalets de lujo, para las chicas de bragas de oro que curan las picaduras en avión militar, etc, etc. Antón Saavedra, que domina las técnicas de propaganda aprendidas en toda una vida de militancia roja, denuncia las “metamorfosis semánticas”, “marañas lingüísticas” y todo lo que un buen votante debería comprender antes de confiar su voto a “los más auténticos catedráticos de la especulación”. Deberían aprender igualmente los jóvenes que coreaban  “ZP, no nos falles” historias como las que el lector encontrará hilvanadas a lo largo del libro:
- Que “el rasgo definidor de la andadura felipista y zapaterista es la improvisación”, que  la comisión del 11M se quedó a mitad de camino “entre la TIA de Mortadelo y Filemón y el drama de un pueblo desnudo ante un terrorismo despiadado”.
- Que sigue y seguirá pendiente la promesa de “que el hijo de un obrero pueda hacer el mismo master que el de un director financiero”.
- Que “durante la etapa felipista las familias más humildes quedaron expulsadas del mercado”.
- Que “en esta clase política que pulula por la geografía española, sobre todo en el oasis catalán, ya casi nada es delito”: Caso Prenafeta, chanchullo Caixa-Montilla, caso ENDESA, etc. Por cierto que el señor Pizarro, presidente de esta última, no pudo ser más certero: "En la España de Zapatero, quien hace trampas, gana"
- Que España necesita un Gobierno que no le mienta: “se metieron en una zona de riesgo, viene una racha de viento y, en segundos, ¡plaf!” ... ¡11 agentes forestales muertos!. Suma y sigue a los de Riotinto, a los de Galicia y a los que pagan con la Policía lo que el Gobierno incumple: “El ministro quiere detenciones y hará detenciones”
- Que las catástrofes ecológicas se han incrementado a mayor gloria de las cuentas bancarias de las mafias. (Otro dato que aporta Antón: cuando muere Franco el 52% de la masa forestal son especies autóctonas y el resto especies papeleras, hoy la proporción se ha invertido e incluso habiendo convertido a nuestro país en un auténtico despropósito poblado de bosques artificiales, propagadores de incendios y de muertes).
- Que fue el Gobierno de ZP “y sus zepelines” los que se cargaron la Ley de Partidos y el pacto antiterrorista dando entrada a los proterroristas en las entrañas del sistema.
- Que el Psoe de Zapatero prefirió, con la ceguedad que da la vanidad, borrar de la memoria el viejo lema que prefería morir de pie a vivir de rodillas: “El Psoe negociaba con ETA mientras firmaba con Aznar la Ley de Partidos que declaraba ilegal a Batasuna y, lo que es peor, mientras se asesinaba a socialistas como Joseba Pagazaurtundúa”. España no merece un Gobierno que prefiera vivir de rodillas, ¿verdad?. Pilar Ruiz Albisu, vieja luchadora socialista, ha denunciado con dolor el abrazo a los verdugos y la traición a las víctimas (¡¡a las víctimas!!; los de la Memoria): “¿Dónde estaba el Psoe cuando asesinaron a mi hijo... negociando con ETA ... un proceso que pomposamente se anuncia como de paz ... pero la dignidad es más importante que el poder .. y este es el país de Caín y Abel?”.
- Los jóvenes que coreaban  “ZP, no nos falles”, deberían leer en este libro, en fin, que hubo un día (15 de abril de 2004, discurso de investidura) en el cual Zapatero dijo: “Haré honor a la palabra dada ... Será un gobierno que respete ... que escuche las voces y las críticas, por fuertes que estas sean ... un cambio sustentado en valores como el diálogo, el respeto, el pluralismo, la tolerancia y la transparencia”; y que hubo otro día en que millones de españoles gritaron sin que las puertas de la Moncloa hicieran más que devolver el eco; y otro día en que medio millón de firmas se tiraron al saco de los olvidos, y otro en que la mitad del parlamento fue ninguneada por cuatro caciques del antisistema, y otro día en que...   

Antón denuncia con valentía mucho de lo que omite la sofisticada censura actual, como la dictadura del tripartito, las escandalosas dietas del ejército de parias, (europariamentarios, si me permiten el neologismo), conseguidores, rentistas y tres-por-ciento-comisionistas, que pululan por aviones, bufetes, cámaras y camarillas para alimentar “el parlamento más costoso, más inútil y menos democrático del mundo” y las autonomías a las que se dio alas hasta sentirse “naciones distintas con vocación de independencia”. Y da nombres, para defensa de la Memo Histórica y para quede más margen a la Justicia que a la duda. Por las páginas de este libro aparecen desde los famosos Vera, Galindo, Barrionuevo, Sala, Navarro, etc, por cierto, todos exreclusos); hasta los desconocidas para el españolito de a pie que entrega incauto (¿o no?) un cheque en blanco a las insospechadas redes felipistas y zapateristas: Antonio González Treviño, por poner un ejemplo; Pincho, el hijo mayor de Alfonso Guerra, por poner otro; y toda una catarata que deja mojada a toda la UHP (Unión de Hermanos del Pelotazo): Carmen Rodríguez Díaz, Santiago Marraco, Ana Balletbó, Enric Reyna, Francisco Hernando alias “El Pocero”, Eduardo Santos “El Ovejo”, etc, etc., sin olvidar todas las tramas de la banca y del bussiness: Santander, Caixa, TRAGSA, MOVILMA, etc, etc.
Este libro podría venderse también (que no lo harán) en los chiringuitos de la Semana Negra. Antón suelta sus verdades a la pata la llana y hace simples las tramas más alambicadas, usando de su poderosa información, su sagacidad y su valentía, (pelín inconsciente tal y como andan de baratos los infartos). Suelta las verdades a impulsos cardíacos, usando de su prodigiosa memoria, su hinchada hemeroteca, su amplia red de informadores e incluso su propia experiencia (“yo, que durante seis años tuve que barrenar, atacar y dispara una pega diaria de 50 tiros y 250 cartuchos de Goma 2...”). Llenas así las alforjas, queden para otros las citas y los pies de página. Él se mueve como pez en la trama. Lo demostró hace años cuando denunció aquella Trama Carbonera (Interviú, 1 de abril de 1987: "se juegan a las cartas el carbón de Hunosa. El tráfico clandestino de carbón mueve miles de millones de pesetas al año en la cuenca minera asturiana") que fue una gran verdad tapada bajo las losas de hormigón que han clausurado tantos y tantos pozos, La Camocha como penúltimo capítulo de “la filesa asturiana”. Por cierto, la histórica Mina La Camocha fue descubierta y abierta hace un siglo por los tres hermanos Felgueroso, que eran también unos soñadores anclados de al lado de Antón. Franco les condecoró en no sé qué aniversario por sus servicios al Régimen y a la actual alcaldesa de Gijón, nieta de aquellos héroes, le tocará echar el cerrojo -que no la lágrima- mientras Víctor Zapico, de Falange al Petromocho y del Petromocho a un sillón tan alto como su incompetencia (¿dónde los escogen?), tintinea los dineros en sus bolsillos. Another brick on the wall, cantaremos con Pink Floyd mientras tabican otra empresa con tantos ladrillos como papeletas de voto dan sus falanges a los grandes defraudadores de esperanzas. 

Hasta aquí un rauda selección de líneas que sin duda alguna admiro y aplaudo. Pero no me hizo Antón el honor de este prólogo por saberme crítico de la actual deriva de España sino porque su honestidad intelectual quiere Pepitos Grillos que añadan otros colores a la paleta de su libro. Quede la monocromía para los defensores del pensamiento único. Y sabe que yo entro al trapo cuando se habla de aquella etapa en la que se fundó el gran fraude intelectual de las izquierdas. Por suerte, Antón supo salirse a tiempo de la secta pero aún conserva algunos mantras. Entiendo que es muy duro. No puedo suscribir, por ejemplo, que aún saque las demagogias a paseo, y siento que le puedan desacreditar ante los lectores sin prejuicios que ya hacen miles y pronto serán millones. España no merece la patraña y él, como yo, sabe que en tocante al franquismo, lo de la represión es mayor por la tergiversación que por la realidad científica de los hechos (un dato: para sumar los asesinados en seis años del GAL hace falta remontarse 25 años en la policía franquista). Otro datos: las salvajadas de los moros del 34 en Asturias (“muchachas jóvenes a las que violaban y posteriormente segaban los pechos con gumías que clavaban en el pico de sus bayonetas como símbolo de sus hazañas. Niñas impúberes y muchachas que quedaban muertas, con las entrañas desgarradas ... el recorrido que el 13 de octubre hace Belarmino Tomás encontrando en las afueras de Oviedo ... una muchacha a la que habían cortado los brazos ...”) han quedado vistas para sentencia tras investigaciones como las de Pío Moa (¡qué rechinar de dientes!), César Vidal, Stanley Payne, De la Cierva, Olaya, Reig Tapia y un larguísimo etc en el que no puedo dejar de citar al cura historiador Federico Suárez Verdaguer (Valencia, 1917 – Madrid, 2005) porque no me lo imagino rindiendo cuentas en el más allá equipado con mentiras. Y a partir de ahí, una riada de revisiones que habrán de venir (y mejor si lo prohíbe la Ley de la Memoria) y con las que habrá que reconstruir muchas batallitas desde cero. La historiografía de izquierdas quedará cubierta de aquí a una generación con una casposa patena de prejuicios y fraudes que habrá que eliminar pues los que defraudan en lo económico también defraudan en lo social. Ese fraude contra más de media España, ese complejo que el descomplejador que lo descompleje buen descomplejador será, es la causa primigenia del déficit democrático que asola nuestra convivencia.

Antón hace tiempo que viene dando pasos en ese sentido y de alguna manera el lector podrá advertirlo en muchas de sus líneas. Todos supimos lo dura que es la verdad del Ratoncito Pérez o de los Reyes Magos pero no pasa nada. Incluso se respira mucho mejor que cuando tienes que ir tapando fugas en memorias y biografías con retóricas y sofismas. Conviene rastrear en las páginas de Antón Saavedra los textos que apuntan a la catarsis historiográfica que habrá de venir en cuanto la gente se libere de los muchos complejos que los acomplejados nos quisieron imponer para mejor ocultar sus taras o sus pasados. Y me refiero al cuento de Caperucita Roja. Hay párrafos de Antón que denotan su valentía intelectual pues el mismo Lobo Feroz los suscribiría sin rubor:
- “Si el desorden se convierte en sistema perenne, por ahí no se va al socialismo, ni al comunismo, ni a la democracia, ni a la República; se va a una anarquía desesperada, a un desorden económico que puede acabar con el país” (Antón hablando por boca del socialista Indalecio Prieto)
- “En contraste con la reforma educativa de Villar Palasí en 1970, ..., y el sistema de oposiciones creado por Fernando de los Ríos, ...,  y mantenido por el franquismo, ..., la LOGSE fue una reaccionaria ley que llenó los institutos de acólitos y sumisos, ..., y los convirtió en una especie de fábrica de analfabetos”. (Antón juzgando la enseñanza bajo las escombreras legislativas de la democracia: LRU de 1983; LODE de Maravall en 1985; LOGSE de Solana en 1990; LOPEG de 1995; LOCE de 2002 con la que Aznar trató de poner orden y calidad en la enseñanza y que ZP tardó dos telediarios en anular para tranquilidad de perezosos docentes y estudiantes displicentes).
- “Las políticas del felipismo y de su heredero no han conseguido colmar los vacíos dejados por la supresión de instituciones que funcionaron con eficacia reconocida como la Extensión Agraria, la Formación Profesional Marítima o las escuelas de Maestría Industrial”.
- “Los sindicatos UGT y CC.OO., que aún llamándose “mayoritarios” no alcanzan ni el 8% de afiliación entre la población laboral, ..., se han transformado en simples corporaciones de tipo franquista que aceptan todo lo que se les ponga sobre la mesa”.
- “La unidad de España es plenamente compatible con fórmulas diversas de distribución territorial del poder del Estado, ... Lo que no cabe dentro de un mismo Estado son naciones distintas con vocación de independencia, ..., que amenazan la existencia de una única nación soberana e independiente, ... Si algo ha quedado meridianamente claro, tanto en la Constitución descoronada de 1931 como en la coronada de 1978, es que la única nación es la nación española”.
- “Nos encontramos ante una permanente conspiración sionista... La exacerbación autonómica, con fuertes dosis masónicas, fue una de las causas de la tragedia española en la que todos perdimos mucho y usted, señor Zapatero, a su abuelo”
- “España es una nación soberana e independiente, ..., pero es también un Estado regido por dorados pesebristas que sin asumir con orgullo la identidad de español, ..., la están llevando hacia una gravísima anorexia camino del suicidio político”.
- “Todos los partidos políticos, absolutamente todos, deben de aparcar definitivamente las guerras en las que el sectarismo ideológico y los intereses creados se imponen al ansia y estabilidad de la mayoría de las familias españolas, ... No estamos ante el juego de las mayorías, en realidad nos encontramos ante el chantaje de las minorías, ... España es hoy una de las democracias más endebles de Europa en donde la mayoría de los ciudadanos somos víctimas de una dictadura de los partidos, ..., donde al “aparato” supone lo que la “familia” en la mafia, ... y que es una de las causas fundamentales que está llevando a nuestra nación hacia su desintegración”.
- “El día que murió Franco no hubo necesidad de activar la prevista “Operación Lucero”, ... Nadie se movió, ni la más mínima algarada. Por el contrario, las colas ante la capilla ardiente fueron kilométricas. ... Para entendernos, que si Franco hubiera durado otros 40 años, otros tantos hubiera durado la dictadura”. (Como diría el filósofo Chiquito de la Calzada: no te llamo gorrión por no llamarte Franco)

Con todo esto es evidente que nuestro gran y desinhibido Antón afronta los peligros de ser fachado de franquista y volverá a rozar la ilegalidad después de treinta años. Pero él, tan impasible con su pluma como los progres con su voto, sigue pidiendo la paz y la palabra par denunciar lo difícil que resulta el progreso “con leyes y ordenanzas emanadas de la alienante demagogia partidista” ... (Por si no hubiera quedado claro, lo repite alguna vez más). Equiparar el Plan Hidrológico de Aznar con el de Prieto en la 2ª República denota la honradez de quien lo declara. Tanta honradez como valentía le falta a un socialista tan obtuso como difuso, que ciego, sordo y mudo, como el monito del Ejército francés, fue llamado a ser el heredero de Suresnes una vez superada la prueba de firme el ademán ante Gales, Filesas y demás corrupsoes, que dice mi amigo el portugués. “¿De verdad que no te enterabas – pregunta Antón a ZP- cuando estabas a la diestra de Felipe González en la Comisión Ejecutiva y ocupabas un escaño parlamentario en el grupo que apoyaba al el gobierno más corrupto de la historia de España?”. Pues hala, otra de gambas que nuestras escuadras votarán Prietas las Filas, recias, marciales, cara al mañana que nos promete Patria, Justicia y campaña electoral. (Resulta sintomático que si tecleamos en Google “Psoe corrupción” salgan de inmediato más treinta mil entradas).
Ruego al lector un último párrafo de paciencia. Tan sólo advertirle sobre otro rasgo del libro. La selección de frases que prologan cada capítulo. ¡Son editoriales en si mismas!. Medite un minuto en cada una de ellas. Por mi parte, añadir sólo una más por si algunas opiniones del autor pudieran mover a sonrisas displicentes ante la vehemencia del caballero Antón luchando con su pluma contra los Rothschild, Rockefeller, Kissinger, Trilaterales, Masonerías, Sionismos y demás International Affairs del 666. Es la que dijo el muy informado presidente de los Estados Unidos tras la terrible catarsis de la 2ª Guerra Mundial: "En política, nada ocurre por casualidad. Cada vez que un acontecimiento surge, se puede estar seguro que fue previsto para llevarse a cabo de esa manera" (Franklin D. Roosevelt).

Por cierto, hablando de sonrisas, mi única y verdadera discrepancia con Antón Saavedra es la definición de la sonrisa de Zapatero, que no es “meliflua a la vez que masónica”. Coño, Antón, si todo el mundo sabe que ye meliflua a la vez que mefistofélica...

 

Pedro Fandos Rodríguez
12 de octubre de 2007, Día de la Hispanidad


 

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