FAPAS alerta: grupos de perros asilvestrados sustituyen a manadas de lobos en Asturias - Ecología y Medioambiente

La organización advierte de una “quiebra ecológica” en zonas de alta montaña de la cordillera Cantábrica.

FAPAS ha alertado sobre un cambio ecológico en las montañas cantábricas de Asturias tras detectar que grupos de perros asilvestrados están ocupando territorios donde anteriormente habitaban manadas de lobos.

La organización conservacionista asegura que esta situación es consecuencia de la reducción de la población de lobos en áreas de alta montaña, derivada de los controles poblacionales y otras causas como el furtivismo.

FAPAS mantiene desde el año 2017 un proyecto de seguimiento de la población de lobos mediante técnicas de foto trampeo en distintos territorios montañosos de Asturias, especialmente en zonas donde también habitan especies como el oso pardo.

FAPAS cuestiona las cifras oficiales sobre la población de lobos

Según explica la entidad, los sucesivos gobiernos regionales han aplicado políticas de control poblacional basadas en estimaciones oficiales que sitúan la población de lobos en Asturias entre 360 y 405 ejemplares repartidos en 45 manadas reproductoras.

Sin embargo, el trabajo de monitoreo desarrollado por FAPAS durante ocho años sostiene que el tamaño real de las manadas se sitúa entre cuatro y cinco ejemplares, y no entre ocho y nueve como reflejan las estimaciones oficiales.

Con base en esos datos, la organización considera que la población real de lobos en Asturias podría situarse entre 180 y 225 ejemplares.

Más de 140 lobos eliminados desde 2017

FAPAS asegura que desde 2017 han sido eliminados en Asturias al menos 140 lobos, tanto mediante controles oficiales como por otras causas, entre ellas el furtivismo.

La entidad añade que la cifra real podría ser superior debido a que en las reservas regionales de caza se habría permitido la actividad cinegética sin vigilancia durante los dos últimos años, lo que dificultaría conocer el número exacto de ejemplares abatidos.

Según la organización, los cupos de extracción fijados a partir de estimaciones poblacionales “erróneas” habrían provocado una disminución drástica de la presencia del lobo en zonas de alto valor ecológico de la cordillera Cantábrica.

La desaparición de manadas favorece la presencia de perros asilvestrados

Uno de los principales hallazgos del trabajo realizado por FAPAS es la detección de grupos de perros asilvestrados ocupando territorios donde antes existían grupos familiares de lobos.

La organización señala que esta sustitución supone una alteración ecológica de gran impacto, ya que los perros asilvestrados carecen de la estructura territorial y familiar propia del lobo salvaje.

Además, recuerda que diversos estudios científicos advierten de la dificultad para diferenciar si determinados daños a la ganadería son causados por lobos o por perros asilvestrados, que también afectan a especies cinegéticas y fauna silvestre, especialmente a las crías.

FAPAS considera que esta situación podría generar consecuencias imprevisibles para los ecosistemas de montaña y para la convivencia entre fauna salvaje y actividad ganadera en Asturias.


Portada:

Foto 1: Lobo con collar de seguimiento instalado por el equipo de científicos de la Universidad de Oviedo por encargo del Gobierno del Principado de Asturias. Según FAPAS, el seguimiento vía satélite permitió localizar manadas para ejecutar controles poblacionales dentro de los planes de gestión del lobo.

Foto 2: Perro doméstico captado por una cámara con un cordero cazado de un rebaño de ovejas en libertad. FAPAS señala la dificultad para determinar si determinados ataques al ganado han sido realizados por perros o por lobos cuando ambas especies comparten territorio.