El senador vota a favor del proyecto de ley por el que dota de fuero jurisdiccional a los miembros más destacados de la Familia Real

“No queremos para ninguno de los miembros de la Familia Real, que exista la más mínima posibilidad de que sufran lo que se ha dado en llamar ‘pena de telediario’, ahora más ampliada por aquello de las galernas de las redes sociales, para zarandear la Corona a través de acusaciones, querellas, cargos o diligencias instigadas contra cualquiera de ellos”

“En FORO –que hemos discrepado del partidismo aplicado alevosamente en la renovación del Consejo General del Poder Judicial- creemos en la independencia de los jueces en todas las instancias y por lo tanto que un aforado comparezca en un tribunal superior de justicia autonómico o ante el Tribunal Supremo, en absoluto supone un problema relevante para la sociedad española. En absoluto”

El senador de FORO, Isidro Martínez Oblanca, rechazó en el Pleno del Senado los vetos al Proyecto de Ley por el que se da aforamiento a la Familia Real. El parlamentario asturiano recordó que “el texto inicial de este Proyecto de Ley llegó desde el Congreso con la incorporación de una enmienda suscrita por el Grupo Popular y de ahí el voto para que el aforamiento de la Familia Real española entre en vigor de manera inmediata”.

Para Oblanca “esta modificación legislativa era necesaria y apremiante tras el proceso de abdicación anunciado el pasado 2 de junio y concretado durante la solemne ceremonia del 18 de Junio en la que se rubricó la Ley Orgánica aprobada por el Congreso y por el Senado con un amplísimo respaldo que en el caso de la Cámara Alta supero el 90% de los votos favorables”.

“No está de más recordar que el pasado mes de Abril –cuando nadie preveía la histórica decisión tomada por el Rey Juan Carlos I- el Gobierno  ya había anunciado un anteproyecto de Ley del Poder Judicial para dotar de fuero jurisdiccional a los miembros más destacados de la Familia Real, por lo que ahora no debería haber sorprendido en exceso que se haya aplicado de forma acelerada, pero necesaria, el procedimiento legislativo que concluye esta tarde en el Senado”.

“Tal vez el Partido Popular debería haber dedicado algún esfuerzo para explicar a sus propios notables parlamentarios de la necesidad de esta reforma que van por ahí tildando públicamente de chapucera, o haber aplazado unos días la recentísima propuesta de presunta regeneración democrática en la que Rajoy plantea –de manera inoportuna- limitaciones al número de aforados cuando las Cortes Generales están tramitando –precisamente- el aforamiento de una parte de la Familia Real”, añade.

Para el senador de FORO “esta es una reforma legislativa que hacía falta. A nosotros nos parece que la estabilidad en torno a la Jefatura del Estado tiene que ser una constante y el aforamiento de casi todos sus miembros va a contribuir, sin la menor duda, a evitar que se pretendan utilizar aviesamente los tribunales ordinarios de Justicia para debilitar a quien representa la unidad de España, algo que nos ocupa prioritariamente a cuantos nos sentimos españoles”.

 

“El aforamiento para los principales miembros de la familia real no significa impunidad. Ninguno de ellos, repito, ninguno estará exento de responder en su caso ante la justicia pero nosotros no queremos que la Corona y la figura del rey Felipe VI puedan ser objeto de sacudidas por efecto de las acciones que puedan perpetrarse sobre las personas más significas de su entorno, comenzando por su padre, que ha ostentado durante casi 39 años con enorme acierto, como tantas veces se ha señalado, la jefatura del Estado y ha prestado enormes servicios a España, tanto desde el punto de vista de la modernización como de la democracia y su calidad representativa por todo el mundo.

Señorías, llama la atención que se haya abierto un debate mediático sobre el aforamiento en España y el número de personas que disfrutamos de él. Es toda una novedad porque en cuestión de cuatro décadas no hay constancia de muchas informaciones periodísticas relativas al aforamiento. Llevamos diez legislaturas y aquí en el Senado este asunto no ha sido objeto de iniciativas políticas ni tampoco se ha detectado sociológicamente en estos años pasados que estemos ante un asunto de especial preocupación ciudadana, por más que sorprenda que en España haya 10.180 personas, de ellas 2.000 políticos, que tengamos un estatus que ahora, 36 años después de aprobarse la Constitución en referéndum, se interpreta como una prerrogativa y privilegio pero que en nuestra Carta Magna se habilitó como un mecanismo de garantía y de salvaguarda.

No queremos para el rey don Juan Carlos de Borbón, como para ninguno de los miembros de la familia real, que al hilo de denuncias interesadas exista la más mínima posibilidad de que sufran lo que se ha dado en llamar pena del telediario, ahora más ampliada por aquello de las galernas, de las redes sociales vía twitter, whatsApp, o sucedáneo tecnológico alguno que sirva para zarandear la Corona a través de acusaciones, querellas, cargos o diligencias instigadas contra cualquiera de ellos.

Por eso, a través de este proyecto de ley, apoyamos la concesión de fuero jurisdiccional, y muy singularmente para quien ha protagonizado la jefatura del Estado haciendo posible uno de los periodos más brillantes en la historia de España, y espero, como esperan muchísimos españoles, que continúe ejerciendo el papel que tantas puertas ha abierto a España en muchos país. Repito, aquí, salvo la inviolabilidad constitucional del rey, nadie va a quedar exento de la acción de la justicia.

En todo caso, la cuestión del aforamiento no es un problema que deba convertirse en portada de los debates porque no estamos hablando de aplicar mecanismos para escabullirse del cumplimiento de la ley; se trata de atribuir una jurisdicción judicial concreta para resolver las cuestiones que puedan afectar a una determinada persona.

Nosotros, que hemos discrepado del partidismo, aplicado alevosamente por la gran mayoría de todos ustedes en las Cortes Generales en la renovación del Consejo General del Poder Judicial, creemos en la independencia de los jueces en todas las instancias y, por tanto, que un aforado comparezca en un tribunal superior de justicia autonómico o ante el Tribunal Supremo en absoluto supone un problema relevante para la sociedad española; es más, no se ha insistido suficientemente en el hecho de que el aforamiento limita el número de instancias ante las que puede comparecer el aforado. Conviene decirlo, el aforado tiene una instancia menos que cualquier otro ciudadano.

Por tanto, cuando se explican las cosas con naturalidad, y se explica con claridad lo que significa el aforamiento, no parece que derive en una especial preocupación ciudadana, como tampoco sus representantes públicos a lo largo de todas estas décadas parece que hayamos percibido una necesidad especial por modificar estas cosas.

En todo caso, que en el futuro se planteen debates profundos y consensuados sobre el aforamiento o los cambios a otras instancias jurisdiccionales que se quieran promover nos parece bien. Mientras tanto, rechazamos los vetos, apoyaremos el proyecto de ley y el aforamiento de los principales miembros de la familia real”.