Oblanca: “PP y PSOE juegan al ping-pong con la integración del ferrocarril en Gijón”
El senador de FORO reprocha a la Ministra de Fomento, Ana Pastor, que “son las administraciones del Estado y la autonomía, regidas hoy por Gobiernos del PP y del PSOE, las que tienen que acabar con este intercambio de incumplimientos en el convenio que firmaron en 2002”
“El Ayuntamiento de Gijón ha cumplido sus deberes y ha señalado el sitio para que los ciudadanos tengan centralidad e intermodalidad, con una estación que permita combinar estos dos conceptos claves en beneficio de los usuarios del transporte público”
“Con la exclusión de Asturias del ‘Plan Juncker’ estamos ante una decisión política de Rajoy de extraordinaria gravedad por su repercusión económica y social”
El senador de FORO, Isidro Martínez Oblanca, interpeló esta tarde a la Ministra de Fomento, Ana Pastor, en relación con la política de infraestructuras en Asturias. Oblanca se refirió especialmente en su intervención al “Plan de Vías” de Gijón y a “la exclusión de Asturias y de la línea ferroviaria Palencia-Gijón en el ‘Plan Juncker’ que supone una decisión política de Rajoy de extraordinaria gravedad por su repercusión económica y social”.
Para el senador de FORO “lo que ha sucedido en Gijón con su Plan de integración del ferrocarril ? un gran plan auspiciado desde el año 2002 por el Estado junto con las operadoras ferroviarias y la Administración autonómica y Local? supone uno de los capítulos más lamentables de la reciente historia de Asturias. Doce años y medio después, su Gobierno, señora Pastor, toma decisiones que van en contra del ferrocarril. No hay precedente conocido, no solo en España, sino en Europa, de una gestión ferroviaria que se aplica en sentido contrario a los intereses que está obligada a patrocinar y defender”.
“Cientos de miles de gijoneses asisten desconcertados e indignados a esta larguísima partida de ping—pong en la que el ministerio y la comunidad autónoma se pasan la pelota de los incumplimientos y de los retrasos; PP y PSOE compiten en armonía para no hacer nada. El ayuntamiento ha hecho sus deberes, ha hecho los deberes que le correspondían como administración competente en materia urbanística”, señaló Oblanca que reclamó ante Ana Pastor que “ahora son las administraciones del Estado y la autonomía, regidas hoy por Gobiernos del PP y del PSOE, las que tienen que acabar con este intercambio de incumplimientos en el convenio que firmaron en 2002. Pero no, ambas juegan al ping—pong con la integración del ferrocarril en Gijón”.
Refiriéndose a la exclusión de Asturias del ‘Plan Juncker’, Oblanca señaló que “estamos ante una decisión política de extraordinaria gravedad por su repercusión económica y social. Hablamos de una infraestructura ferroviaria de alta velocidad que fue planificada en el año 2000 por un Gobierno del que usted y el señor Rajoy formaban parte. En la lista de 60 proyectos prioritarios la línea Palencia?Gijón no ha sido presentada, lo que deja sin opciones al tramo entre Pola de Lena y Gijón”.
“El Gobierno de Mariano Rajoy, a pesar de que Europa preveía aportar fondos para este crucial corredor de ancho internacional, lo ha excluido, y eso condena a prolongar por mucho más tiempo las carencias que hoy ya están sufriendo los asturianos y su economía. Es decir, las necesidades que se iban a subsanar con este importantísimo proyecto tal y como se acordó en octubre de 2011, y tal y como respaldaron seis comunidades autónomas, entre ellas Asturias, en el denominado Protocolo de alianza de las autonomías del noroeste ibérico a favor de las infraestructuras de arco atlántico”. “Esta exclusión es tan inexplicable como inaceptable; es otro golpe de dimensiones gravísimas para Asturias, porque se esfuma la ocasión para disponer de una conexión desde Gijón con ancho de vía internacional UIC”, remachó el senador de FORO.
INTERVENCIÓN DEL SENADOR DE FORO (tomada del Diario de Sesiones):
El pasado martes, Asturias recibió el enésimo revés a su desarrollo económico y social, tanto presente como futuro, con la decisión adoptada por el Ministerio de Fomento de postergar el denominado plan de vías de Gijón.
Es esta una decisión que repercute de forma muy negativa no solamente en imprescindibles soluciones urbanísticas de la población más numerosa de Asturias, sino que afecta sobre todo ?y eso sí que es competencia y materia exclusiva del Gobierno? a los intereses del ferrocarril, un ferrocarril que durante los últimos años ha perdido centralidad, vertebración, usuarios, servicios, líneas, frecuencias y cuyo reflejo físico más notorio es la construcción por el anterior Gobierno, y la consagración por el actual, de una estación calificada de provisional: la cuarta estación gijonesa en 25 años, todo un cenotafio al tren, un monumento a la gestión de recursos públicos y lo que se conoce en el argot popular como un chamizo.
Hace una semana, tras varios aplazamientos, el secretario de Estado de Infraestructuras pasó por Gijón con mucha prisa para presidir el consejo de administración de la sociedad Gijón al Norte y ?para indignación de muchos ciudadanos? sumarse entusiasta –en nombre del Gobierno de Rajoy? a la desastrosa política iniciada en 2004 por los gobiernos de Rodríguez Zapatero, que, desde el minuto uno, torpedearon los proyectos que se habían iniciado con cargo al Plan de infraestructuras y transporte. Ese es un plan que usted, señora Pastor, y el hoy presidente del Gobierno, habían aprobado, como miembros del Consejo de Ministros, en cumplimiento de los compromisos que el Partido Popular asumió en su programa electoral.
Lo que ha sucedido en Gijón con su Plan de integración del ferrocarril ? un gran plan auspiciado desde el año 2002 por el Estado junto con las operadoras ferroviarias y la Administración autonómica y Local? supone uno de los capítulos más lamentables de la reciente historia de Asturias. Doce años y medio después, su Gobierno, señora Pastor, toma decisiones que van en contra del ferrocarril. No hay precedente conocido, no solo en España, sino en Europa, de una gestión ferroviaria que se aplica en sentido contrario a los intereses que está obligada a patrocinar y defender.
Resulta inaudito que los mismos gobernantes que en 2002 decían A ahora digan zeta, en un incomprensible giro copernicano de sus propias iniciativas y postulados políticos, de sus compromisos firmados y de sus propios argumentos técnicos ferroviarios. Lo nunca visto, señora ministra de Fomento.
Ustedes ahora, en 2015, hacen trizas no ya a las promesas sino a los acuerdos adoptados en Consejo de Ministros del que formaban parte. Este es un golpe bajo perpetrado a los ciudadanos, en el que cuentan con la complicidad de una administración autonómica socialista con la que el PP se lleva de fábula; una administración que encuentra en el Ministerio de Fomento la excusa perfecta para no asumir su parte correspondiente en el cumplimiento del convenio, en este caso la intermodalidad con la construcción y la financiación de una estación de autobuses digna del siglo XXI, de la que Gijón carece.
Tampoco hay ciudad en España de dimensiones similares que en 2015 tenga semejante vacío. Cientos de miles de gijonenses asisten desconcertados e indignados a esta larguísima partida de ping—pong en la que el ministerio y la comunidad autónoma se pasan la pelota de los incumplimientos y de los retrasos; PP y PSOE compiten en armonía para no hacer nada. El ayuntamiento ha hecho sus deberes, ha hecho los deberes que le correspondían como administración competente en materia urbanística. El Ayuntamiento de Gijón ha señalado el sitio para que los ciudadanos tengan centralidad e intermodalidad, con una estación que permita combinar estos dos conceptos claves en beneficio de los usuarios del transporte público. Ahora son las administraciones del Estado y la autonomía, regidas hoy por gobiernos del PP y del PSOE, las que tienen que acabar con este intercambio de incumplimientos en el convenio que firmaron en 2002. Pero no, ambas juegan al ping—pong con la integración del ferrocarril en Gijón.
La ciudad más poblada de Asturias, con más de una cuarta parte de la población, necesita una estación intermodal digna del siglo XXI, como la tienen todas las grandes ciudades españolas; como la tiene Vigo, señora Pastor, una ciudad muy similar a Gijón, a la que el ministerio ha facilitado los recursos económicos para resolver la integración ferroviaria con una solución acorde con los tiempos.
¿Por qué para Vigo sí y para Gijón no? ¿Por qué, señora ministra de Fomento, el Gobierno de Rajoy convalida la chapuza de Zapatero y consagra la provisionalidad de la espantosa y chamicera estación inaugurada hace ahora 4 años? Ustedes convalidan en Gijón una chapuza similar a la de León; hacen suya las chapuzas de sus antecesores, y se pasan la pelota incumpliendo lo que han firmado y sin dotar los recursos que, en el caso del Ministerio de Fomento, le correspondería impulsar como administración ferroviaria. Dejen de pasarse la bola y digan, señora ministra, lo que van a poner.
PSOE y PP tanto monta monta tanto; el abandono que en ningún lugar de España se consentiría, a Asturias se le endosa con vocación de perpetuidad. Cualquier gran ciudad española o europea aspira a tener un metro. Sin embargo, en el subsuelo gijonés hay un túnel de casi 4 kilómetros que está completamente olvidado; una infraestructura totalmente finalizada, una inversión pública concebida para aproximar el tren a los ciudadanos, captar usuarios con 3 estaciones subterráneas, proporcionar servicios regionales al intercomunicar las poblaciones más importantes del centro de Asturias en muy poco tiempo y mejorar la comunicación con el resto de la región. Y todo ello con una solución innovadora al conciliar los 3 anchos de vía: el de Renfe, el de FEVE y el de la Alta Velocidad. Y no está de más recordar que la primera dovela del AVE del Cantábrico se colocó allí, en Gijón, cuando en España había un Gobierno con alturas de miras que apuntaba hacia el futuro en lugar de apalancarse e incluso retrotraerse al pasado, que es lo está sucediendo, lamentablemente, en materia de infraestructuras con el señor Rajoy al frente del Gobierno y con usted, señora Pastor, al frente del Ministerio de Fomento.
Pero, desafortunadamente, este asunto de la integración del ferrocarril en Gijón, el olvido del metrotren, el desprecio a la centralidad y a la intermodalidad del transporte de viajeros y el colosal desperdicio de los recursos públicos no son los únicos golpes asestados a Asturias por el Gobierno de Rajoy desde que se iniciara esta décima legislatura. Y tampoco hay que remontarse mucho en el tiempo. El pasado 26 de febrero, es decir, hace 11 días, el Gobierno presentó 60 proyectos de infraestructuras para que sean incluidos dentro del colosal impulso financiero público?privado que ha sido planteado desde la Unión Europea, y donde no hay ningún proyecto de Asturias; me refiero singularmente a la línea Palencia?Gijón. La eliminación de este cuello de botella, como lo calificó la propia Unión Europea, es muy importante para España y para Asturias, porque con esta conexión ferroviaria en alta velocidad estaríamos ante lo que debería ser sin duda un proyecto prioritario de las redes transeuropeas de transporte. De hecho fue incluido como tal en la relación de infraestructuras preferentes establecidas por el Parlamento Europeo dentro del período 2014?2020. Esto abrió el camino para acceder a importantes fuentes de financiación que finalmente habilitó 26 000 millones de euros para las obras prioritarias en las redes transeuropeas de transporte, cantidad que será significativamente ampliada con el Plan Juncker, Plan de trabajo, crecimiento y paquete de inversiones presentado en Milán el pasado mes de septiembre, y que va a tratar de movilizar una importante cantidad de millones: 315 000 millones de euros en los próximos tres años.
En el caso de Asturias, no solo se había contemplado inicialmente esta conexión ferroviaria, también se incorporó, como infraestructura preferente, el puerto de El Musel con sus conexiones marítimas; la potencialidad de sus grandes instalaciones, y la denominada autopista del mar, con Nantes, Francia, cuya puesta en marcha respondió a la declaración de Gijón acordada por los ministros de Transporte de la Unión Europea en el año 2001.
Señora ministra, su Gobierno se ha desentendido de la conexión ferroviaria Palencia?Gijón y de todo lo que esto conlleva. A la hora de desvelar ante la Comisión Europea cuál es la prioridad de su Gobierno en materia de infraestructuras, esta no ha sido contemplada, ha sido excluida de las obras prioritarias que se habían establecido en 2011. Estamos ante una decisión política de extraordinaria gravedad por su repercusión económica y social. Hablamos de una infraestructura ferroviaria de alta velocidad que fue planificada en el año 2000 por un Gobierno del que usted y el señor Rajoy formaban parte. En la lista de 60 proyectos prioritarios la línea Palencia?Gijón no ha sido presentada, lo que deja sin opciones al tramo entre Pola de Lena y Gijón. El Gobierno de Mariano Rajoy, a pesar de que Europa preveía aportar fondos para este crucial corredor de ancho internacional, lo ha excluido, y eso condena a prolongar por mucho más tiempo las carencias que hoy ya están sufriendo los asturianos y su economía. Es decir, las necesidades que se iban a subsanar con este importantísimo proyecto tal y como se acordó en octubre de 2011, y tal y como respaldaron 6 comunidades autónomas, entre ellas Asturias, en el denominado Protocolo de alianza de las autonomías del noroeste ibérico a favor de las infraestructuras de arco atlántico. Esta exclusión es tan inexplicable como inaceptable; es otro golpe de dimensiones gravísimas para Asturias, porque se esfuma la ocasión para disponer de una conexión desde Gijón con ancho de vía internacional UIC.
Con esta decisión del Gobierno se frustra también una de las claves para transporte de las mercancías en el tercio norte peninsular a través del nodo de conexión multimodal de los puertos de Avilés y El Musel, donde, como ya he señalado, también los españoles han invertido grandes recursos para construir una ampliación portuaria de grandes dimensiones, a la que parece que no se quiere dar rentabilidad social en forma de generar movimientos, o sea, de promover economía, o sea, de crear puestos de trabajo. No está de más recordar que sobre la actividad portuaria gira una parte importantísima del producto interior bruto asturiano.
El Gobierno de Rajoy se ceba contra Asturias, que en materia de infraestructuras, lejos de avanzar, retrocede. Del puerto de El Musel partía la primera autopista del mar habilitada en España en cumplimiento de aquel acuerdo del Consejo de Ministros de Transportes de la Unión Europea. Desde hace medio año se suspendió esta conexión de España y Francia entre El Musel y Nantes, lo que es una pésima noticia por lo que tiene de pérdida de una importante actividad económica, además de un fracaso en la diversificación de los tráficos portuarios y el descarte de un avance en la logística de distribución y transporte internacional. También es un inconcebible desperdicio de la enorme inversión pública realizada durante la última década en la ampliación portuaria de El Musel sobre costes dolosos aparte.
¿Y qué ha hecho el ministerio para recuperar la autopista del mar? Pues eso nos preguntamos los asturianos, y lo hacemos, además, mirando hacia Galicia, donde desde hace dos meses funciona a plenitud la autopista del mar que conecta el puerto de Vigo con Nantes. Seguro que usted, señora Pastor, que además de ministra es diputada por Pontevedra, tiene buenos motivos para felicitarse por el éxito comercial de esta conexión marítima. Pero los asturianos nos seguimos preguntando por qué ha dejado de funcionar la autopista del mar desde El Musel. Y creemos que el Gobierno debe una explicación de lo que ha hecho y, sobre todo, de lo que piensa hacer para recuperarla cuanto antes.
Señoras y señores senadores, en una interpelación sobre políticas de infraestructuras en Asturias no puede faltar la referencia a la variante de Pajares. A lo largo de esta legislatura hemos tenido la oportunidad de hablar numerosas veces aquí en el Senado de esta infraestructura. Siguen vigentes los argumentos que una y otra vez se han traído a esta tribuna. Repito, siguen vigentes en una obra que ya debería haber entrado en servicio hace 5 años y que ahora pretende hacerse con características muy inferiores a las que se establecieron cuando el Gobierno de Aznar las puso en marcha para conectar la capital de España y la de Asturias por AVE en 2 horas y cuarto. 2 horas y cuarto. Para eso se han invertido ya 3000 millones de euros de dinero público. La variante apenas avanza y de ahí que los asturianos sigamos aislados, sin disponer de infraestructuras ferroviarias acordes con los tiempos y de las mismas características que sí tienen en el resto de España. Permítame, como ejemplo, señalar que en el pasado mes de febrero los temporales de nieve bloquearon la vía férrea entre León y Asturias durante nada menos que 5 días. 5 días y 5 noches sin conexión ferroviaria, lo que demuestra una escasez de medios de conservación, de mantenimiento y de prevención que nos devuelve al siglo XIX. Se suspende el servicio ferroviario y por carretera también se suspende el servicio o el tráfico de camiones.
El señor VICEPRESIDENTE (Lucas Giménez): Señoría, por favor, vaya finalizando.
El señor MARTÍNEZ OBLANCA: Acabo enseguida, señor presidente.
También, eso sí, cada año, cada otoño, el delegado del Gobierno deleita a la concurrencia con una chocarrera exhibición de medios para afrontar la vialidad invernal, que cuando se ponen a prueba se revelan absolutamente insuficientes, aunque las nevadas se pronostiquen con una semana de antelación.
Podríamos, pero el tiempo no me da para más, hablar, por supuesto, de las autovías, la autovía del Cantábrico, la autovía del Suroccidente. Y, en todo caso, señora ministra, le interpelo en esa ocasión, una vez más, sobre la política del Gobierno en materia de infraestructuras y le pediría, por favor, que nos aclarase las cuestiones que le he planteado respecto a la integración del ferrocarril, la autopista del mar y el tema de El Musel.
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