La Consejería de Administración Autonómica, Medio Ambiente y Cambio Climático estima que la chimenea que propone construir Arcelor Mittal para el sistema depurador secundario del sínter B disminuiría hasta un 21,3 % las concentraciones anuales de partículas contaminantes PM10 en la zona oeste de Gijón.

El vicepresidente y titular de la consejería, Juan Cofiño, ha facilitado hoy este dato en el pleno de la Junta General, donde ha indicado que esta medida es equivalente a la incluida inicialmente en el plan de mejora de calidad del aire a corto plazo de esa zona, que preveía la instalación de un filtro en el circuito secundario del sínter.

El filtro se considera ahora económicamente inviable “dado que el plan que acometerá la empresa en tecnologías para la descarbonización de sus operaciones en la factoría de Veriña incluye el desmantelamiento del sínter en 2025”, ha explicado el consejero.

Cofiño ha señalado que la modificación del plan de calidad del aire, que permitiría sustituir el filtro inicialmente aprobado por una chimenea de 60 metros de altura, se encuentra en fase de información pública. Este cambio conllevaría una inversión de 7,2 millones, ya que además de la chimenea, cuyo coste es de 1,2 millones, la empresa propone, de forma complementaria, la instalación de un sistema de captación y filtrado de partículas procedentes del enfriador del sínter A, con un coste de otros 6 millones. La inversión, que no estaba prevista anteriormente, permitiría también reducir el impacto generado por este otro gran foco de emisiones difusas de la factoría de Gijón.

La vida útil de la chimenea sería superior a la del propio sínter B, ya que servirá a futuras instalaciones incluidas en el plan de descarbonización de la empresa.

 

Por otra parte, el vicepresidente ha manifestado que en octubre solicitó formalmente al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico la apertura de las negociaciones para la asunción, por parte del Principado, de las competencias en materia hidráulica incluidas en el Estatuto de Autonomía.

El proceso de reclamación de estas competencias, que figuran en el Estatuto como exclusivas de la comunidad autónoma, “son de las pocas que quedan pendientes de desarrollar”, ha señalado Cofiño.

Las transferencias de la gestión de las cuencas internas permitirían al Gobierno de Asturias ejercer competencias sobre los ríos Nalón y su cuenca, el Tol, Anguileiro, Porcía, Frejulfe, Barayo, Negro, Esva, Esqueiro, Uncín, los de la cuencas de las rías de Avilés, Aboño y Villaviciosa; el Piles, el España, Merón, el Libardón, Espasa, Acebo, Guadamía, Ereba, Bedón, Carrocedo, Purón, Novales, Cabras y otros cursos menores costeros. De esa gestión quedan fuera los ríos Eo y Navia (compartidos con Galicia), el Sella (compartido con Castilla y León) y el Deva (compartido con Cantabria y Castilla y León).

Este planteamiento permitiría que, en al menos el 70% de la superficie del territorio del Principado, donde vive más del 90% de la población, la administración hidráulica fuese totalmente asturiana. De este modo, sería la dirección general con competencias en agua la encargada de las labores técnicas y administrativas que actualmente realiza la Confederación Hidrográfica del Cantábrico.