Los operarios han terminado ya el hormigonado del túnel de Santiuste y se ha aplicado la primera capa de asfalto a la mayor parte del tramo
Durante los últimos días del mes de julio. Esa es la previsión que maneja el Ministerio de Fomento para abrir al tráfico los cerca de 6 kilómetros de la Autovía del Cantábrico que separan la localidad de Pendueles (Llanes) de La Franca (Ribadedeva).
El avance de las obras en este tajo es evidente cada semana que pasa. Por el momento los trabajos en el túnel de Santiuste, uno de los puntos críticos del tramo, se encuentran ya en su fase final. Las labores de hormigonado en su interior se han dado por concluidas y durante estos días los operarios se centran en la construcción de las diferentes instalaciones eléctricas y del alcantarillado que llevará este conducto de 375 metros de longitud que permitirá salvar la Sierra Plana de La Borbolla. Las obras en este punto, podrían estar finalizados incluso a mediados de julio.
En donde se centran ahora buena parte de las labores de construcción de este tramo de la A-8 es en igualar la caja de esta vía rápida en los dos extremos del túnel. Por un lado se trabaja en su vertiente Oeste para rellenar el espacio utilizado por la maquinaria en la construcción de este paso subterráneo, unas tareas que a juzgar por lo avanzadas que están no deberían prolongarse mucho en el tiempo.
Por otro lado buena parte de los operarios que trabajan en este tajo se afanan en igualar la caja de la A-8 desde la salida Este de los túneles hasta el puente sobre el río Cabra, frontera natural de los concejos de Llanes y Ribadedeva. Aquí aún queda tarea por hacer y, aparentemente es uno de los puntos que presenta un mayor retraso del tramo. Durante estas jornadas excavadoras y camiones tratan de igualar la cota de las plataformas de este viaducto de 260 metros de longitud con el trazado que seguirá la Autovía de Cantábrico cuando salga de los túneles de Santiuste en sentido Santander.
Otro punto donde es evidente la concentración de operarios y el avance de las obras es en la localidad ribadedense de La Franca. Concretamente en el punto donde la N-634 conectará con la Autovía, y en el que se trabaja ya de cara a tener listos los enlaces entre estas dos vías de comunicación de cara a finales de julio. Otro signo claro de que las labores de construcción se encuentran ya en su última fase es que se ha aplicado ya la primera capa de rodadura en la mayor parte de estos futuros 6 kilómetros de vía rápida.
Si hasta hace unas semanas tan sólo se había aplicado asfalto a cerca de un kilómetro de recorrido a la altura de Pendueles, ahora la capa de rodadura se extiende desde esta localidad llanisca hasta apenas unos cientos de metros de distancia de la entrada Oeste de los túneles de Santiuste. La situación es muy similar por la vertiente ribadedense de este tramo de la autovía. Allí la mayor parte del recorrido luce ya su primera capa de asfalto que llega incluso a cubrir la plataforma sur del puente sobre el río Cabra. La norte todavía no se ha asfaltado ya que aún no se han finalizado totalmente las labores de construcción. Y es que mientras una luce ya incluso el vallado de tono azul que protegerá a los vehículos de posibles salidas de la vía, la otra presenta un nivel de ejecución más retrasado.
Se espera que el asfaltado completo del trazado de la A-8 entre Pendueles y La Franca se realice ya a mediados julio, cuando apenas quede una semana para abrir este tramo de la A-8 al tráfico. Los plazos más optimistas incluso apuntan a que este tajo de la Transcantábrica podría estar en funcionamiento para el 26 de julio.
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