Reencuentro de 1ª promoción de FP II de la Granja Escuela de Luces tras 44 años de finalizar estudios - Concejo de Colunga

Como estaba previsto el encuentro inicial se produjo a las 20:30 del viernes en la playa de la Griega de Colunga. Una entrañable cena de bienvenida en el Rte. Vistalegre amenizada por un antiguo alumno con acordeón y a descansar.

A las 9:30 del sábado tuvo lugar el reencuentro de alumnos, alumnas, profesorado y educador de la promoción, aunque por diversos motivos no pudieron asistir todos.

A continuación, se celebró una reunión en el salón de actos con recepción y bienvenida de la actual directora, María Soledad Martínez, quien detalló el funcionamiento actual del instituto, puntero especialmente en el ámbito agrario. Seguidamente intervino el antiguo profesor y exdirector Carlos Alberto Pérez Durán que, tras un breve saludo, cedió la palabra al artífice del evento: el antiguo alumno y actual ingeniero agrícola, el vallisoletano Tomás Hoces Cabezudo, quien glosó la importancia de este reencuentro después de 44 años de finalizar sus estudios agrarios en este centro y que ahora coincide también con el cierre de la vida laboral de todos ellos. Destacó la relevancia que tuvo para quienes venían de pueblos rurales de toda España el poder estudiar en Luces, donde contaron con una enseñanza pública de gran calidad y con una residencia con comedor totalmente gratuitos.

Agradeció el apoyo de sus compañeros y el esfuerzo realizado para acudir desde distintos puntos de España —incluso desde Canarias—, así como el respaldo recibido en la organización del encuentro por parte del antiguo educador de la residencia, José Francisco Cima Muñoz. Posteriormente, tomaron la palabra varios antiguos alumnos, cerrando el acto la antigua profesora de Lengua, Victoria R. Otero, y el entonces profesor de gimnasia, José Ardura.

Después tuvo lugar una visita por las instalaciones y, a continuación, una comida de hermandad en el comedor del instituto, coordinada por Nuria, la responsable de la cafetería del centro, que en todo momento facilitó el servicio pese a que no había cocina en funcionamiento.

Finalizada la comida, el profesorado se despidió, y alumnos y educador se citaron para la noche, en la que disfrutaron de una espicha asturiana en el llagar de Crespo, en Sales. Hubo abrazos, buenos deseos, intercambio de teléfonos y un sueño compartido: poder celebrar las bodas de oro de la promoción dentro de tres años, ya que en esta ocasión conmemoraban tanto el final de sus estudios como sus jubilaciones.

En resumen, todos coincidieron en que se les brindó una oportunidad de oro a jóvenes rurales que supieron aprovecharla. Algunos opositaron y lograron plaza como funcionarios; otros encabezaron explotaciones agrícolas o ganaderas; y no faltaron quienes continuaron estudios de Filosofía, Historia o Ingenierías. No dudaron en acudir desde Valladolid, Zamora, Palencia, León, Madrid, Cuenca, Guadalajara, Zaragoza, Navarra, Barcelona, Cáceres, Ávila, Sevilla, Pontevedra, Canarias y Asturias para volver a verse en el mismo lugar donde compartieron sus años de formación.