Landa: “Hoy PP y PSOE han votado en contra de revisar los nuevos criterios de valoración que tanto daño están haciendo a las personas dependientes, y especialmente a aquellas con enfermedad mental”
“La modificación de baremos, ahora más exigentes, ha perjudicado a las personas con dependencia, especialmente a las de enfermedad mental”
“La definición que hace la Ley de cada grado no coincide con las puntuaciones de los actuales baremos”
“Es necesario que el Gobierno del Principado se dirija con inmediatez al Gobierno de la nación para realizar las actuaciones dirigidas a la revisión de los criterios de valoración”
Intervención de la diputada de FORO en la Junta General, Esther Landa, en su proposición no de ley sobre la revisión de criterios de valoración de la dependencia de los enfermos de Alzheimer y otras enfermedades mentales. Landa manifestó tras la votación en el Pleno que “hoy PP y PSOE han votado en contra de revisar estos nuevos criterios de valoración que tanto daño están haciendo a las personas dependientes y especialmente a aquellas con enfermedad mental”.
Intervención completa:
“Que el sistema de valoración de dependencia se ha endurecido es un hecho reconocido incluso por los propios valoradores. Con unos criterios cada vez más exigentes, más perjudiciales y, sin ninguna duda, desincentivadores para todas aquellas personas que se encuentran en situación de dependencia.
La Ley de la Dependencia distingue entre tres grados de dependencia y cada uno de estos se obtiene en función de la puntuación alcanzada en un baremo.
Con la modificación de baremos llevada a cabo en el 2011 la primera de las cuestiones a destacar es que la definición que hace la Ley de cada grado no coincide con las puntuaciones de los actuales baremos. Es decir, si una persona, por su situación, se podría definir como de grado 2 (dependencia moderada), con la aplicación del nuevo baremo sólo alcanzaría la puntuación de grado 1 (dependencia leve).
El segundo de los aspectos a revisar es la puntuación asignada según la supervisión que requiera. Es decir, si una persona necesita una supervisión que requiera apoyo físico, si tiene una limitación física se le aplica un baremo mayor que a una persona que tenga limitación cognitiva.
Y saben ¿por qué? porque los enfermos de Alzheimer, por lo general, tienen buena movilidad, no tienen limitación física. Y por el simple hecho de poder mantener la posición del cuerpo, desplazarse dentro del hogar, sentarse, levantarse, acompañar a su cuidador a hacer la compra o recoger la mesa les penaliza....
Les pongo un ejemplo: Una persona afectada por una lesión medular es consciente de que quiere comer, beber, ir al baño, pasear, etc. Lo que necesita es de otra persona que le sirva de apoyo constante para poder ejecutar lo que quiere en cada momento.
Un enfermo de Alzheimer puede ejecutar (hasta fases avanzadas se conservan movimientos) pero no son conscientes de lo que quieren o necesitan en cada momento. ¿Acompañan a su cuidador al supermercado? Sí, pueden.... pero muchas veces no saben ni a donde van ni para qué. ¿Tienen menos dependencia unos que otros? No.
En definitiva Señorías, la modificación de baremos con criterios más exigentes ha perjudicado sin duda a todas las personas con dependencia, pero muy especialmente a las personas con enfermedad mental siempre y cuando tiene más peso la limitación física que la cognitiva, a pesar de que en ambos casos se requiere de un apoyo, distinto pero un apoyo.
Porque que los criterios de valoración se han endurecido es algo que no puede negarse. Y si no a las cifras me remito. Les pongo un ejemplo: una persona con Alzheimer que hoy en día obtiene una puntuación de 40 puntos, con el criterio anterior obtendría 20 más, lo que supone que si hoy se le asigna un grado 2, con el antiguo sistema hubiera obtenido un grado 3, lo que conlleva una gran diferencia en prestaciones.
También la paulatina reducción de los expedientes de grado 3 (dependencia severa) es un hecho que demuestra hasta qué punto se han endurecido estos criterios. Cada vez a menos personas se les reconoce este grado.
Y, como saben ustedes, la dependencia está íntimamente ligada al envejecimiento. Casi el 80% de las personas con dependencia son mayores de 65 años. A mayor edad más dependencia.
Pues en Asturias, la comunidad más envejecida del país, y desde el tijeretazo del 2012 a la dependencia, se ha reducido en casi un 25% el número de personas con dependencia severa, con grado 3, es decir, se les ha reducido su grado a una de cada cuatro personas con gran dependencia.
¿Cómo se explica la continua reducción de estos expedientes?
A menos dependencia menos prestaciones lo que sin duda supone un gravísimo daño para las personas con dependencia, al mismo tiempo que un importante ahorro para el Gobierno. Pregúntense entonces cuáles pudieron ser los motivos que provocaron la modificación de los baremos.
Otro tema es el de las revisiones. Cómo es posible que cuando a un enfermo de estas características se le hace una revisión se le asigne un grado inferior al que ya tiene reconocido, teniendo en cuenta que la enfermedad del Alzheimer conlleva un deterioro progresivo, que su dependencia va a evolucionar tanto física como cognitivamente y que en ningún caso va a experimentar mejoría.
Es una incongruencia que evidencia que con este endurecimiento de condiciones se está dejando a muchas personas fuera del sistema, a muchas personas dependientes totalmente desprotegidas.
Y se encuentran desprotegidas porque a un gran porcentaje de estas personas, a pesar de que necesitan supervisión continua, se les está asignando un grado 1, una dependencia leve. ¿Y saben qué pasa con los grados 1? Otro de los recortes de Rajoy en el 2012. Que no tienen derecho a prestación hasta, en teoría, ya veremos lo que pasa, junio del 2015. Ya veremos lo que pasa porque tendrán que ser nuevamente valorados. A ver si todavía les espera unos meses más de espera.... que eso es otra.
Les pongo un ejemplo más: Una persona con alzheimer a mediados del 2013 recibe una notificación en la que se le dice que tiene reconocido el grado 1 pero que hasta junio de 2015 no tiene derecho a prestación. Y que para que ésta se le reconozca tendrá que volver a solicitar, en junio 2015. Tiene que esperar dos años para pedir una nueva valoración y en ese mes de junio esperar de nuevo todo el proceso. Pueden imaginarse ustedes el deterioro que habrá sufrido esa persona si es que no ha fallecido por el camino.
Por todo ello, y ya finalizo, ante la discriminación que sufren los enfermos de Alzheimer y otras enfermedades mentales consideramos absolutamente necesario que el Gobierno del Principado se dirija con inmediatez al Gobierno de la nación para que realice las actuaciones oportunas dirigidas a la revisión de los criterios de valoración actualmente establecidos.
‘Si camina y come no tiene derecho a ayudas, aunque sufra Alzheimer’. Estas declaraciones son de la plantilla de valoradores de Asturias del pasado mes de octubre; a la vez que criticaban la dureza del baremo actual".
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