Por José Suárez Arias-Cachero, en Nortes

Los hechos son los siguientes: De un lado, el Oviedo Baloncesto lleva 9 temporadas ininterrumpidas en la Liga Oro y 7 de ellas jugó los play-off para colocarse en la élite del baloncesto español. Hasta ganó una Copa Princesa. Su presupuesto no llega a los 900.000 euros de los cuales más del 75% lo aportan los socios y los patrocinadores privados. Además del equipo profesional tiene otros 25 equipos con casi 500 jugadores juveniles. Es un éxito de la sociedad civil, gestionado con honradez, transparencia y austeridad. Sin deuda, sin escándalos, sin dependencia de lo público. Un ejemplo de lo que necesitan Oviedo y Asturias para detener la decadencia y crear un futuro distinto. Un modelo digno de apoyar por el cambio de mentalidad que representa en una sociedad derrotada y victimista como la nuestra.

Del otro lado, Unicaja/Liberbank patrocinó con 120.000 euros esta temporada al equipo a cambio de que llevara su nombre. Justo cuando se clasificó para el play-off anunciaron que retirarían el patrocinio por cambios en su política de marketing. La citada política de marketing implica cancelar el apoyo a todos los equipos asturianos que sumaba menos de 300.000 euros mientras se mantiene el apoyo al Unicaja Málaga de baloncesto con 7 millones de euros y aparentemente a otros equipos andaluces como el Unicaja Voleibol de Almeria.

“Esta falta de sensibilidad con Asturias y este agravio discriminatorio corresponde a Manuel Menéndez, CEO de Unicaja”

Esta decisión, esta falta de sensibilidad con Asturias y este agravio discriminatorio corresponde a Manuel Menéndez, CEO de Unicaja, ex presidente de Liberbank y Cajastur. Merece la pena recordar que más allá de sus méritos profesionales, llegó a su puesto original con el apoyo del parlamento asturiano y los ayuntamientos de Oviedo y Gijón.