Cuando una persona deja tanta huella por los lugares en que ha dedicado su trabajo, su esfuerzo, su capacidad, es digno de reconocer

Es lo que le pasa a Don Segundo: sacerdote, amigo.

Con las raíces tan profundas del que suscribe de la villa de Cangas del Narcea, de donde mi madre, mi abuela, mis tíos eran naturales y dónde pasé muchos periodos vacacionales y muchas idas y venidas al cementerio de Arayón, villa acogedora y entrañable donde las haya, Don Segundo caló muy hondo entre sus gentes.

En la viila de Colunga, podríamos hablar otro tanto. Su simpatía, saber estar y sonrisa permanente hace que la vida sea más amena, más feliz y como no, más entrañable.

Haciendo honor a la Virgen del Carmen quisiera hacer una "descarga" de agradecimiento, sentimiento por esos diez años de su apostolado diario en la villa de Colunga, su paciencia, sus lazos con los niños y niñas de la misma, con sus monaguillos y ese Padrenuestro tan simbólico con las manos entrelazadas.

Esperando que su nueva andadura, allá donde fuere, sea al menos tan gratificante y llena de servicio a los demás como en los sitios donde estuvo.

Don Segundo hasta siempre... mejor, hasta luego.

"La verdadera virtud es amablemente alegre"

"Et regni ejus non erit finis". !Su Reino no tendrá fin!

 

Fdo: Juan Manuel Olagüenaga Fuertes