"Si tenenemos unos costes energéticos superiores en un 30% a los de otros países, las deslocalizaciones llegarán antes o después"

"El planteamiento de Javier Fernández es completamente inoperante"

"Los socialistas nunca han tenido políticas de infraestructuras porque no creen en ellas. Hacen políticas clientelares"

Por Fernando del Busto en La Voz de Avilés

El presidente de Foro Asturias, Francisco Álvarez-Cascos, se reunió ayer en Avilés con integrantes de la directiva de su partido, de las juntas de la comarca y representantes de Foro en el Congreso y el Senado para analizar la situación tras el anuncio realizado por Alcoa. Al final hizo un aparte con LA VOZ DE AVILÉS para esta entrevista.

–Su análisis es que Alcoa es la primera pieza a la que seguirán otras industrias. ¿Maneja previsiones?

–No conozco los procesos internos de decisiones de las grandes empresas y, en particular, de estas multinacionales con centros fabriles en distintos países. Pero, por las mismas razones que uno acude en su barrio a comprar al comercio donde los mismos productos están más baratos, las grandes corporaciones industriales asignarán sus producciones a aquellos centros con menores costes. El que quiera ignorarlo se hace trampas al solitario, intenta imaginar que llueve para arriba y nunca sucede. Si tenemos una estructura de costes energéticos un 30% más cara que en otros países europeos, la deslocalización llegará antes o después.

–Algunas medidas ya se han tomado, aunque en ocasiones haya sido a costa de los trabajadores.

–En Asturias se frenó el proceso de deslocalizaciones, y tengo muy frescos los recuerdos de 2012 en ArcelorMittal, gracias a los esfuerzos hechos por los trabajadores. La falta de competitividad por los costes energéticos se ha compensado con sacrificios salariales de los trabajadores, pero eso se ha terminado. Ya no se puede pedir más. Ahora, ante la imposibilidad de reducir los costes de producción, Alcoa ha decidido que se produzca en otra factoría.

–¿A su juicio cree que el Gobierno no está acertando en la política industrial en este país?

–Hay una mezcla de incompetencia y negligencia. No puedo precisar en qué porcentajes. Lo que está claro es que España no tiene política industrial. Lo que hay son unos parches para arreglar algún sector: el sector financiero, al sector del automóvil. Y poco más. Y el sector metalúrgico no tiene ayudas; no existe una política energética que le permita competir.

–¿La situación de Alcoa se puede revertir o es inevitable?

–Si se adoptan medidas de emergencia, sí. Si lo que queremos es discutir con carácter general planes de futuro, modelos de política y acuerdos de Estado para reformar la política energética no vamos a llegar a tiempo porque va a ocurrir lo que dice el refrán: a burro muerto, la cebada al rabo. Lo que el martes propuso el presidente del Principado es completamente inoperante. No hay nada más que un camino: una medida de emergencia para aplicar con carácter transitorio tarifas eléctricas competitivas a estas industrias, que les permitan homologarse con sus competidores europeas.

–¿Existen margen en la Unión Europea para estas medidas ?

–No tengo dudas. Y, además, hay líneas autorizadas por la Comisión Europea que afectan a la reducción de costes y no se están empleado. Tenemos el ejemplo de las líneas para compensar a este sector por las emisiones de CO2, que el gobierno español ni dota en los presupuestos y lo poco que aporta, no lo usa. Pero es que tenemos más datos.

–¿Por ejemplo?

–Red Eléctrica Española, empresa pública, desde el año 2010 en que el ministro Sebastián inició la carrera de incremento de los costes a todos los consumidores, ha subido los peajes de transporte eléctrico un 70%. Es uno de los componentes de la tarifa eléctrica y los puede recortar en ese mismo porcentaje. Por lo tanto, en situaciones de emergencia existen muchas soluciones de Boletín Oficial del Estado. Lo que se debe hacer es adoptarlas con carácter de urgencia. Me parece inaceptable y de una frivolidad ilimitada que el señor Soria eluda su responsabilidad y la traslade a las empresas, sabiendo que la política energética la define un Gobierno en el BOE.

–Usted conoce a las personas. ¿El presidente Rajoy llegará a dar la orden de intervenir?

–En casi tres años están dejando caer la industria siderúrgica, del zinc y del aluminio. Hace tres años estábamos en la cuenta atrás. Me gustaría creer que, en un momento dado, va a cambiar, pero esos antecedentes me hacen ser muy pesimista.

–¿Hubo errores en el proceso de privatización de Alcoa, en las ayudas que se ofrecieron?

–No, en absoluto. ¿En qué hubiera cambiado en que fuese pública? Los costes energéticos serían los mismos.

–LA VOZ desveló el compromiso de SEPI para asegurar un precio de la energía, pagando a Alcoa si se superaba el tope fijado.

–Al final es el BOE el que facilita las líneas de ayuda para homologar los costes energéticos. La condición de pública o privada no cambia para nada la naturaleza del problema. Y nadie puede pedir a las empresas públicas que asuman las pérdidas derivadas de una política energética que penaliza sus costes.

–La política industrial también son las apuestas por las infraestructuras, donde Avilés sufre retrasos históricos en sus comunicaciones.

–El engaño masivo al que están sometidos los asturianos, primero por los gobiernos del PSOE y después por el PP, no se circunscribe a la política energética. Afecta al conjunto de sus decisiones. Podemos hablar de las comunicaciones, de la política minera, la agricultura... El problema de Asturias no es puntual, sino global. Y, en todos los casos, se ha producido un engaño de ocultación de los problemas.

–Usted conoce bien el proyecto de Ronda Norte, ¿dónde se encuentra el problema?

–En el año 2004 Asturias dejó de ser una prioridad para el Gobierno. Y lo que hubo fue la inercia de las decisiones adoptadas hasta entonces y la cancelación de las que se habían adoptado. Y eso se refleja en todos los proyectos, como los de Avilés, pero también Oviedo y Gijón. Y no era porque hubiese un ministro asturiano, sino porque los procesos administrativos estaban en una determinada fase. Pero en 2004 se paralizaron y se desviaron los recursos a otras regiones.

–¿Y obras como la conexión del PEPA con la Autovía, que dependen del gobierno asturiano?

–El gobierno del Principado vivió durante mucho tiempo a remolque de las inversiones del Estado. Recuerdo muy bien cómo se intentaban utilizar los fondos mineros estatales para financiar obras del Principado. El Principado nunca ha tenido una política de infraestructuras porque el gobierno socialista no cree en ella. Dedica el dinero a políticas clientelares para construir una economía subvencionada.