Agradezco la invitación para participar, en representación del Gobierno del Principado, en la clausura de la Asamblea Ordinaria de la FADE. Quiero saludar a la alcaldesa de Gijón, dar la bienvenida a Asturias al presidente de los empresarios españoles, Juan Rosell, y, cómo no, felicitar por la organización de este acto a Pedro Luis Fernández, que preside por primera vez la principal cumbre anual de los empresarios asturianos. Pedro Luis encarna una forma de entender la relación entre empresarios y administraciones públicas basada en la interlocución, el diálogo fluido, la crítica constructiva. Nosotros compartimos esa forma de hacer. Porque el diálogo y el pacto social son, precisamente, dos de las principales señas de identidad de nuestro Gobierno, al que tengo el honor de pertenecer.
Hoy me gustaría, precisamente, invocar en mi intervención el valor del diálogo, que es una de las esencias de la política, aunque no todos la practican. Hay políticos que apelan al miedo paralizante, ese gran motor de los populismos. Hay políticos que se aferran a eso que el escritor Antonio Muñoz Molina ha llamado “el ladrido agresor”. Nuestra sociedad vive momentos difíciles, problemas complejos que no admiten respuestas fáciles, simples, mesiánicas. Sí, la simplificación es el primer ataque a la democracia (Todorov).
Afortunadamente, frente a algunas prácticas, la realidad se acaba imponiendo casi siempre y nos enseña que el entendimiento es el único camino posible. Porque no hay actividad política que no esté en deuda con el diálogo. Y con el sentido común. Y sé que el nuevo presidente de FADE comparte esta visión de la realidad.
Descuiden, que el valor del diálogo no es un lema publicitario. Nosotros le hemos buscado concreción. Y ustedes, los empresarios, también. Hace hoy justo un mes, el presidente del Principado y sus interlocutores sociales, es decir, la Federación Asturiana de Empresarios, la Unión General de Trabajadores y Comisiones Obreras, presentaron la Estrategia Industrial para Asturias, un ambicioso marco de actuación para la política industrial autonómica. Porque todos entendemos que Asturias debe seguir conservando un corazón industrial vigoroso.
Después de décadas de fuertes reconversiones y ajustes en todas sus ramas de actividad, el Principado de Asturias sigue siendo un claro exponente de región industrial. Ciertamente, el impacto de la crisis económica y financiera ha sido muy fuerte, y ha provocado reducciones de actividad, valor añadido y empleo, pero la industria sigue generando un gran número de empleos (cerca de 57.000) y aporta más de 3.300 millones de euros al PIB regional, con una productividad elevada y un fuerte efecto de arrastre sobre la actividad económica.
Esta Estrategia es la respuesta de una sociedad, representada por su Gobierno y por los agentes sociales, que lucha para defender las bases de su prosperidad, a la que la industria ha contribuido decisivamente. Pero también de una sociedad realista, consciente de que las condiciones en las que nació y se desarrolló la industria asturiana han cambiado radicalmente, tanto las condiciones internas sobre las que se basó su crecimiento (mercado próximo, bajos costes) como las del entorno en el que ahora debe moverse (reducción de demanda en mercados tradicionales, crecimiento de mercados geográfica y culturalmente alejados, nuevos competidores, configuración de cadenas de valor globales, aceleración del cambio tecnológico).
Esto significa que la industria asturiana (y no sólo la asturiana) tiene que hacer cada vez mayores esfuerzos para continuar siendo competitiva. Efectivamente, el Principado de Asturias no está solo en este esfuerzo por mantener y reforzar la competitividad de la industria. Como es bien sabido, la Comisión Europea ha comenzado a revisar su posición en relación con la política industrial, apostando por una industria europea más fuerte como base para el crecimiento y la recuperación económica. Europa se ha dado cuenta de la importancia de la industria, fijémonos en Estados Unidos. El comisario Tajani ha impulsado una nueva estrategia por el renacimiento industrial de Europa.
Asturias cuenta con unas bases sólidas sobre las que construir una industria más competitiva, innovadora, internacionalizada y sostenible. Por eso hoy quiero aprovechar mi presencia en esta singular cita de la vida económica asturiana para expresar nuestro reconocimiento y nuestro apoyo al esfuerzo de los empresarios y de los trabajadores asturianos que, a pesar de la virulencia de la crisis, de haber atravesado la crisis más grave de los últimos 50 años, han sido capaces de mantener niveles de actividad y empleo importantes.
El número de empresas que innovan y que exportan ha aumentado significativamente. Cada vez se exporta más y a más países y han aumentado las exportaciones a mercados emergentes en los que años atrás nuestra presencia era mínima. Las infraestructuras han mejorado sustancialmente, aunque esperamos mostrar todo nuestro potencial de crecimiento con la entrada en servicio de las aún pendientes, y contamos con un sistema regional de innovación más fuerte, al que es necesario sacarle todo el partido posible.
Pero estos elementos positivos no son suficientes. La crisis está dejando una huella profunda en nuestra sociedad. Cerca de cien mil asturianos en busca de empleo nos exigen un mayor esfuerzo. Y aunque la situación económica sea mejor ahora que hace un año, el drama de esos asturianos nos impide hablar de un fin de ciclo. En la mayoría de los sectores queda mucho para recuperar la situación anterior a la crisis, por lo que es imprescindible seguir trabajando para que las empresas crezcan y generen empleo. Todos, Gobierno, empresarios y trabajadores, debemos contribuir a superar las dificultades de nuestro tejido industrial para hacerlo más productivo, más competitivo, más innovador, más internacionalizado y más sostenible.
Porque….
- Queremos empresas más fuertes, más grandes, que cuenten con recursos y capacidades propias para afrontar los procesos de internacionalización e innovación que exigen la aceleración de la globalización y el cambio tecnológico. - Queremos contar con el mejor capital humano, con empresarios y trabajadores cada vez mejor formados, capaces de aportar valor a unas empresas que se enfrentan a nuevas realidades. - Queremos acelerar la modernización de nuestro tejido industrial. - Queremos revisar nuestro marco regulatorio y la actuación de la administración para hacerlos favorables a la actividad industrial, agilizando y aliviando las cargas burocráticas, y adaptar los sistemas de apoyo a las nuevas necesidades de las empresas. - Queremos una industria segura y sostenible, que compatibilice la actividad industrial la protección del medio ambiente y de la salud y la seguridad de los trabajadores.
Las comunidades autónomas no queremos ser una traba, un escalón más. Somos agentes dinamizadores del territorio, comprometidos con nuestro desarrollo, por ello, la Estrategia Industrial para Asturias aborda estos y otros aspectos y propone medidas ambiciosas para contribuir a la mejora de la competitividad de las empresas industriales, para facilitar la incorporación de conocimiento e innovación y acelerar el cambio estructural de la industria, para impulsar su internacionalización y para asegurar su sostenibilidad.
La Estrategia Industrial se inserta en el marco dibujado por la Estrategia de Especialización Inteligente RIS3, recientemente aprobada por el Consejo de Gobierno, que sitúa en su punto de partida el objetivo de fortalecer la industria a través de la tecnología y señala la necesidad de asegurar la competitividad de la industria en Asturias. El Ejecutivo asturiano ha establecido así una estrategia de desarrollo propia que ha de servirle no sólo para acceder a la financiación europea, sino también y especialmente para definir sus prioridades en el camino hacia la recuperación económica sostenida, la diversificación e internacionalización de su tejido empresarial, el empleo de calidad y el desarrollo equilibrado de su territorio.
El objetivo de este documento es concentrar en determinadas prioridades las políticas y las inversiones en investigación e innovación. Así, la Estrategia de Especialización Inteligente para Asturias establece seis prioridades:
- Especialización en materiales sostenibles. - Apuesta por la fabricación digital y la fabricación aditiva (impresión 3D). - Desarrollo de las comunicaciones y la red de suministros. - Línea de especialización regional en torno a las competencias básicas propias de los procesos industriales de producción y transformación del acero (Asturias, como polo industrial del acero). - Competencias tecnológicas transversales para atender la demanda de los mercados agroalimentarios con un tratamiento diferenciado para el sector lácteo.
- En relación con el envejecimiento demográfico y la calidad de vida, Asturias dispone de excelencia científica en biomedicina, especialmente en oncología y en neurociencias, y se han detectado oportunidades para la colaboración con la investigación clínica. También existe una clara oportunidad de estrechar la colaboración de la actividad pública con los agentes privados activos en I+D, así como de acercar al mercado de la salud campos tecnológicos no médicos.
La caída demográfica es una de nuestras grandes preocupaciones. Otros territorios comparten esta inquietud. Como sabrán, a comienzos del pasado mes de mayo rubricamos en Oporto una alianza con las regiones Norte y Centro de Portugal, Castilla y León y Galicia para alentar el progreso de nuestras regiones dentro de la Unión Europea y lograr mejoras para nuestros ciudadanos. Uno de los grandes desafíos de la macrorregión RESOE es promover políticas conjuntas en la UE para combatir la caída de la natalidad, el envejecimiento y la pérdida de población, un fenómeno sobre el que las instituciones nacionales y europeas aún no han dado una respuesta suficiente.
Como pueden observar, este Gobierno se esfuerza para que nuestra comunidad autónoma tenga una presencia permanente en la toma de decisiones de la Unión Europea. De hecho, Asturias y el País Vasco son las únicas comunidades autónomas españolas que se han adherido a la Iniciativa de Vanguardia de la Unión Europea, que reúne a regiones que apostamos por la modernización de su industria a través de la especialización inteligente. Entre ellas, figuran Escocia, Lombardia, Valonia o Renania del Norte-Westfalia. La especialización inteligente es un concepto político innovador, dirigido específicamente a impulsar la innovación en todas las regiones europeas, tomando como base sus fortalezas. Y una de nuestras fortalezas es la industria.
Las estrategias de especialización inteligente unen a los gobiernos, institutos de investigación y empresas a nivel regional con vistas a desarrollar soluciones a los retos sociales que constituyen a su vez fuentes de nuevo crecimiento y empleo. El pasado 30 de enero participamos en Bruselas en la reunión de Alto Nivel de 15 regiones que suscribimos la “Carta de compromiso para un renacimiento industrial europeo”, dirigida al Presidente del Consejo Europeo.
Durante mi intervención en este foro en representación del Principado de Asturias, puse como ejemplo los acuerdos de concertación regional impulsados por el Gobierno autonómico, considerados un modelo a seguir por las instituciones europeas. Esta fórmula de buena gobernanza regional puede ser la base para la gobernanza multinivel a través de acuerdos estatales y europeos que se concreten en proyectos de interés común para varios territorios europeos.
Estos pasos tienen efectos en la práctica. Entre otras iniciativas de vanguardia, Asturias participa en la construcción de la primera Plataforma europea de especialización inteligente en fabricación avanzada. Así, el próximo 13 de noviembre asistiremos, en la región italiana de Lombardia, a la próxima reunión anual de alto nivel de esta red. En cuanto a la creación de una Task Force sobre Impresión 3D, la región belga de Flandes, que lidera esta iniciativa que se enmarca dentro de las actividades de la Red, ha invitado expresamente al Principado de Asturias a trabajar con las regiones que estén más avanzadas en esta materia. Asturias, a través de Prodintec y de las reuniones mantenidas en Bruselas, ha mostrado reiteradamente su potencial para liderar trabajos en este ámbito. Si entramos en este grupo reducido centrado en la Impresión 3D nos gustaría implicar a las empresas y centros tecnológicos que trabajen directamente en este ámbito y esperen obtener una ventaja de ello.
He mencionado antes el drama del desempleo, a pesar de que nuestro índice de paro se ha mantenido por debajo del conjunto del país desde el inicio de la crisis. La tasa, del 22,75%, no lo olvidemos, es muy elevada, pero inferior en 3,18 puntos a la de la media nacional que se sitúa en el 25,93%. En el mes de mayo, el número de parados en Asturias se situó en 98.603, un 2,38% menos que el mes anterior, porcentaje similar a la variación registrada por el conjunto de España.
Dado que nuestra prioridad es la lucha contra el desempleo, desde el Gobierno del Principado hemos reforzado esta política con numerosas iniciativas, entre ellas, el plan de empleo para menores de 30 años 2013-2015, los planes locales de empleo para contratar prioritariamente a parados de larga duración… En estos momentos, tenemos en marcha todas las políticas activas de empleo de 2014. Estas políticas, que tienen por objetivo contribuir al aumento de la empleabilidad tanto de las personas desempleadas como de las ocupadas, pretenden beneficiar este año a 40.000 personas.
Nuestro Gobierno no ha ocultado nunca las grandes dificultades económicas y los graves problemas sociales que conlleva esta crisis de gran calado. Y también sostenemos que Asturias no puede superarla sin que la remonte España supeditada, a su vez, a que la venza la Unión Europea. Ésta es una crisis global. Pero las dificultades no nos amilanan y el trabajo que estamos desarrollando nos hace pensar que nuestra región está bien encaminada. Porque la productividad en el Principado se mantiene por encima de la media española (54.173 €/ocupado frente a los 54.090€/ocupado de España) y el carácter industrial de nuestra economía, al que ya me he referido, se mantiene y, si cabe, se refuerza en situaciones como la actual. Muestra de ello es el peso que este sector tiene en el PIB regional: el 20,4% frente al 17,4% en España. El dato del Índice de Producción Industrial (IPI) también es positivo. En diciembre del año pasado aumentó un 12,3% respecto al mismo mes del año anterior, superando a la media española, que se situó en un 3,5%.
No obstante, seguimos siendo conscientes de que la realidad nos exige profundizar en el cambio de modelo productivo asentado sobre dos pilares: la innovación de nuestro tejido empresarial y su internacionalización. Cambiar el modelo productivo significa que las empresas que tenemos se lancen a ser más competitivas por la vía de la innovación en todos los ámbitos -producto, procesos…- y a buscar nuevos mercados.
Permítanme que insista en el modelo de internacionalización. Con el fin de compensar la mencionada ralentización de la demanda interna, las empresas asturianas han salido a los mercados exteriores con gran fuerza, logrando una tasa de cobertura en 2013 (exportaciones sobre importaciones), de 110,7%, 17 puntos por encima de la media española (93,6%), dato que se confirma en los avances de que disponemos de marzo de 2014 (104,9% Asturias frente a los 89,9% de España).
Otros indicadores que constatan el buen camino por el que va Asturias en la apertura al exterior son los siguientes:
- Las exportaciones acumuladas enero-abril de 2014 han sido de 1.144,9 millones, lo que supone un incremento de un 4,3% frente al mismo periodo de 2013. - Las exportaciones han crecido en ese mismo período un 15,7% (alcanzando los 487,3 millones de euros), excluyendo las denominadas ventas de commodities. - El número de empresas exportadoras a abril crece un 6,4% y las empresas regulares exportadoras un 38%. - El principal sector de crecimiento es del de bienes de equipo. - El destino principal de las exportaciones es la Unión Europea (51%) con un crecimiento del 6%. Y dentro del mercado europeo, Alemania es nuestro mejor cliente. - El segundo destino principal de las exportaciones asturianas ha sido América.
Como les comentaba, para lograr la diferenciación de nuestras empresas y, de este modo, consolidar su salto a la internacionalización, nuestro Gobierno ya ha puesto en marcha varias iniciativas dirigidas a fomentar la innovación, el elemento del trinomio I+D+I (Investigación, desarrollo e innovación) que ofrece resultados a más corto plazo.
Así, en septiembre de 2013 pusimos en marcha una nueva estrategia con las grandes empresas tractoras que beneficiará a las pymes y la Universidad. ¿Cómo? Firmando acuerdos por cinco años de duración con grandes compañías para el desarrollo de proyectos de I+D+i y aumentando, de esta manera, su competitividad. Pero a la vez, estas grandes empresas deben dar la oportunidad a las pymes de participar en el elemento de I+D+i que necesiten desarrollar, siendo éstas, así, suministradoras de los mismos con productos de alta calidad. Además, estos proyectos se desarrollarán en cooperación con la Universidad y los centros tecnológicos.
Tenemos en marcha diversas líneas de ayudas. Algunas ya están en la fase de evaluación técnica de los proyectos y en otras se han aprobado las bases reguladoras de la convocatoria a empresas y centros de investigación del Principado para incentivar la internacionalización y la transferencia de tecnológica.
El Plan de Ciencia, Tecnología e Innovación del Principado 2013-2017 pretende movilizar recursos por valor de 1.288 millones de euros y pondrá de manifiesto el trabajo conjunto para que nuestras empresas sean más fuertes y competitivas.
Desde el Gobierno del Principado también trabajamos para facilitar el camino a nuestros emprendedores. En julio de 2013, el consejero de Economía y Empleo presentaba el Tercer Programa Integral para el Fomento de la Cultura Emprendedora. Alcanzada ya la madurez suficiente en esta materia, creemos necesario centrar ahora nuestros esfuerzos en consolidar las empresas existentes, haciendo que crezcan, que sean más rentables y que dispongan de recursos financieros para ello. Entre los instrumentos que hemos puesto al alcance de nuestros emprendedores quiero destacar, además del apoyo público financiero, las ayudas al autoempleo, el apoyo de la red asturiana de Business Angels (ASBAN) y el fomento del mentoring para la consolidación de las empresas.
Por otra parte, Asturias goza de una salud financiera razonablemente buena. Somos la cuarta comunidad autónoma con menor deuda sobre PIB: un 15,9%. La media de las comunidades autónomas es del 21,7%; cumplimos los objetivos de déficit marcados por el Gobierno central, aunque discrepamos de su imposición, y, lo que nos parece mucho más relevante, centramos grandes esfuerzos en mantener un sistema de protección y cobertura social que permite, en buena medida, atemperar los efectos de la crisis y los ajustes; el propio entramado de una sociedad regional bien trabada, con fuertes culturas locales y sin graves problemas de desintegración social y de marginación. Porque el Estado de Bienestar nos debe pertrechar para que los desastres de la crisis no se traduzcan en catástrofes personales.
Al comienzo de mi discurso invoqué el valor del diálogo. Quiero pensar que el Gobierno del Principado de Asturias predica con el ejemplo. Otras administraciones, en cambio, son alérgicas a esta fórmula. Miren. El Consejo de Ministros aprobó el pasado viernes una reforma fiscal que, como viene siendo habitual, no ha sido acordada ni siquiera debatida con los gobiernos de las comunidades autónomas.
Si lo anterior resulta grave, las medidas anunciadas por el Gobierno central ponen en riesgo la suficiencia financiera de las comunidades autónomas y afectan a su propia capacidad normativa.
Con la misma ausencia de visión de Estado, la reforma no entra en aquellos aspectos que, como la armonización de determinados tributos, serían necesarios para evitar la puja fiscal entre comunidades autónomas. Además, después de someternos a años de ajuste al limitar los recursos públicos (techo de déficit), ahora el Gobierno central plantea una reforma que también detraerá recursos para sostener los servicios públicos.
Frente a otras políticas, la concertación y el acuerdo son enseña de nuestro Gobierno. Porque creemos que la estabilidad política y social pasa por el diálogo, por eso contamos con ustedes, con los empresarios, y con los sindicatos. Nuestro futuro depende del esfuerzo que aportemos colectivamente. Y no vamos a escatimar esfuerzos. Los retos son difíciles, pero estoy seguro que Asturias, sus empresarios, sus ciudadanos y sus instituciones van a estar a la altura de las circunstancias para afrontarlos.
Permítanme, para acabar, que haga una reflexión en voz alta: tal vez nos iría mejor si el Gobierno central imitara esa forma de hacer política en sus relaciones con los agentes sociales, representados en este acto por Juan Rosell. Ahora, trabajemos duro entre todos para buscar salidas y soluciones a esta crisis global cuya verdadera dimensión nadie supo predecir. Ni siquiera los profetas del desastre.
Declaro clausurada la Asamblea General Ordinaria de la Federación Asturiana de Empresarios.
Muchas gracias
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