La presidenta se reúne con la plantilla para transmitirles su apoyo y considera esta industria cárnica, que sostiene 94 empleos directos y otros 40 en empresas auxiliares, como "estratégica" para toda la comunidad

La presidenta del Partido Popular de Asturias, Mercedes Fernández, se ha reunido este mediodía en Noreña con los trabajadores del Matadero Central de Asturias, encerrados en las instalaciones como protesta tras recibir de los gestores cartas eximiéndoles de acudir a su puesto de trabajo, al declararse la empresa gestora en concurso de acreedores voluntario. Mercedes Fernández ofreció a los trabajadores el "contacto permanente" del PP para colaborar, en todo lo posible, a "despejar de forma favorable el futuro de los empleados y sus familias". "Ese es nuestro empeño y nuestro ánimo", aseveró.

La líder de los populares asturianos acudió al encuentro acompañada por el diputado regional Luis Venta, portavoz popular de Agroganadería en la Junta General del Principado; y por el presidente de la Comisión de Estudio de Agroganadería del PP de Asturias, Manuel Fernández. También asistieron el presidente de la Junta Local del PP de Noreña, Miguel Ángel Fuente; y el concejal popular Luis Miguel Suárez.

"Esta es una industria estratégica para el conjunto de Asturias, por eso hemos venido a manifestar nuestro apoyo a una plantilla que trata de defender sus empleos y de que se clarifique la situación", juzgó Mercedes Fernández. "Que exista este matadero es importante para Noreña y para toda la zona central de Asturias", añadió.

"Empeño colectivo"

"Desgraciadamente en los últimos tiempos ha habido no pocas industrias en Asturias que pasaron dificultades en sus plantillas, y de algunos casos podemos decir hoy, con satisfacción y como fruto de un empeño colectivo, que lograron sobrepasar las dificultades y trabajar de nuevo a pleno rendimiento", continuó la presidenta, "esperamos que uno de esos sea el caso del Matadero Central".

En esta instalación se sacrifican el 50 por ciento de las reses de la región, y su cierre, además de afectar duramente al sector ganadero, dejaría sin empleo a unos 130 trabajadores, 94 de ellos de la plantilla y casi otros 40 de empresas auxiliares que se encargan, por ejemplo, de la limpieza o el mantenimiento de la planta.