Un estudio del Serida y la Universidad de Oviedo analiza el papel de la fauna silvestre en el control de plagas y la sostenibilidad de los frutales - Concejo de Villaviciosa

Una investigación desarrollada por el Servicio Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario (Serida) y la Universidad de Oviedo pone de relieve la influencia de aves, murciélagos y arañas en la sostenibilidad del cultivo de manzanas y arándanos en Asturias. El proyecto BatBirdFruit ha evaluado tanto los efectos beneficiosos de estas especies en el control natural de plagas como los impactos negativos que, en determinados casos, pueden generar en las explotaciones agrícolas.

El estudio, impulsado por el programa de Fruticultura del Serida y el Departamento de Biología de Organismos y Sistemas de la Universidad de Oviedo, se integra en el Laboratorio de Biodiversidad y Servicios Ecosistémicos (BesLAB). La investigación ha estado liderada por Marcos Miñarro, investigador del Serida, y Daniel García, catedrático de Ecología, y ha contado con financiación de la Agencia Estatal de Investigación.

El trabajo se ha centrado en analizar los llamados servicios ecosistémicos, como el control biológico de plagas, y los diservicios ecosistémicos, es decir, los efectos no deseados que pueden producir algunos animales silvestres, como el consumo directo de frutos o la interferencia con otros depredadores beneficiosos. Para ello, el equipo realizó censos de aves y murciélagos, muestreos de arañas e insectos plaga, análisis moleculares de la dieta a partir de restos fecales y experimentos de exclusión de fauna en parcelas de cultivo.

Los resultados muestran una elevada diversidad de aves, murciélagos y arañas asociadas a los cultivos de manzano y arándano en Asturias, con comunidades cuya composición varía en función del paisaje circundante. Estas especies desempeñan un papel relevante en la producción agrícola, especialmente en la reducción natural de plagas.

Según explica Marcos Miñarro, determinadas especies resultan especialmente útiles para los agricultores, ya que contribuyen de forma significativa al control biológico, lo que permite reducir el uso de productos fitosanitarios. Esta disminución supone un ahorro económico y una menor afección ambiental. El estudio ha constatado, por ejemplo, que los murciélagos pueden consumir hasta 191 especies distintas de plagas agrícolas y que las aves más abundantes son también las que mayor impacto tienen en su control.

Junto a estos beneficios, la investigación ha identificado efectos negativos asociados a algunas especies de vertebrados, como el mirlo o el jabalí, que pueden ocasionar daños directos en los cultivos de arándanos. La identificación de estos impactos abre la puerta al diseño de estrategias de manejo que permitan reducir los daños sin perder los beneficios derivados del control biológico.

El proyecto BatBirdFruit ha puesto un énfasis especial en la transferencia de resultados al sector productivo, con el objetivo de facilitar herramientas prácticas que favorezcan una agricultura más sostenible y alineada con las exigencias ambientales y sociales de la Política Agrícola Común.

El estudio se enmarca en el proyecto “Servicios y diservicios ecosistémicos de aves y murciélagos en cultivos frutales (BATBIRDFRUIT)”, financiado por el Plan Estatal de Investigación Científica, Técnica y de Innovación, con un presupuesto de 135.000 euros. El equipo investigador está integrado por personal del Serida, de la Universidad de Oviedo y de la Universidad de Estocolmo.