El portavoz recuerda como en el año 2012 cuando finalizaron las obras y se fiaba su apertura para finales de ese mismo año, ya existían temores de que pudiera acabar siendo “un gran edificio sin uso”, y cómo la propia alcaldesa de entonces trató de disipar las dudas reuniéndose con responsables del IMSERSO, del que depende la infraestructura socio sanitaria. “Han pasado muchos años sin ninguna intención, ni gesto para ponerlo en marcha”, reprocha el coordinador.
“En 2017 se hicieron unas obras en la parte exterior y se retiró la facha de metal a tenor del cambio de nombre, ya que originalmente fue bautizado como Stephen Hawking, y nadie dio ninguna explicación de las razones de este cambio”, señala Ruíz, “del mismo modo que ahora nos encontramos con la necesidad de acometer nuevas obras, de las que desconocemos los detalles. Los ciudadanos se merecen respuestas, como cual ha sido el coste total de esta instalación y el dinero anual que supone tenerlo cerrado ”, explica.
Sobre sus usos – más allá de la apertura provisional durante la pandemia, momento en el que llegó a acoger a 911 enfermos de covid – . También recuerda Ruiz, que la previsión era que el centro de Barros formaría parte de la red de centros socio sanitarios de referencia estatal y atendería a personas con graves discapacidades neurológicas, principalmente lesionados medulares, personas con daño cerebral y afectados por la esclerosis lateral amiotrófica (ELA). “Nada de eso se ha cumplido y nos tememos que nunca se cumplirá”, sentencia.
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