Recorre con nosotros esta impresionante ruta de senderismo entre Oviñana y la playa del Silencio, en Cudillero. Un itinerario de 9 km por la costa asturiana que atraviesa cascadas, miradores, playas salvajes y formaciones rocosas únicas.
Ficha técnica de la ruta
Punto de inicio: Oviñana
Punto final: Playa del Silencio
Distancia total (solo ida): 9,8 km
Duración aproximada: 2 h 30 min (en movimiento)
Desnivel acumulado positivo: 310 m
Desnivel acumulado negativo: 391 m
Dificultad: Moderada. Ideal para personas acostumbradas a caminatas de media distancia, la ruta ida y vuelta es de 20 kms.
Tipo de ruta: Lineal
Recomendaciones: Calzado cómodo, agua y protección solar.
Aparcamiento: zona amplia de parking junto a la iglesia de Oviñana o en las inmediaciones del Faro si se decide iniciar desde allí la ruta
Track de la ruta
Descripción de la ruta
El camino parte de la iglesia parroquial de Oviñana, desde donde se toma dirección oeste por carreteras locales poco transitadas y caminos rurales. Tras un primer tramo suave entre prados, el primer alto en el camino es el mirador del Sablón (km 1,5), que ofrece una hermosa panorámica de los acantilados de la zona.

A los 2,7 km se llega a uno de los lugares más singulares de la ruta: la cascada del arroyo Vallinas, un salto de agua escondido entre la vegetación que desemboca directamente en el mar. Muy cerca, a tan solo 900 metros, se encuentra la playa de Vallinas (km 3,6), una cala de canto rodado rodeada de un entorno salvaje y apenas humanizado.

Continuando la marcha por pista de grava, se alcanza el mirador de La Riverina (km 4,1), desde donde se tiene una nueva vista sobre el litoral occidental.

Poco después se pasa junto a la playa de Los Negros (km 5,0) y, más adelante, la playa de Saliencia (km 5,7), todas ellas poco conocidas pero con un gran atractivo para los amantes de la tranquilidad y la naturaleza.

A medida que se avanza, los senderos ofrecen una experiencia cada vez más cercana al acantilado.

En el km 7,7 se encuentra el mirador de Mexagón, una atalaya natural que permite contemplar el perfil quebrado de la costa pixueta.

A los 9,3 km se alcanza la playa de La Barquera, última parada antes de encarar el tramo final hacia la playa del Silencio.

Allí, el mar ha esculpido arcos naturales y formaciones rocosas singulares, creando un paisaje que parece sacado de otro mundo. Es uno de los tramos más sorprendentes y fotogénicos del recorrido, ideal para detenerse y contemplar el poder de la erosión marina.

Esta última se presenta como una recompensa visual de primer nivel: un arenal virgen en forma de media luna, protegido por acantilados verticales y con un ambiente único, ideal para descansar tras la caminata.

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