La abolición de la prostitución ya no puede perder ni un minuto más. Las mujeres de la FSA-PSOE pidieron esta tarde acelerar los cambios legislativos necesarios para combatir la trata de mujeres y el comercio sexual en España como una cuestión esencial para, en palabras de la portavoz de Igualdad del Grupo Parlamentario Socialista en el Congreso de los Diputados, Laura Berja, «ahorrarnos la vergüenza de convivir con normalidad con esta forma de dominación y vulneración de los derechos humanos, que una democracia avanzada como la nuestra no puede permitir».
La diputada participó en el Ágora II organizada con motivo del 33º Congreso autonómico, que se celebra este fin de semana en Oviedo, y compartió una charla con la directora general de Igualdad del Gobierno del Principado de Asturias, Nuria Varela, y con la alcaldesa de Gijón, Ana González. Actuó como moderadora de la mesa Vanesa Fernández.
Las ponentes compartieron la necesidad de imbuir a los hombres de la misma urgencia a favor de la abolición que ya defienden las mujeres socialistas. «Los hombres tienen que dar un paso adelante. Tienen que convencerse de su capacidad de decisión. Tienen que dejar de participar en la violación de los derechos de las mujeres para convertirse activistas por su recuperación. Tienen que dar un paso adelante. Hay cosas que no tienen matices y a las que hay que decir radicalmente que no. Y si eso significa no juntarse con los amigos que abusan de las mujeres a través de la prostitución, así tiene que ser. En el PSOE no hablamos de objetos, solo de sujetos», defendió Ana González.
Berja, a su vez, expuso las iniciativas legislativas que ha puesto en marcha el grupo socialista en el Congreso, que incluyen la introducción de enmiendas en el proceso de elaboración de la Ley Orgánica de Garantía Integral de la Libertad Sexual. Su redacción propone la persecución legal del proxenetismo mediante una reforma del Código Penal que elimine las dificultades actuales para probar su existencia. «La prostitución no es un trabajo. No hay ninguna relación laboral en la violación de mujeres», argumentó. Será el primer paso, garantizó, para la abolición total de la prostitución.
Berja y González coincidieron en que es posible que, como partido, el PSOE se quede solo en la defensa de esas reformas, puesto que no se trata de posiciones compartidas por otras fuerzas políticas. «No tiene que importarnos. Ya otras veces, en otros asuntos, las y los socialistas nos quedamos solos para sacar adelante cosas importantes de las que después todos se apropiaron», recordó la alcaldesa de Gijón.
Desde la experiencia de la gestión autonómica, Nuria Varela puso de relieve la necesidad de redes de apoyo feminista y de leyes que traten en su totalidad el proceso de la violencia contra las mujeres sin fijarse solo en sus manifestaciones finales. «Lo más urgente es la coeducación en las aulas desde el ciclo de 0 a 3 años hasta la universidad. Lo demás es dar vueltas alrededor de humo. Es más difícil desaprender lo aprendido que aprender por primera vez», señaló. Sin cambios sociales y sin cambios en los procedimientos, las reformas legales nunca se cumplen, advirtió.
Varela defendió también la necesidad de que la sociedad, tanto en Asturias como en España, llegue a un gran acuerdo para definir «un suelo ético común» en contra de la violencia hacia las mujeres. El centro de crisis para atender a las víctimas de la violencia sexual que el Gobierno asturiano ha puesto en marcha en esta legislatura atendió a 300 mujeres en sus dos primeros años de existencia y tiene abiertos 150 casos, entre los que hay 35 que afectan a menores. «Estamos viendo casos de niñas de 14 años violadas por niños de 14 años. ¿Qué estamos haciendo como sociedad para que esto pueda suceder?», se preguntó. La directora general también anunció que, antes de las próximas elecciones autonómicas, estará en marcha otro centro para ofrecer una atención específica a las víctimas de la prostitución.
Más allá del debate abolicionista, la moderadora introdujo en la conversación otras cuestiones relativas a la violencia, las injurias y el menosprecio que sufren las mujeres por su mera participación en la política y en otros ámbitos de la escena pública, procedentes especialmente de los discursos de la ultraderecha. Vanesa Fernández también prometió para proteger especialmente a las mujeres y las niñas desplazadas y refugiadas por la guerra en Ucrania. «La mayor parte de los refugiados son mujeres. Ya hay mafias que las persiguen para introducirlas en el mercado de la violación de los derechos humanos. No lo vamos a consentir, vamos a protegerlas», prometió.
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