Sumar Asturies reclama un cierre inmediato y ordenado de la pesca de la angula con ayudas a los profesionales - Asturias

Sumar Asturies ha exigido al Gobierno del Principado de Asturias que abandone lo que califica como “negacionismo científico” en relación con la angula y apueste por un cierre ordenado e inmediato de su pesca, acompañado de indemnizaciones y planes de transición para el sector, similares a los aplicados en la reconversión minera.

El coordinador y diputado autonómico de la formación, Xabel Vegas, ha tildado de “irresponsabilidad histórica” la oposición de la Consejería de Medio Rural a la inclusión de la angula en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (LESPRE), propuesta impulsada por el Ministerio para la Transición Ecológica a partir del criterio de expertos. A su juicio, mantener la explotación de la especie responde a un “populismo pesquero” que pone en riesgo la biodiversidad.

Vegas ha recordado que la evidencia científica sobre el colapso de la anguila europea es “abrumadora” y que el Consejo Internacional para la Exploración del Mar recomienda desde hace años capturas cero. En este contexto, defendió la prohibición no solo de la pesca, sino también de la comercialización y el consumo. “Seguir tratando la angula como un recurso explotable es una ficción insostenible”, afirmó, comparando su consumo con el de especies protegidas.

Desde Movimiento Sumar Asturies sostienen que el debate debe desplazarse de “cómo pescar” a “cómo dejar de pescar”. La propuesta pasa por sustituir los actuales planes de gestión por un Plan de Cierre Ordenado de la Pesca de la Angula, con ayudas específicas y programas de abandono de la actividad que garanticen una salida digna a las familias afectadas.

El diputado advirtió, además, de que negar la situación biológica de la especie es “la peor estrategia económica posible”. “O cerramos ahora con respaldo público para los pescadores, o la extinción cerrará gratis en unos años, dejándolos sin nada”, concluyó. Para la formación, proteger la biodiversidad y proteger a las personas “no son objetivos incompatibles”, pero requieren decisiones políticas firmes y basadas en la ciencia.